Todorov, un cómplice del CCCB

15 de febrero de 2017 No Comments

John Berger, Zygmunt Bauman, Tzvetan Todorov. Este invierno de 2017 nos han dejado autores de referencia que han contribuido de forma esencial a la cultura y al pensamiento crítico. Con ellos desaparece una generación fundamental de la historia europea, un grupo de pensadores que aún tenía memoria directa o indirecta de los horrores del continente. A todos ellos les unía la denuncia del pensamiento totalitario, la obstinación por comprender la complejidad humana y la defensa obstinada de la democracia y la diversidad. La semana pasada recibimos la triste noticia de la muerte del historiador y ensayista búlgaro Tzvetan Todorov a los 77 años. Afable, de formas suaves y de habla pausada, Todorov fue un pensador en mayúsculas, alejado de las fronteras disciplinarias y que invitaba a reflexionar sin dogmatismos. Todorov acompañó la trayectoria del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, donde ejerció una notable influencia, en una relación que se fue tejiendo a lo largo de los años, y donde pronunció tres conferencias disponibles en la colección Breus y que todavía hoy son totalmente vigentes.

Tzvetan Todorov al Debat de Barcelona Virtuts CCCB (c) Miquel Taverna, 2012

Tzvetan Todorov en el Debat de Barcelona Virtuts CCCB (c) Miquel Taverna, 2012

En la primera conferencia, en 2004, hablaba de las fronteras de Europa, un tema de absoluta actualidad que también tratamos en el Debate de Barcelona de este año. Ya entonces Todorov exigía que la Unión Europea no se limitara a ser una entidad económica y administrativa, sino que le pedía un “complemento de alma” para llegar a ser también una Europa cultural. Consciente de que el continente no tiene un sustrato cultural único y de que su identidad es la diversidad, Todorov defendía un proyecto europeo basado en unos principios políticos comunes y en el espíritu crítico como mecanismo para no dejar nunca de cuestionarse.

En su intervención en el festival Kosmopolis del año 2008 habló de terrorismo y denunció la progresiva legalización de la tortura como instrumento político. En pleno debate sobre los efectos de la invasión norteamericana de Irak, Todorov recordaba que la tortura es una práctica que existe desde la antigüedad pero que ahora, por primera vez, ya no se presentaba como una infracción, lamentable pero excusable, a la norma sino que se estaba convirtiendo en la propia norma. “Un Estado que legaliza la tortura ya no es una democracia”, afirmaba con contundencia.

En 2009 mantuvo un debate con los escritores Juan Goytisolo y Monika Zgustova con motivo del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. “La caída del Muro de Berlín parecía anunciar la de los otros muros que subsistían aquí y allá. Veinte años más tarde, podemos constatar que esta esperanza no ha sido coronada por el éxito. Lejos de desaparecer de la superficie de la Tierra, los muros se han ido multiplicando. ¿Cómo se explica?”, planteaba Todorov en un texto que reprodujimos en el libro Breus CCCB Muros caídos, muros erigidos. Pensador de la alteridad, Todorov denunciaba el “miedo a los bárbaros” como justificación de la proliferación de fronteras y recordaba que “el extranjero no es únicamente nuestro semejante, es nosotros mismos ayer o mañana, a merced de un destino incierto: todos somos un extranjero en potencia”.

La última conferencia de Tzvetan Todorov en el CCCB, impartida en un momento en que la crisis económica hacía estragos entre la población, trataba sobre la virtud de la moderación. Ferviente defensor del pluralismo, Todorov alertaba del frágil equilibrio que sustenta a las sociedades democráticas y del riesgo de los abusos de poder. Ante ello, Todorov hizo un firme elogio de la moderación como principio político y social y una crítica de la simplicidad del pensamiento monolítico. Afirmaba que “la libertad individual es una exigencia fundamental de la democracia, pero la libertad absoluta no es un objetivo deseable” o “garantizar el bienestar material de la población es un resultado deseable, pero si se persigue este objetivo con la exclusión de los otros, acabaremos viviendo en un mundo destinado al culto del dinero. La prosperidad de un país es un medio, no un objetivo”. En una entrevista que nos concedió, alertaba: “Necesitamos recordarnos a nosotros mismos la importancia de los valores fundamentales, como la moderación, porque si los olvidamos, nos convertimos en víctimas de mecanismos que solo privilegian a los más poderosos”.

El último documento que conservamos de Tzvetan Todorov es, sin duda, uno de los más emotivos y que mejor describe su amabilidad. En marzo de 2011 inauguramos el Teatro CCCB y pedimos la opinión sobre el Centre a algunas personas vinculadas a la institución. Todorov accedió a hablar sobre el CCCB en una entrevista que se grabó en su casa de París, en invierno de 2011. Unas palabras y un recuerdo que nunca olvidaremos.

Joan-Francesc Mira: «El Mediterráneo no es una zona de armonía, sino de conflicto»

1 de febrero de 2017 No Comments

Le cuento a Joan-Francesc Mira que «El debate de Barcelona» de este 2017, «Vieja Europa, nuevas utopías»aborda, entre otros temas, si existe una relación entre el envejecimiento de la población europea y el envejecimiento del proyecto europeo. Él me mira severamente, dice que intuitivamente quizás la correlación funciona, pero que sobre el papel no está tan claro. Hablamos de identidades, de pueblos limpios y de pueblos que tiran a sucios, de ciudades que triunfan y fracasan, de Napoleón, de Adenauer y de las hazañas y miserias de Mitterrand.

Joan Francesc Mira al CCCB © CCCB, 2016, Glòria Solsona

Joan Francesc Mira en el CCCB © CCCB, 2016, Glòria Solsona

AP: Lyon, Aviñón, Rávena, Montpellier: las ciudades que citaste en la conferencia «Dante y Llull: culturas, lenguas y mundos», hablando de los núcleos urbanos importantes en la vida de estos dos pensadores, ya no desempeñan ningún papel en Europa. ¿Corren paralelos, el esplendor político y el esplendor cultural de las ciudades? 

Joan Francesc Mira: Por un lado, sí. En los siglos XIII y XIV, Londres solo tenía una importancia relativa –más dinástica que económica o cultural a nivel europeo. Hamburgo, Ámsterdam o Viena no tenían la importancia que iban a tener más adelante. Berlín, ni que decir tiene, no empieza a tener importancia hasta finales del siglo XVIII. Múnich ya era otra cosa. Y Praga. A medida que vas bajando, los núcleos urbanos ganaban importancia. Milán empieza a adquirirla –es cuando empieza a subir la familia Visconti. Venecia sí era importante en todos los campos, sobre todo en el comercio con oriente. Y Florencia ya era el gran centro de actividades financieras.

Las ciudades europeas del norte aún no tenían la potencia que tendrán después con la revolución industrial. Pero, por otro lado, también cité París, que era un núcleo importantísimo desde los siglos IX y X. La dinastía francesa creó un poder que llegó a hacer sombra al papado. Además, París tiene la universidad, que es un gran centro de autoridad filosófica y teológica.

Vista de la universitat de la Sorbona en 1550. CC Edward August, Fourquemin, Nousveaux

Vista de la universitat de la Sorbona en 1550. CC Edward August, Fourquemin, Nousveaux

Recuerda que ni Llull ni Dante pensaban en términos globales como ahora. Para Dante, Nápoles era algo remoto. Su itinerario llega hasta Roma –que es importante pero que demográficamente tiene 30.000 habitantes. Cuando los Borja llegan ahí, Valencia tenía el doble de habitantes.

Por lo tanto, sí y no. No es que las ciudades de Ramon Llull o Dante fueran ciudades muy importantes. Es que tenían mucha autonomía en el ámbito político y esto les daba protagonismo –intrigas, pactos militares, acuerdos comerciales. Pero la vida activa de estas ciudades no se corresponde a su importancia real.

AP: ¿Qué relaciones imperaban entre estas ciudades del Mediterráneo? 

JFM: De conflicto. El Mediterráneo no es una zona de armonía, sino de conflicto. Solo bajo el imperio Romano ha existido unidad entre los pueblos del Mediterráneo. Con las invasiones de los bárbaros se puso fin a la unidad territorial y con la expansión del islam, a la unidad religiosa. Vivimos aún en una dualidad: un sur –el norte de África y el oriente– de origen semítico islamizado, y un norte europeo y cristiano.

Pero, cuidado con eso de la Europa cristiana. Recuerda que los turcos llegan a finales del siglo XVII hasta las puertas de Viena. Que Hungría, que ahora forma parte del centro europeo, durante siglos perteneció al imperio turco.

«Europa es un producto ideológico de la Ilustración y del romanticismo»

AP: No existe una identidad cristiana milenaria.

JFM: Es que los turcos y los «europeos» pensaban en términos de cristiandad, no de Europa. Europa es por aquel entonces una referencia geográfica, como lo será América. Europa es un producto ideológico de la Ilustración y del romanticismo y sobre todo del siglo XX, que ha intentado reinterpretar la historia en términos de identidad de un proyecto antiguo que no existió nunca.

El proyecto antiguo que realmente importó fue el que sale de la división del imperio Romano. En el imperio de Oriente, donde Constantino erige una capital nueva en Constantinopla –Bizancio, que luego será Estambul– siguen hablando griego y teniendo una cultura griega cristianizada, que pasará al mundo eslavo. Este imperio griego desarrolla una especie de cesaropapismo, un tipo de estructura en la que la autoridad civil –el emperador bizantino– detenta también la autoridad religiosa. En el imperio de Occidente la autoridad civil unificada no existe –solo se recupera en Carlomagno, y vuelve a desintegrarse.

AP: Y ello supone…

JFM: Una cristiandad occidental y una cristiandad oriental con características completamente diferentes. También se explica por la evolución de las ciudades, como decías. Allí no ha habido comunas urbanas tipo Florencia o Barcelona –los consejos comunales, la autonomía, los códigos de leyes, los estatutos, el comercio regulado, las universidades. No ha habido universidades medievales, ni Renacimiento ni Ilustración ni burguesía en los siglos XVIII y XIX.

Aunque a menudo dependieran del rey, las comunas autónomas mediterráneas son el precedente de la democracia representativa. O culturalmente: Dante ya es un prehumanista y se preocupa de ese modelo romano antiguo –que es un modelo ético, ideológico y estético independiente del modelo cristiano. Aquí hay una autonomía del pensamiento y de la estética respecto a la doctrina sagrada –una autonomía que en el cristianismo oriental no ha existido nunca.

«Putin ha reactivado la hostilidad oriental contra el occidentalismo»

AP: ¿Y dónde empieza y dónde acaba este cristianismo occidental?

JFM: Mira, allí donde hay una catedral gótica es que ha habido todo este tipo de sociedad y de cultura occidental. Por ejemplo, la idea de estudiar leyes o medicina en la universidad. La universidad te da una licencia para enseñar o te reconoce como doctor, o sea se te otorga la capacidad de establecer doctrina. Todo ello representa una mentalidad, una política, unas expresiones artísticas y una forma de vivir muy concretas, que irían desde Finlandia hasta Venecia –con la costa croata incluida (piensa que lo que ahora se llama Dubrovnik era la República de Ragusa, de cultura italiana).

Putin está haciendo renacer esta diferencia entre los dos mundos y la iglesia ortodoxa la está reconociendo como si fuera el zar: como la autoridad sobre la iglesia. Él es el gran patrón del reaccionarismo universal: financia a la señora Le Pen, la reacción de Hungría, los adversarios de la Unión Europea, o la restauración de los monasterios del monte Athos. Él ha reactivado la hostilidad oriental contra el occidentalismo.

AP: Occidentalismo también es un concepto extraño. Durante muchos siglos –de hecho parece un fenómeno cíclico– se creyó que existía una división entre pueblos latinos y pueblos anglosajones que era insalvable.

JFM: Es que desempeña un papel fundamental. Al principio fue una contraposición de origen étnico: romanos contra «bárbaros» germanos. Pero poco a poco los pueblos se van mezclando y en la época medieval avanzada esta división deja de tener importancia. Lo que pasa es que vuelve a coger fuerza porque los dos pueblos realizan una evolución económica diferente. Porque los pueblos del norte comienzan a prosperar y a modernizarse más deprisa. Hay un tipo de capitalismo mercantil que allí cuaja más –porque hay una mayor libertad económica. Concretamente en la zona protestante hay una activación más rápida de la cultura urbana avanzada. Ciudades más limpias, más ordenadas, más organizadas. Y ello a partir del siglo XVIII crea unas formas de vida y unas formas de conciencia colectiva diferentes. Sin razón, no obstante, un ciudadano de Hamburgo o de Rotterdam o de Londres o de Edimburgo nos sigue viendo todavía como un pueblo atrasado.

AP: Y a pesar de estas diferencias se ha querido construir una identidad europea.

JFM: El primero en intentarlo fue Napoleón. No por convencimiento ideológico sobre ninguna cultura europea, naturalmente. Pero le interesaba dar una pátina histórica o cultural a su imperio militar. Y tras él, los nazis, sobre todo por oposición a la Unión Soviética, que para ellos representaba a los pueblos asiáticos. Durante la Segunda Guerra Mundial, esta oposición que remarcabas entre norte y sur europeo queda absorbida por una oposición entre oriente y occidente.

La idea de Europa como estructura política construida por el acuerdo comunitario entre diferentes pueblos es posterior a la Segunda Guerra Mundial. Desde el siglo XVII, con la guerra de los treinta años, no habíamos dejado de matarnos. Europa cuenta con sesenta años y está pensada para pacificar.

Quadre Entry of Napoleon I into Berlin, 27th October 1806. CC C. Meynie, 1810

Cuadro Entry of Napoleon I into Berlin, 27th October 1806. CC C. Meynie, 1810

AP: Quizá también porque sus países pudieran tener un papel en el mundo global. 

JFM: No. Tienes que mirarlo en clave interna. En 1945, por primera vez en dos siglos Alemania está completamente destruida y ocupada. Solo entonces la pueden someter a una unión que –creen los demás países– les hará perder potencia. De hecho, la primera unión es la Comunidad Económica del Carbón y del Acero. ¿Por qué? Porque si controlas la producción y el uso del acero controlas la industria de guerra. No puedes desplegar un armamento pesado propio. Por lo tanto, esta fue la prueba definitiva de la buena voluntad de Alemania: su producción de acero debía estar sometida a un organismo de control supranacional.

Piensa que en los años 1946 y 1947 los alemanes perdieron más de una tercera parte de su territorio. Eso son 14 o 15 millones de alemanes expulsados de lo que ahora es Polonia, o Chequia, o la zona de Königsberg, que ahora es rusa, y acogidos después por la Alemania Occidental. Ahora nos escandalizamos por los 400.000 palestinos de la guerra árabe-israelí de 1948, pero los países árabes vecinos nunca fueron capaces de acogerlos.

«Los tres grandes padres ideológicos y políticos de la Unión fueron Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi y Robert Schuman»

AP: Volvamos a la debilidad de Alemania. ¿Quién la aprovecha?

JFM: ¡Mujer! Los que entran en la Unión como fuerza dominante son los franceses –que a pesar del mito de la resistencia y de De Gaulle habían perdido la guerra. A través de la Unión, intentaron controlar a los alemanes y, además, satisfacer sus ansias de grandeza histórica.

Los tres grandes padres ideológicos y políticos de la Unión fueron Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi y Robert Schuman, los tres de zonas de frontera o de orígenes mezclados, y los tres germanohablantes. Quiero decir que Adenauer venía de la parte alemana más afrancesada, De Gasperi era un italiano del norte nacido dentro de la vieja Austria-Hungría y Schuman, un francés de origen germánico. Cuarenta años después, Helmut Kohl y François Mitterrand serán la reconciliación espiritual europea. Mitterrand era un gran político –era un gran canalla, que protegió a criminales de guerra franceses que habían trabajado con los nazis, pero un gran político y supo ver que había llegado el momento de consolidar el proyecto.

AP: ¿Quo vadis, Europa?

JFM: Pues, mira, por una parte, desde el final de la época comunista en toda la Europa ortodoxa ha habido una resurrección de la fe cristiana impresionante. Y no solo en la Rusia de Putin. Recuerda que Tsipras gobierna gracias a un partido ultranacionalista, ultrarreligioso y ultragriego, con el apoyo de los militares y de la iglesia.

En nuestra Europa es todo más imprevisible. Por un lado, no diría que aquí hay una recuperación de la práctica religiosa católica. Hay una necesidad permanente de tipo religioso, que se ha sustituido por creencias esotéricas y absurdas. Y hay también toda una ola de protestantismo evangélico que viene de Sudamérica o de Estados Unidos, que es muy reaccionario, absolutamente literal en la interpretación de la Biblia, que no tiene nada que ver con el protestantismo original, y que va adquiriendo cada vez más protagonismo. Y luego hay 45 millones de musulmanes en Europa que creen como creía hace siglos el cristiano más riguroso. Y esto tiene una potencia de movilización que no tienen los valores sobre los que se sostienen nuestras democracias, como lo demuestra la forma que tenemos de afrontar los atentados yihadistas. El futuro no lo sé, pero la clave será esta. No me hace gracia tener que decirlo, pero es así.

Un viaje por la arquitectura del deseo

26 de enero de 2017 No Comments

«1.000 m2 de deseo. Arquitectura y sexualidad» explora de qué manera la arquitectura ha definido nuestros espacios para el sexo. Enmarcada en dos revoluciones, la Francesa (1789) y la de Mayo del 68, la exposición traza un recorrido histórico a través de la literatura, el arte, la arquitectura, el diseño y las aplicaciones móviles. Para que no te pierdas entre las 250 piezas que ocupan los 1.000 m2 del título, hemos hecho una selección de obras imprescindibles, que por sí mismas merecen una mirada por su importancia histórica, porque son únicas, curiosas o porque las hemos construido explícitamente para la muestra. Una colección de libros, maquetas, planos, grabados y reproducciones de espacios a escala real para que te adentres en un mundo sugerente y, al mismo tiempo, hagas un viaje en el tiempo por la arquitectura del deseo.

Playboy, ¿una revista para amantes de la arquitectura?

«El hombre Playboy y su revista son arquitectura», escribe la arquitecta Beatriz Colomina en el texto del catálogo de la exposición. Y es que, a pesar de que esta revista era (y es aún) un referente del erotismo, uno de los objetivos de su editor, Hugh Hefner, era también ser un referente del estilo, la arquitectura y el diseño. El hombre Playboy tenía que vivir en un apartamento diseñado para la seducción, un loft sin puertas ni habitaciones para tener a la mujer en todo momento a la vista. Por ello, los mejores arquitectos y diseñadores del momento, desde Charles Eames hasta Eero Saarinen, ocupaban páginas y páginas en la revista al lado de chicas desnudas, artículos de Truman Capote y entrevistas con Michael Caine. En la #expodeseo encontraréis un espacio dedicado exclusivamente a la revista Playboy, comisariado por Beatriz Colomina y su equipo: explorad las maquetas de la mansión Playboy y el avión de su editor, leed los artículos sobre los arquitectos de moda, acostaos en la cama redonda de Hefner y mirad los planos de las casas más impactantes de la época, algunas de las cuales fueron escenarios de películas como las de James Bond.

Llit de Hugh Hefner, editor revista PlayBoy © CCCB, 2016

Cama de Hugh Hefner, editor revista PlayBoy © CCCB, 2016

La pornografía según Nicolas Restif de la Bretonne

¿Sabíais que el término “pornografía” aparece por primera vez en 1769? Concretamente, en un tratado de Nicolas Restif de la Bretonne, un escritor que en su obra Le Pornographe (neologismo que acuñó él mismo para designar a un escritor que se ocupa de la prostitución) describe con todo lujo de detalles cómo tendría que ser un establecimiento dedicado a la prostitución o cuánto valdría cada chica en función de su edad y belleza. Para Restif de la Bretonne, la pornografía era un asunto de Estado y su propuesta era innovadora y audaz: pensad que hablamos de la Francia prerrevolucionaria. Estos establecimientos, llamados parthénions (casas para jóvenes vírgenes), influyeron sobremanera en las teorías de Charles Nicolas Ledoux, de quien encontraréis abundantes ejemplos en la muestra, incluido el famoso Oikema. Encontraréis el original de Le Pornographe en la exposición.

Las polaroids de Carlo Mollino

Carlo Mollino era un prestigioso arquitecto italiano que cultivó también otras disciplinas: la literatura, el automovilismo, la aeronáutica o el diseño de muebles. Pero a Carlo Mollino le interesaba, por encima de todo, la fotografía. A raíz de su muerte, en 1973, sus herederos descubrieron una colección de fotografías de la cual desconocían la existencia: imágenes de mujeres, elegantemente desnudas, que Mollino había retratado a lo largo de su vida. Las polaroids se realizaban en su propio apartamento, donde Mollino tenía un set que preparaba para cada ocasión. Escogía a las mujeres en la calle o en prostíbulos de Turín, donde él vivía: no hay ninguna que repita ni ninguna escenificación igual. Más de 1.000 gestos fetichistas plasmados en 8×10 cm que descubriréis en una pequeña habitación medio a oscuras.

Polaroids de Carlo Mollino © CCCB, 2016

Polaroids de Carlo Mollino © CCCB, 2016

Los planos originales del panóptico de Jeremy Bentham

El sufragio universal, la separación entre Iglesia y Estado, la abolición de la esclavitud, los derechos de los animales, la libertad sexual, la emancipación de la mujer o la despenalización de la homosexualidad: Jeremy Bentham fue un pionero en la defensa de ideas que hoy en día están en boca de todos. Una de sus grandes aportaciones es la idea del panóptico, la figura arquitectónica del poder en la sociedad moderna: una casa de inspección que se puede aplicar a cualquier institución (una cárcel, un hospital, una escuela) y que permite vigilar a la población en todo momento. La cárcel Modelo de Barcelona tenía la estructura de panóptico definida por Bentham en 1791. Jeremy Bentham, sin embargo, era filósofo y no arquitecto, y por esta razón los planos originales del panóptico que encontraréis en la exposición son de Willey Reveley. Por cierto, si tenéis curiosidad por saber qué cara tenía (literalmente), podéis visitar su momia vestida en el University College de Londres.

El croquis del falansterio de Charles Fourier

El filósofo utópico Charles Fourier fue contemporáneo de Jeremy Bentham y, como él, fue un revolucionario. Pero también fue un utopista que creía en la bondad del ser humano y en la creación de un paraíso sexual donde se pudieran reconocer y satisfacer todas las pasiones. Este paraíso se llamaba Harmonia, y el falansterio sería el espacio donde estas pasiones se producirían. Ocuparía 5 km2 de tierra cultivable en un terreno cercano a un bosque y una gran ciudad. Constaría de tres pisos y tres alas, una de ellas destinada a los placeres sexuales. Esta idea fue adoptada por los movimientos hippies de los años sesenta del siglo xx, pero encontramos también otros ejemplos en la arquitectura, como el edificio Walden 7 de Ricardo Bofill (la forma del cual, por cierto, recuerda a una vagina), las cúpulas geodésicas (encontraréis una en el centro de creación de Comediants en Canet de Mar) o las ciudades utópicas diseñadas por el grupo de arquitectura Archigram. En “1.000 m2 de deseo” encontraréis los diseños originales del falansterio, así como la maqueta original del edificio de Bofill. 

Maqueta de l’edifici Walden 7 de Ricardo Bofill © CCCB, 2016

Maqueta del edificio Walden 7 de Ricardo Bofill © CCCB, 2016

El grabado del sacrificio de un asno en honor a Príapo de El sueño de Polífilo

Es el sueño de todo bibliófilo: un libro enigmático, del cual  no se sabe con certeza el autor, que reúne todos los saberes de la edad media, de la mitología al ajedrez, la astronomía, la liturgia, la epigrafía, la arqueología o el arte de podar zarzales. El sueño de Polífilo (Hypnerotomachia Poliphili), publicado en 1499, narra la historia de Polífilo, el cual sueña en recuperar a su estimada Polia mientras recorre paisajes imaginarios de arquitectura fabulosa: es uno de los primeros ejemplos que une arquitectura con erotismo. Contiene 171 grabados de autor desconocido, entre ellos, el sacrificio de un asno en honor a Príapo que se puede ver en la exposición. El libro, dedicado al duque de Urbino, fue financiado por el noble Leonardo Grassi, protonotario apostólico, aficionado a la arquitectura y responsable de las fortificaciones de Padua, e impreso en Venecia por Aldo Manuzio, uno de los impresores más famosos del momento. Vaya, como si Planeta hubiera editado un libro dedicado al conde de Godó pagado por la familia Güell.

El Centro de Entretenimientos Sexuales de Nicolas Schöffer

Imaginad un espacio dedicado únicamente al placer, a los cinco sentidos. Un espacio donde la luz, los olores, los colores están enfocados a estimular vuestros sentidos y a prepararlos para el acto sexual. Esto es el Centro de Entretenimientos Sexuales que el artista plástico y escultor Nicolas Schöffer diseñó para la Ciudad cibernética (1955-1969), un proyecto de ciudad utópica inspirada en Fourier. Como toda idea utópica, nunca llegó a materializarse, pero en la exposición podréis ver una reproducción a escala real de este espacio: una sala cerrada donde la luz, las texturas, las esculturas metálicas geométricas y la música se erigen en protagonistas para que el visitante pueda experimentar con todos los sentidos. Una experiencia que hay que vivir con la mente abierta.

Reproducció el Centre d’Entreteniments Sexuals de Nicolas Schöffer © Gregori Civera, 2016

Reproducción el Centro d’Entretenimientos Sexuales de Nicolas Schöffer © Gregori Civera, 2016

Una segunda vida (virtual)

Imaginad un espacio donde podéis vivir la vida que queréis. Donde podéis dar libertad a vuestros deseos más perversos. Donde podéis imaginar que tenéis un pene de formas imposibles, o que vosotros mismos tenéis una forma imposible que os permite disfrutar de placeres desconocidos… Second Life empezó como un mundo virtual donde, a través de un avatar, los usuarios podían interactuar con otros avatares y construir su propio mundo, pero se ha convertido en un territorio sin normas ni tabúes donde los usuarios organizan encuentros sexuales en entornos que reproducen con todo detalle la arquitectura de sus fantasías. Eso sí, todo sucede en un espacio virtual. En la exposición podréis ver un vídeo que muestra estos espacios digitales para el sexo. 

Captura del vídeo de Second Life

Captura del vídeo de Second Life

Los baños de Rem Koolhas

Centro de Londres. Delimitado por un muro se extiende un espacio asolado dividido en once zonas, entre las cuales, una plaza de ceremonias, el Parque de los Cuatro Elementos, con templos para experiencias sensoriales, la Plaza de las Musas (solo sobrevive el Museo Británico) y los Baños. Inspirados en el Oikema de Ledoux, en estos baños hay zonas de observación, exhibición, seducción y encuentro (las piscinas) y también celdas para la consumación, donde se proyectan fotogramas de una película pornográfica, La esclava blanca. Un sueño utópico del arquitecto Rem Koolhas, premio Pritzker, autor del icónico edificio de la televisión china, pensado en los primeros años de la arquitectura radical de los años setenta. En la exposición podréis ver los dibujos y planos originales de esta idea.

El legado de Zygmunt Bauman en el CCCB

18 de enero de 2017 No Comments

Recordamos anécdotas y momentos vividos con el pensador

Zygmunt Bauman en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Zygmunt Bauman en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Si hay un nombre que quedará ligado para siempre a la historia del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona es el del sociólogo Zygmunt Bauman, que murió el 9 de enero de 2017 en Leeds. Tenía 91 años. Pocas semanas antes de su muerte, el Centro de Documentación y Debates lo había contactado para que inaugurase el próximo Debate de Barcelona, dedicado a Europa. Muy amable, no rechazó la invitación pero lamentó su delicado estado de salud y dejó en manos del equipo del CCCB la decisión final.

Entre esta reciente comunicación y el año 2004, cuando por primera vez un Bauman muy desconocido ponía los pies en el CCCB, han pasado 13 años y 4 conferencias. Más de una década de relación y colaboraciones que recordamos con tristeza porque Bauman se hacía querer, era simpático y amable, pero también con orgullo porque hemos trabajado con uno de los pensadores más lúcidos del tiempo presente y hemos conservado buena parte de sus ideas en nuestro archivo.

Hemos publicado seis libros de las conferencias que ha impartido en el CCCB, los BREUS CCCB (editados en catalán e inglés) Noves fronteres i valors universals, Arxipèlag d’excepcions, La felicitat es fa, no es compra y El destí de la desigualtat social en la fase líquida de la modernitat y los DIXIT (en castellano) Archipiélago de excepciones y Múltiples culturas, una sola humanidad, y dos artículos, en las publicaciones Fronteres y Europe City.

En la web también podéis consultar vídeos de sus intervenciones, una entrevista y una crónica del último debate en el que participó, en 2013, que siguieron más de 700 personas desde el hall del CCCB, lo que convertía a uno de los ponentes más viejos del CCCB en uno de los más seguidos por el público. Era nuestra estrella de rock particular (¡éramos seguidores suyos!) y lo hemos querido recordar desde una vertiente más personal. Preguntamos a varios miembros del equipo que lo trataron de forma más directa, el exdirector del CCCB Josep Ramoneda, la jefa del Centro de Documentación y Debates Judit Carrera, la jefa de prensa Mònica Muñoz y la coordinadora de debates Susana Arias, qué recuerdos tienen de Zygmunt Bauman.

«Las palabras de Bauman resonaban en plena concordancia con el espíritu del CCCB.» Josep Ramoneda, exdirector del CCCB

El 22 de marzo de 2004, Zygmunt Bauman pronunció su primera conferencia en el CCCB. Pequeño, enérgico, acompañando sus palabras con una gesticulación de manos y brazos que hacía que llenara cada vez más la escena, dio una verdadera lección de un género que está de moda considerar anticuado. Y, sin embargo, yo he encontrado pocas formas de presentación y discusión de ideas que superen a una buena conferencia. Y la de Bauman lo fue. Entre el Powerpoint y las mesas redondas han dinamitado un género que es muy exigente. Para hacer una buena conferencia no basta con pensarla y escribirla. Hay que decirla. Y decirla bien es muy difícil. El Powerpoint es un gran enemigo de la buena conferencia. Una conferencia es un acto de creación que, como tal, se somete a la interpretación y consideración del público.

Zygmunt Bauman y Josep Ramoneda en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Zygmunt Bauman y Josep Ramoneda en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Aquel día, Zygmunt Bauman nos explicó cómo en la ciudad las afirmaciones generales y abstractas sobre los conflictos entre civilizaciones y culturas se traducen en la experiencia de relación con personas concretas, vecinos de escalera o de barrio. «Y no las conoces como las encarnaciones ambulantes de la inminente guerra de civilizaciones, sino en calidad de tenderos, camareros, obreros, compañeros de trabajo en la misma fábrica donde trabajas, vecinos, padres de compañeros de colegio de tus hijos y, poco a poco, pero indefectiblemente, van desplazándose de la categoría abstracta de “civilización ajena” a la categoría de seres humanos individuales.» Y así, paulatinamente, y no sin momentos de conflicto, «el miedo al gran desconocido empieza a disolverse» y «los terroríficos forasteros no son más que unos seres normales y corrientes, con los mismos deseos y los mismos miedos que tú».

La facilidad para las metáforas que ha sido el éxito editorial de Bauman –¡cuánta sopa sociológica se ha hecho con la sociedad líquida!– ha sido también a veces lo que le ha encasillado. Pero aquel día sus palabras resonaban en plena concordancia con el espíritu del CCCB.

Otro recuerdo es el día que abrimos un seminario con un diálogo entre él y Giorgio Agamben. Me impresionó el poder de coacción de la autoridad del maestro. Todos esperaban cierta confrontación teórica y, en cambio, Agamben se portó como un joven cohibido ante la autoridad. Simplemente, le siguió la cuerda.

Hay muchas frases potentes de Bauman, pero yo me quedo siempre con esta: «Uno de los grandes eslóganes del siglo xx fue liquidar: liquidar al judío, liquidar al enemigo de clase. Vigilemos porque el principal programa del siglo xxi no sea la liquidación del hombre.» Es una frase que culmina una trayectoria intelectual muy característica del siglo pasado: un judío polaco que escapa al Holocausto, crece y se forma en el régimen comunista de la posguerra, en el que llega a tener responsabilidades militares, y se exilia en 1968, en un momento de cierta oleada antisemita, a Israel primero y a Leeds después, donde desarrollará su carrera intelectual. Su nervio contagiaba vida y su cordialidad acogía.

La entrevista más insólita. Mònica Muñoz-Castanyer, jefa de prensa del CCCB

Recuerdo muy especialmente una entrevista de Bauman con Lluís Amiguet, en noviembre de 2005. Para obtener una buena entrevista periodística hay que garantizar tanto al entrevistado como al entrevistador un tiempo prudencial y un espacio cómodo. Ninguno de los dos se dio en aquella entrevista para La Contra de La Vanguardia. Habíamos preparado para Bauman una batería de entrevistas que él va aceptó con amabilidad y flema, y lo llevábamos de un lado a otro del Centro escoltado siempre por su mujer. Primero unas fotos en el Pati de les Dones, a continuación un encuentro con periodistas en el Mirador, después una entrevista grabada para el CCCB en el Archivo. Bauman mostraba signos de impaciencia y su mujer asentía con la cabeza. Y faltaba aún el plato fuerte: ¡una hora con Amiguet!

Ya habíamos cruzado el pasillo de la primera planta para dirigirnos a una sala de reuniones de las oficinas del CCCB donde teníamos previsto celebrar la entrevista cuando Zygmunt Bauman levantó los brazos, abrió la mano izquierda (en la derecha llevaba su inseparable pipa) y en medio del chill-out (una zona de descanso de los empleados en la planta de oficinas del CCCB, con máquinas expendedoras de comida y de café) dijo: «Hagamos la entrevista aquí mismo.» Antes de poderle convencer de cambiar de sitio ya los tenía sentados a él y a su mujer en las butacas del chill-out. Empecé a sudar. El periodista se sentó a su lado, puso la grabadora en marcha y empezó la entrevista. Un auténtico desastre. Al ruido infernal de las viejas escaleras mecánicas se le sumaban el runrún de las máquinas expendedoras, los pasos y las voces de los empleados del Centro que se desplazaban de un sitio a otro, el murmullo de los visitantes que rondaban a aquella hora por el CCCB. Una hora de auténtico calvario que, sin embargo, se tradujo en esta Contra de La Vanguardia. Nunca más hemos celebrado una entrevista en el chill-out. Siempre podré explicar, gracias a Zygmunt Bauman, dónde no debe celebrarse una entrevista.

Visitándole en Leeds. Judit Carrera, jefa del Centro de Documentación y Debates

Le visité en su casa de Leeds, una tarde de invierno de 2008. Hacía 37 años que el padre de la teoría de la modernidad líquida vivía en aquella casa, que compartía con su mujer, Janina, con quien estuvo casado 62 años, hasta que ella murió en el año 2009. Ambos me recibieron con su habitual amabilidad y aseguraban, haciendo gala de un excelente sentido del humor, que su largo matrimonio era la excepción que confirmaba la teoría del mundo líquido. Exhibían una evidente complicidad. Entre ellos hablaban polaco y, a ratos, un rígido inglés. Trabajaban en sitios distintos de la casa pero se citaban dos veces al día para fumar. Decían que fumar era una rutina, una forma de pensar. Y fumaban sin parar.

Vivían en una típica casa inglesa de dos pisos en una calle estrecha, cerca de una gran avenida que los aislaba del centro de Leeds. Acogedora y de aspecto centroeuropeo, la casa de los Bauman era austera, pero estaba repleta de libros. Su desordenada biblioteca no había disminuido a pesar de haber cedido 2.500 volúmenes a la Universidad de Praga, en agradecimiento por haberlos acogido después de que los expulsaran de Polonia en una campaña antisemita del régimen comunista en el año 1968. Tres años después, en 1971, llegaban a Leeds invitados por la universidad de la ciudad. Desde entonces, Zygmunt Bauman ya no se movió de Leeds ni de su universidad. Sorprendía que un hombre con una vida de pilares tan sólidos tuviera tanta capacidad para interpretar la incertidumbre y la fluidez del mundo actual.

Judit Carrera entrevista Zygmunt Bauman l’última vegada que el sociòleg va visitar el CCCB, Jordi Gomez, 2013

Judit Carrera entrevista Zygmunt Bauman l’última vegada que el sociòleg va visitar el CCCB, Jordi Gomez, 2013

A pesar de su edad avanzada, se mantenían lúcidos y muy bien informados. Seguían la actualidad, me preguntaron por el CCCB, por la inauguración de la alta velocidad entre Madrid y Barcelona y la ley de memoria histórica. Por la delicada salud de Janina habían dejado de viajar, pero seguían escribiendo mucho porque escribir, decían, era su forma de vivir. Su trato era exquisito y su alegría, contagiosa. Planeaba en el ambiente cierta tensión entre su vital curiosidad y la lentitud propia de su edad.

Al cabo de unas horas, Bauman me acompañó hasta la puerta del taxi, donde me autorizó a publicar el texto de su conferencia en los BREUS y se despidió diciéndome que, mientras viviera, podríamos contar siempre con él.

El último correo de Bauman. Susana Arias, coordinadora de debates

La última correspondencia que mantuvimos con Bauman fue hace solo unas semanas, cuando lo invitamos a inaugurar el Debate de Barcelona de este año. Con la fidelidad de siempre hacia el CCCB, Bauman consideró la invitación para volver «a mi querida Barcelona», pero a la vez nos advirtió que su estado de salud no era lo bastante bueno para viajar. «Vosotros mismos, pensad si vale la pena correr este riesgo», nos decía al final del correo, que cerraba con un «Love – Z».

Para recordarlo y despedirlo en compañía del público que tanto lo admiraba, dedicaremos a Zygmunt Bauman el Debate de Barcelona de 2017, que tendrá por título «Vieja Europa, nuevas utopías» y empezará el 6 de febrero.

En el espacio del Archivo CCCB hemos abierto un punto de consulta con un recopilatorio de la obra de Zygmunt Bauman.

Vivir más, y mejor

21 de diciembre de 2016 No Comments

¿Cuántos años podemos llegar a vivir? Desde el siglo XIX la esperanza de vida no ha parado de crecer: solo en el siglo pasado aumentó en treinta años. Pero, ¿cuál es el límite? Según un estudio de la Escuela de Medicina Albert Einstein de Nueva York, el límite se situaría en los 115 años.

El objetivo de cualquier sistema público de salud es que vivamos más, pero no a cualquier precio. De cara al año 2020, el Plan de Salud de Cataluña prevé incrementar un 5% los años vividos en buena salud. Este apéndice, «en buena salud», es importante, ya que hacerse mayor es un factor de riesgo mayúsculo. Tal y como alerta Global Burden Disease, el estudio epidemiológico internacional más riguroso, el aumento de la esperanza de vida incrementa los años en que convivimos con enfermedades y discapacidades.

Los interrogantes que plantea este escenario son múltiples, y para darles respuesta, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) han planteado el ciclo de conferencias Envejecer, ¿una enfermedad?.

¿El envejecimiento puede evitarse?

El envejecimiento es la suma de todas las alteraciones que tienen lugar en un organismo y que provocan cambios funcionales hasta la muerte. Pero se trata de un fenómeno muy heterogéneo tanto entre individuos de la misma especie como entre los órganos de un mismo individuo. Tradicionalmente, envejecer no se ha entendido como una enfermedad, sino como un proceso natural por el que el cuerpo acumula daños que afectan a su funcionamiento. De ahí que se considere que el envejecimiento puede ser tratado o retrasado.

Miguel Chillón als debats ICREA © CCCB – Miquel Taverna, 2016

Hoy en día la medicina cuenta con varias estrategias para paliar los efectos del envejecimiento. En los debates en el CCCB, Miguel Chillón, profesor de investigación ICREA en el Instituto de Neurociencias (INc) y en el Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), explicó cómo funcionan las terapias génicas para combatir el envejecimiento, y presentó la proteína Kloth, una molécula que se genera en el riñón y el cerebro y que, tal y como se ha observado en los experimentos con ratones, si no actúa correctamente tiene incidencia en el envejecimiento prematuro a nivel muscular, vascular y mental.

Otra vía posible para combatir las enfermedades del envejecimiento son las terapias con células madre. En este sentido, Maria Pia Cosma, profesora de investigación ICREA en el Centro de Regulación Genómica (CRG), planteó en el CCCB la creación de células madre en el laboratorio para curar órganos enfermos, como si de un coche viejo se cambiaran las piezas que no acaban de funcionar. A día de hoy todavía se investiga cómo aplicar estas terapias en humanos, pero los trabajos de su equipo de investigación en la regeneración de la retina con células madre son esperanzadores.

Maria Pia Cosma

Alzheimer y Parkinson, las neurodegenerativas más frecuentes

Se asocian al envejecimiento muchas enfermedades del cerebro, como las neurodegenerativas. Aunque hay formas precoces de Alzheimer y de Parkinson, lo más habitual es que estas patologías aparezcan a partir de los 65 años. Una vez pasado este umbral, una de cada diez personas presenta Alzheimer, y dos de cada cien padecen Parkinson.

Miquel Vila

En los Debates en el CCCB, Miquel Vila, profesor de investigación ICREA en el VHIR, habló de la investigación del Parkinson, una enfermedad que en 2017 celebrará un triple aniversario. Se cumplirán doscientos años de la primera descripción clínica de la patología por parte del doctor James Parkinson; se cumplirán cincuenta de la levodopa, el primer tratamiento para los síntomas de la enfermedad, y se cumplirán veinte de la identificación de la primera mutación asociada a la enfermedad. En la actualidad, la comunidad investigadora sospecha que el Parkinson podría comenzar fuera del cerebro, y que puede haber más factores implicados aparte de la falta de dopamina.

Las técnicas de neuroimagen han revolucionado el conocimiento de estas enfermedades, pero aún queda mucho camino por recorrer. Una de las preocupaciones actuales es encontrar biomarcadores que delaten el Alzheimer y el Parkinson antes de que aparezcan sus primeros síntomas. El paradigma vigente considera que estas enfermedades se gestan en los veinte años anteriores a sus primeras manifestaciones clínicas. Actualmente el diagnóstico todavía no se puede realizar durante este periodo silente –etapa preclínica–, pero se está trabajando con el fin de detener los procesos degenerativos que llevan al cerebro y a la persona hacia la enfermedad.

Elena Galea als debats ICREA © CCCB – Miquel Taverna, 2016

Elena Galea, profesora de investigación ICREA en el INc de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), dedicó la última sesión de los debates a la enfermedad neurodegenerativa más común, el Alzheimer. Por ahora, solo un 0,4% de los ensayos clínicos contra la enfermedad llevados a cabo entre 2001 y 2012 han dado buenos resultados. Según Galea, es necesario que la investigación se realice de forma conjunta a nivel internacional en proyectos como el Connectoma, que analiza las relaciones existentes entre todos los puntos del cerebro.

«Los retos científicos también son retos sociales y culturales», recordó Emilià Pola en la inauguración del ciclo. En 2050 las personas mayores de ochenta años se habrán triplicado en todo el mundo, y habrá que resolver los diferentes problemas de tipo social, económico y sanitario asociados a este cambio. La ciencia, desde sus diferentes disciplinas, puede contribuir a darles respuesta.

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