El legado de Zygmunt Bauman en el CCCB

18 de enero de 2017 No Comments

Recordamos anécdotas y momentos vividos con el pensador

Zygmunt Bauman en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Zygmunt Bauman en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Si hay un nombre que quedará ligado para siempre a la historia del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona es el del sociólogo Zygmunt Bauman, que murió el 9 de enero de 2017 en Leeds. Tenía 91 años. Pocas semanas antes de su muerte, el Centro de Documentación y Debates lo había contactado para que inaugurase el próximo Debate de Barcelona, dedicado a Europa. Muy amable, no rechazó la invitación pero lamentó su delicado estado de salud y dejó en manos del equipo del CCCB la decisión final.

Entre esta reciente comunicación y el año 2004, cuando por primera vez un Bauman muy desconocido ponía los pies en el CCCB, han pasado 13 años y 4 conferencias. Más de una década de relación y colaboraciones que recordamos con tristeza porque Bauman se hacía querer, era simpático y amable, pero también con orgullo porque hemos trabajado con uno de los pensadores más lúcidos del tiempo presente y hemos conservado buena parte de sus ideas en nuestro archivo.

Hemos publicado seis libros de las conferencias que ha impartido en el CCCB, los BREUS CCCB (editados en catalán e inglés) Noves fronteres i valors universals, Arxipèlag d’excepcions, La felicitat es fa, no es compra y El destí de la desigualtat social en la fase líquida de la modernitat y los DIXIT (en castellano) Archipiélago de excepciones y Múltiples culturas, una sola humanidad, y dos artículos, en las publicaciones Fronteres y Europe City.

En la web también podéis consultar vídeos de sus intervenciones, una entrevista y una crónica del último debate en el que participó, en 2013, que siguieron más de 700 personas desde el hall del CCCB, lo que convertía a uno de los ponentes más viejos del CCCB en uno de los más seguidos por el público. Era nuestra estrella de rock particular (¡éramos seguidores suyos!) y lo hemos querido recordar desde una vertiente más personal. Preguntamos a varios miembros del equipo que lo trataron de forma más directa, el exdirector del CCCB Josep Ramoneda, la jefa del Centro de Documentación y Debates Judit Carrera, la jefa de prensa Mònica Muñoz y la coordinadora de debates Susana Arias, qué recuerdos tienen de Zygmunt Bauman.

«Las palabras de Bauman resonaban en plena concordancia con el espíritu del CCCB.» Josep Ramoneda, exdirector del CCCB

El 22 de marzo de 2004, Zygmunt Bauman pronunció su primera conferencia en el CCCB. Pequeño, enérgico, acompañando sus palabras con una gesticulación de manos y brazos que hacía que llenara cada vez más la escena, dio una verdadera lección de un género que está de moda considerar anticuado. Y, sin embargo, yo he encontrado pocas formas de presentación y discusión de ideas que superen a una buena conferencia. Y la de Bauman lo fue. Entre el Powerpoint y las mesas redondas han dinamitado un género que es muy exigente. Para hacer una buena conferencia no basta con pensarla y escribirla. Hay que decirla. Y decirla bien es muy difícil. El Powerpoint es un gran enemigo de la buena conferencia. Una conferencia es un acto de creación que, como tal, se somete a la interpretación y consideración del público.

Zygmunt Bauman y Josep Ramoneda en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Zygmunt Bauman y Josep Ramoneda en el ciclo Fronteres, CCCB, 2004

Aquel día, Zygmunt Bauman nos explicó cómo en la ciudad las afirmaciones generales y abstractas sobre los conflictos entre civilizaciones y culturas se traducen en la experiencia de relación con personas concretas, vecinos de escalera o de barrio. «Y no las conoces como las encarnaciones ambulantes de la inminente guerra de civilizaciones, sino en calidad de tenderos, camareros, obreros, compañeros de trabajo en la misma fábrica donde trabajas, vecinos, padres de compañeros de colegio de tus hijos y, poco a poco, pero indefectiblemente, van desplazándose de la categoría abstracta de “civilización ajena” a la categoría de seres humanos individuales.» Y así, paulatinamente, y no sin momentos de conflicto, «el miedo al gran desconocido empieza a disolverse» y «los terroríficos forasteros no son más que unos seres normales y corrientes, con los mismos deseos y los mismos miedos que tú».

La facilidad para las metáforas que ha sido el éxito editorial de Bauman –¡cuánta sopa sociológica se ha hecho con la sociedad líquida!– ha sido también a veces lo que le ha encasillado. Pero aquel día sus palabras resonaban en plena concordancia con el espíritu del CCCB.

Otro recuerdo es el día que abrimos un seminario con un diálogo entre él y Giorgio Agamben. Me impresionó el poder de coacción de la autoridad del maestro. Todos esperaban cierta confrontación teórica y, en cambio, Agamben se portó como un joven cohibido ante la autoridad. Simplemente, le siguió la cuerda.

Hay muchas frases potentes de Bauman, pero yo me quedo siempre con esta: «Uno de los grandes eslóganes del siglo xx fue liquidar: liquidar al judío, liquidar al enemigo de clase. Vigilemos porque el principal programa del siglo xxi no sea la liquidación del hombre.» Es una frase que culmina una trayectoria intelectual muy característica del siglo pasado: un judío polaco que escapa al Holocausto, crece y se forma en el régimen comunista de la posguerra, en el que llega a tener responsabilidades militares, y se exilia en 1968, en un momento de cierta oleada antisemita, a Israel primero y a Leeds después, donde desarrollará su carrera intelectual. Su nervio contagiaba vida y su cordialidad acogía.

La entrevista más insólita. Mònica Muñoz-Castanyer, jefa de prensa del CCCB

Recuerdo muy especialmente una entrevista de Bauman con Lluís Amiguet, en noviembre de 2005. Para obtener una buena entrevista periodística hay que garantizar tanto al entrevistado como al entrevistador un tiempo prudencial y un espacio cómodo. Ninguno de los dos se dio en aquella entrevista para La Contra de La Vanguardia. Habíamos preparado para Bauman una batería de entrevistas que él va aceptó con amabilidad y flema, y lo llevábamos de un lado a otro del Centro escoltado siempre por su mujer. Primero unas fotos en el Pati de les Dones, a continuación un encuentro con periodistas en el Mirador, después una entrevista grabada para el CCCB en el Archivo. Bauman mostraba signos de impaciencia y su mujer asentía con la cabeza. Y faltaba aún el plato fuerte: ¡una hora con Amiguet!

Ya habíamos cruzado el pasillo de la primera planta para dirigirnos a una sala de reuniones de las oficinas del CCCB donde teníamos previsto celebrar la entrevista cuando Zygmunt Bauman levantó los brazos, abrió la mano izquierda (en la derecha llevaba su inseparable pipa) y en medio del chill-out (una zona de descanso de los empleados en la planta de oficinas del CCCB, con máquinas expendedoras de comida y de café) dijo: «Hagamos la entrevista aquí mismo.» Antes de poderle convencer de cambiar de sitio ya los tenía sentados a él y a su mujer en las butacas del chill-out. Empecé a sudar. El periodista se sentó a su lado, puso la grabadora en marcha y empezó la entrevista. Un auténtico desastre. Al ruido infernal de las viejas escaleras mecánicas se le sumaban el runrún de las máquinas expendedoras, los pasos y las voces de los empleados del Centro que se desplazaban de un sitio a otro, el murmullo de los visitantes que rondaban a aquella hora por el CCCB. Una hora de auténtico calvario que, sin embargo, se tradujo en esta Contra de La Vanguardia. Nunca más hemos celebrado una entrevista en el chill-out. Siempre podré explicar, gracias a Zygmunt Bauman, dónde no debe celebrarse una entrevista.

Visitándole en Leeds. Judit Carrera, jefa del Centro de Documentación y Debates

Le visité en su casa de Leeds, una tarde de invierno de 2008. Hacía 37 años que el padre de la teoría de la modernidad líquida vivía en aquella casa, que compartía con su mujer, Janina, con quien estuvo casado 62 años, hasta que ella murió en el año 2009. Ambos me recibieron con su habitual amabilidad y aseguraban, haciendo gala de un excelente sentido del humor, que su largo matrimonio era la excepción que confirmaba la teoría del mundo líquido. Exhibían una evidente complicidad. Entre ellos hablaban polaco y, a ratos, un rígido inglés. Trabajaban en sitios distintos de la casa pero se citaban dos veces al día para fumar. Decían que fumar era una rutina, una forma de pensar. Y fumaban sin parar.

Vivían en una típica casa inglesa de dos pisos en una calle estrecha, cerca de una gran avenida que los aislaba del centro de Leeds. Acogedora y de aspecto centroeuropeo, la casa de los Bauman era austera, pero estaba repleta de libros. Su desordenada biblioteca no había disminuido a pesar de haber cedido 2.500 volúmenes a la Universidad de Praga, en agradecimiento por haberlos acogido después de que los expulsaran de Polonia en una campaña antisemita del régimen comunista en el año 1968. Tres años después, en 1971, llegaban a Leeds invitados por la universidad de la ciudad. Desde entonces, Zygmunt Bauman ya no se movió de Leeds ni de su universidad. Sorprendía que un hombre con una vida de pilares tan sólidos tuviera tanta capacidad para interpretar la incertidumbre y la fluidez del mundo actual.

Judit Carrera entrevista Zygmunt Bauman l’última vegada que el sociòleg va visitar el CCCB, Jordi Gomez, 2013

Judit Carrera entrevista Zygmunt Bauman l’última vegada que el sociòleg va visitar el CCCB, Jordi Gomez, 2013

A pesar de su edad avanzada, se mantenían lúcidos y muy bien informados. Seguían la actualidad, me preguntaron por el CCCB, por la inauguración de la alta velocidad entre Madrid y Barcelona y la ley de memoria histórica. Por la delicada salud de Janina habían dejado de viajar, pero seguían escribiendo mucho porque escribir, decían, era su forma de vivir. Su trato era exquisito y su alegría, contagiosa. Planeaba en el ambiente cierta tensión entre su vital curiosidad y la lentitud propia de su edad.

Al cabo de unas horas, Bauman me acompañó hasta la puerta del taxi, donde me autorizó a publicar el texto de su conferencia en los BREUS y se despidió diciéndome que, mientras viviera, podríamos contar siempre con él.

El último correo de Bauman. Susana Arias, coordinadora de debates

La última correspondencia que mantuvimos con Bauman fue hace solo unas semanas, cuando lo invitamos a inaugurar el Debate de Barcelona de este año. Con la fidelidad de siempre hacia el CCCB, Bauman consideró la invitación para volver «a mi querida Barcelona», pero a la vez nos advirtió que su estado de salud no era lo bastante bueno para viajar. «Vosotros mismos, pensad si vale la pena correr este riesgo», nos decía al final del correo, que cerraba con un «Love – Z».

Para recordarlo y despedirlo en compañía del público que tanto lo admiraba, dedicaremos a Zygmunt Bauman el Debate de Barcelona de 2017, que tendrá por título «Vieja Europa, nuevas utopías» y empezará el 6 de febrero.

En el espacio del Archivo CCCB hemos abierto un punto de consulta con un recopilatorio de la obra de Zygmunt Bauman.

Vivir más, y mejor

21 de diciembre de 2016 No Comments

¿Cuántos años podemos llegar a vivir? Desde el siglo XIX la esperanza de vida no ha parado de crecer: solo en el siglo pasado aumentó en treinta años. Pero, ¿cuál es el límite? Según un estudio de la Escuela de Medicina Albert Einstein de Nueva York, el límite se situaría en los 115 años.

El objetivo de cualquier sistema público de salud es que vivamos más, pero no a cualquier precio. De cara al año 2020, el Plan de Salud de Cataluña prevé incrementar un 5% los años vividos en buena salud. Este apéndice, «en buena salud», es importante, ya que hacerse mayor es un factor de riesgo mayúsculo. Tal y como alerta Global Burden Disease, el estudio epidemiológico internacional más riguroso, el aumento de la esperanza de vida incrementa los años en que convivimos con enfermedades y discapacidades.

Los interrogantes que plantea este escenario son múltiples, y para darles respuesta, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) han planteado el ciclo de conferencias Envejecer, ¿una enfermedad?.

¿El envejecimiento puede evitarse?

El envejecimiento es la suma de todas las alteraciones que tienen lugar en un organismo y que provocan cambios funcionales hasta la muerte. Pero se trata de un fenómeno muy heterogéneo tanto entre individuos de la misma especie como entre los órganos de un mismo individuo. Tradicionalmente, envejecer no se ha entendido como una enfermedad, sino como un proceso natural por el que el cuerpo acumula daños que afectan a su funcionamiento. De ahí que se considere que el envejecimiento puede ser tratado o retrasado.

Miguel Chillón als debats ICREA © CCCB – Miquel Taverna, 2016

Hoy en día la medicina cuenta con varias estrategias para paliar los efectos del envejecimiento. En los debates en el CCCB, Miguel Chillón, profesor de investigación ICREA en el Instituto de Neurociencias (INc) y en el Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), explicó cómo funcionan las terapias génicas para combatir el envejecimiento, y presentó la proteína Kloth, una molécula que se genera en el riñón y el cerebro y que, tal y como se ha observado en los experimentos con ratones, si no actúa correctamente tiene incidencia en el envejecimiento prematuro a nivel muscular, vascular y mental.

Otra vía posible para combatir las enfermedades del envejecimiento son las terapias con células madre. En este sentido, Maria Pia Cosma, profesora de investigación ICREA en el Centro de Regulación Genómica (CRG), planteó en el CCCB la creación de células madre en el laboratorio para curar órganos enfermos, como si de un coche viejo se cambiaran las piezas que no acaban de funcionar. A día de hoy todavía se investiga cómo aplicar estas terapias en humanos, pero los trabajos de su equipo de investigación en la regeneración de la retina con células madre son esperanzadores.

Maria Pia Cosma

Alzheimer y Parkinson, las neurodegenerativas más frecuentes

Se asocian al envejecimiento muchas enfermedades del cerebro, como las neurodegenerativas. Aunque hay formas precoces de Alzheimer y de Parkinson, lo más habitual es que estas patologías aparezcan a partir de los 65 años. Una vez pasado este umbral, una de cada diez personas presenta Alzheimer, y dos de cada cien padecen Parkinson.

Miquel Vila

En los Debates en el CCCB, Miquel Vila, profesor de investigación ICREA en el VHIR, habló de la investigación del Parkinson, una enfermedad que en 2017 celebrará un triple aniversario. Se cumplirán doscientos años de la primera descripción clínica de la patología por parte del doctor James Parkinson; se cumplirán cincuenta de la levodopa, el primer tratamiento para los síntomas de la enfermedad, y se cumplirán veinte de la identificación de la primera mutación asociada a la enfermedad. En la actualidad, la comunidad investigadora sospecha que el Parkinson podría comenzar fuera del cerebro, y que puede haber más factores implicados aparte de la falta de dopamina.

Las técnicas de neuroimagen han revolucionado el conocimiento de estas enfermedades, pero aún queda mucho camino por recorrer. Una de las preocupaciones actuales es encontrar biomarcadores que delaten el Alzheimer y el Parkinson antes de que aparezcan sus primeros síntomas. El paradigma vigente considera que estas enfermedades se gestan en los veinte años anteriores a sus primeras manifestaciones clínicas. Actualmente el diagnóstico todavía no se puede realizar durante este periodo silente –etapa preclínica–, pero se está trabajando con el fin de detener los procesos degenerativos que llevan al cerebro y a la persona hacia la enfermedad.

Elena Galea als debats ICREA © CCCB – Miquel Taverna, 2016

Elena Galea, profesora de investigación ICREA en el INc de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), dedicó la última sesión de los debates a la enfermedad neurodegenerativa más común, el Alzheimer. Por ahora, solo un 0,4% de los ensayos clínicos contra la enfermedad llevados a cabo entre 2001 y 2012 han dado buenos resultados. Según Galea, es necesario que la investigación se realice de forma conjunta a nivel internacional en proyectos como el Connectoma, que analiza las relaciones existentes entre todos los puntos del cerebro.

«Los retos científicos también son retos sociales y culturales», recordó Emilià Pola en la inauguración del ciclo. En 2050 las personas mayores de ochenta años se habrán triplicado en todo el mundo, y habrá que resolver los diferentes problemas de tipo social, económico y sanitario asociados a este cambio. La ciencia, desde sus diferentes disciplinas, puede contribuir a darles respuesta.

Qué preparamos en el CCCB para 2017: avance de la programación

20 de diciembre de 2016 No Comments

Llega un nuevo año y es el momento de presentaros qué se está cocinando en el Centre de Cultura Contemporània, en qué estamos trabajando los diferentes equipos de programación y cuáles son los temas y los protagonistas de los debates, el cine, las proyecciones audiovisuales, las exposiciones y los festivales de 2017.

Nos espera una nueva temporada de actividades marcada por una idea central, presente en todo el programa: la reflexión sobre el cambio. ¡Abrid las agendas y tomad nota!

Debates sobre el cambio en el presente

Conferencia de Judit Butler © CCCB. Miquel Taverna, 2015

Empezamos el año con un gran debate sobre Europa, un continente que vive uno de los momentos más críticos de su historia política, con la crisis humanitaria de los refugiados y el ascenso de los autoritarismos y la xenofobia.

Los debates y la reflexión humanística y filosófica sobre el presente se expanden durante el resto del año con ciclos de conferencias sobre la idea de revolución y su fuerza en la actualidad, sobre el papel de Rusia en el mundo en el centenario de la Revolución de Octubre, sobre el suicidio (primera causa de muerte no natural entre los jóvenes en Cataluña) y sobre la intimidad en un momento en que la tecnología ha penetrado todas las esferas de nuestra vida.

El cambio climático desde la cultura

La tercera cultura, la línea de programación que entrecruza arte, ciencia y diseño, estará bien presente en debates como «Tecnología, soberanía y globalización», una serie de conferencias dirigidas por Evgeny Morozov. El compositor Brian Eno es uno de los primeros ponentes confirmados.

La reflexión crítica alrededor del cambio climático y la destrucción del planeta es uno de los grandes temas del año, que abordamos en la exposición «Después del fin del mundo». La muestra, comisariada por José Luis de Vicente, presentará proyectos y visiones multidisciplinarios que nos permitirán hacernos una idea bastante realista sobre cómo serán nuestras vidas y el mundo en un futuro no demasiado lejano (año 2050). La edición de este año del Premio Internacional a la Innnovación Cultural tendrá en cuenta precisamente las propuestas culturales que ofrezcan soluciones imaginativas y eficaces al cambio climático. El proyecto ganador formará parte de la exposición «Después del fin del mundo».

2017, año literario en el CCCB

El Pati de les Dones durante el festival Kosmopolis © CCCB. Miquel Taverna, 2013

Literatura amplificada: Vuelve Kosmopolis, la fiesta de la literatura amplificada, que celebra su novena edición. Bajo el lema «Cuando todo cambia», el festival literario presenta un programa de cinco días que reúne a autores consagrados y nuevas voces para tratar algunos de los principales desafíos de la cultura y la literatura en su concepción más abierta. John BanvilleKim Stanley Robinson, Jean EchenozSophie Divry, Orna Donath, Pierre Lemaitre, Jo Nesbø, Marta SanzAlicia Kopf son algunos de los nombres de Kosmopolis 2017.

Unos días antes de que arranque Kosmopolis inauguraremos la exposición «Fenómeno fotolibro», una muestra sobre la relación entre la fotografía y las publicaciones en papel que cuenta con un grupo de comisarios de lujo: Gerry Badger, Horacio Fernández, Ryuichi Kaneko, Erik Kessels, Irene de Mendoza, Moritz Neumüller, Martin Parr, Markus Schaden, Frederic Lezmi.

Ya en el mes de mayo llegará la sexta edición del Primera Persona, otro de los festivales producidos íntegramente por el CCCB. En el Primera Persona son protagonistas la literatura, la música y el relato autobiográfico.

Las mujeres tenemos mucho que decir

La escritora Taiye Selasi durant Kosmopolis 2015. © CCCB. Carlos Cazurro, 2015

«Las mujeres buenas van al cielo y las malas a todas partes.» Esta frase, atribuida a la actriz Mae West, inspira la programación de cine de verano Gandules de este agosto. Bajo el título «Malvadas e indómitas de cine», proyectaremos películas que nos hagan pensar en los personajes femeninos que han inundado las pantallas de cine a lo largo de la historia. María Castejón Leorza, crítica de cinema que forma part de l’equip de la revista Pikara Magazin, será la comisaria del ciclo.

El festival Kosmopolis también tiene previsto abordar la literatura hecha por mujeres como uno de los temas centrales de la edición de este año.

15 años de cine experimental

El 2017 Xcèntric, el cine del CCCB,celebra los quince años. Xcèntric estrena una temporada de cumpleaños con un programa de películas inéditas de Val del Omar y un concerto del Niño de Elche. También publicará nueva web y un libro dedicado a los autores fundamentales del cine experimental.

El CCCB seguirá colaborando con festivales consolidados como  L’AlternativaDOCSBarcelonaMiniput y la Muestra Internacional de Films de Mujeres, y también con propuestas más jóvenes, como el D’A y el Serielizados Fest.

El proyecto Soy Cámara online seguirá experimentando con el género del videoensayo sobre temas de actualidad y de la programación del CCCB. Como novedad, este año empieza un programa de presentaciones en directo, que arranca con la proyección de Hypernormalisation, el último documental de Adam Curtis.

Si queréis leer más sobre el programa 2017 del CCCB, podéis descarregarlo aquí.

David Harvey: «Hay muy buenas razones para ser anticapitalista»

15 de diciembre de 2016 No Comments

El geógrafo y teórico social británico David Harvey, invitado especial a la inauguración del festival de cine independiente L’Alternativa, pasó por el CCCB para explicar la relación entre el capitalismo moderno y el impacto de la victoria electoral de Donald Trump.

Imagen de previsualización de YouTube

Tras enseñar durante más de cuarenta años El capital de Marx –ahora también desde su canal de YouTube–, la mirada de Harvey hacia el sistema de libre mercado se muestra clara, organizada y contundente. Nos entrevistamos con él para conocer más de cerca cuál es su valoración sobre las posibles consecuencias globales de los últimos cambios políticos.

¿Por qué Donald Trump?

Para David Harvey, la pregunta debería formularse al revés: ¿Por qué no ganó Hillary Clinton? El hecho de que una persona pueda leer en los medios que «Clinton fue a Goldman Sachs para dar una conferencia cobrando 270.000 dólares» dio mucha fuerza a los argumentos de Trump. Sobre la base de que los votantes de las grandes ciudades –como Nueva York– son más proclives al voto demócrata, fue en las zonas rurales y dentro de las clases sociales más vulnerables donde el discurso del magnate americano caló más hondo.

Según Harvey, en las conversaciones de bar y a nivel popular, se entendió que Hillary Clinton no iba a trabajar para ellos. La idea determinante para la victoria electoral de Trump fue que él «ganó su propio dinero», representando además el ideal del viejo sueño americano. Así, se relacionó a Clinton como una persona que, favorecida por su posición de poder, estaba en la política para hacer dinero.

El boom económico

Capitalismo y crecimiento siempre han ido de la mano. Según el profesor británico, la tasa de crecimiento de las sociedades con un sistema económico de libre mercado, al ser siempre exponencial, puede llegar a un punto de inflexión. Un punto donde la curva no da para más. Harvey utiliza el ejemplo de China como el país que más ha crecido, y que además ha mantenido estable el capitalismo global desde el año 2008, gracias a un programa de urbanización masiva.

De hecho, entre los años 2011 y 2013, China consumió un 45% más de cemento que Estados Unidos en el último siglo. Por tanto, ¿qué hará Trump? «Nadie sabe lo que hará exactamente, pero lo que sí puedo asegurar es que intentará poner en marcha un boom económico mediante programas de urbanización, tal y como hizo China. Tiene que dar respuestas a todas esas personas con bajos salarios que le han votado», comenta Harvey.

Hacia una economía de crecimiento cero

Las consecuencias de este proceso de urbanización, en el caso de que realmente ocurra, pueden ser muy distintas. Pero la clave, según el geógrafo, es que vamos a ir hacia un nuevo punto de inflexión de la economía. «El crecimiento tendrá que detenerse, inevitablemente. Y copiar el modelo chino, a parte de las consecuencias que puede traer para el medio ambiente y los contextos sociopolíticos, crea batallas políticas y todos los conflictos sociales que estamos viendo hoy».

«Hay muy buenas razones para ser anticapitalista», asegura Harvey. Las condiciones a las que nos puede llevar un nuevo proceso de urbanización masivo deberían hacernos pensar qué haremos cuando llegue ese momento de inflexión. «Tenemos que decir a la gente que hay que organizar la transición y que sea de una buena manera».

¿Y ahora qué?

Dejando de lado las soluciones racistas del bando de Trump, nos encontramos con diferentes alternativas. Harvey apunta que podría ser que en Estados Unidos, por ejemplo, la facción política de Bernie Sanders, quien perdió las primarias frente a Hillary Clinton, gane más peso dentro del partido demócrata. «Eso puede llevar a soluciones para construir algo que verdaderamente responda a los problemas del crecimiento».

En Reino Unido ocurre algo similar con Jeremy Corbyn, el líder del partido laborista. Se da el caso de un político que no tiene muchos apoyos entre los representantes de su formación, pero que sí tiene un apoyo tremendo dentro de las bases. Ese antagonismo dentro del propio partido ha crecido muy rápido, igual que el nivel de afiliaciones para poder votarle en los procesos internos.

Por otra parte, en Barcelona, Harvey observa ciertos movimientos de base popular que, a nivel municipal, están haciendo el esfuerzo por cambiar la naturaleza del proceso de urbanización y los efectos del turismo de masas. En este sentido, estos movimientos se convierten en una respuesta a uno de los grandes retos del momento: «construir ciudades para vivir frente a las ciudades para invertir».

El vídeo de la conferencia de David Harvey en el CCCB está disponible aquí.

Ramon Llull visto desde las matemáticas

7 de diciembre de 2016 No Comments

Lluís Nacenta © CCCB, Miquel Taverna, 2016

Este otoño expertos muy diversos han explicado Ramon Llull desde sus disciplinas. En el debate «La música de los números», el matemático y ensayista Luis Nacenta habló de las máquinas de inspiración luliana, y se cuestionó si la combinatoria verbal es posible en la sociedad contemporánea. Esta es la visión que tiene un matemático de la figura de Ramon Llull.

La máquina de pensar de Llull no funciona

Jorge Luis Borges

Borges sentenció, ya en los años treinta del siglo pasado, que la máquina de pensar ideada por Llull no funcionaba. Aunque fue creada para poder decir todas las cosas sobre el mundo y el universo, para dar lugar a proposiciones a partir de conceptos, la máquina no cumple su propósito porque no posee capacidad para emitir juicios ni para razonar. Lluís Nacenta parte de la afirmación de Borges para poder ir más allá y responder por qué no funciona. Por ello se propone compararla con tres grandes máquinas de pensar que la han sucedido: la máquina de Leibniz (siglo XIII), la máquina de Turing (siglo XX) y, finalmente, el ordenador contemporáneo.

Si la máquina funciona, no piensa; si piensa, no funciona

La diferencia entre la máquina de Llull y el resto es, precisamente, que todas las demás se limitan a calcular, por eso funcionan. Según Nacenta, la especificidad de la máquina de Llull radica en que pretendía liberar a las palabras de su vínculo gramatical para hacerles decir todas las cosas, mientras que todas las demás máquinas funcionan con una combinatoria eminentemente numérica y no verbal. Lluís Nacenta considera que el cálculo, puesto que maneja datos pero ignora el contenido de lo que está estimando, no puede ser considerado pensamiento. Por lo tanto, estamos en un callejón sin salida: las máquinas que combinan números funcionan, pero no piensan; las máquinas que combinan palabras piensan, pero no funcionan.

El affatus, el sexto sentido de Llull

Para escapar de ese callejón sin salida, Nacenta recorre a la Teoría luliana de la comunicación de Josep-Lluís Navarro (2016), en concreto al uso que hace del concepto affatus de Llull. El affatus era, según Llull, el sexto sentido, aquel que permitía comunicar o manifestar hacia fuera una concepción interior, y el que poseían tanto humanos como animales. Por lo tanto, contrariamente al modelo comunicativo imperante en la actualidad, que concibe la comunicación como una simple transmisión de información entre un emisor y un receptor, la propuesta de Llull abraza el misterio, la posibilidad de que cada uno tenga su propia concepción interior y no haya un verdadero entendimiento entre hablantes.

Es de esta misma manera que procede la máquina de pensar de Llull, sin rehuir el misterio y la complejidad del mundo que se quiere contar. Por ello, según Nacenta, debe afirmarse que la máquina de Llull no solo permite pensar, sino que también funciona y se puede obtener una visión del mundo, aunque sea compleja y llena de misterio.

La máquina de pensar, hoy

Una vez rescatada la máquina de Llull, Nacenta busca los indicios de combinatoria verbal que pueden encontrarse en la sociedad contemporánea. Primeramente, sin embargo, sería necesario que contáramos con una matemática verbal que no ignorara la duda; es decir, que tomara conciencia de lo que describe. Nacenta ve una posibilidad de máquina de pensar en el algoritmo que utilizan los motores de búsqueda de Internet. Google puede considerarse una máquina verbal si entendemos que, puesto que da un sentido a las palabras que está más allá de la gramática, se trata de un algoritmo metafísico, que está fuera del lenguaje y, consiguientemente, también fuera del mundo. Sin embargo, el caso paradigmático de combinatoria verbal es la música, según Nacenta, ya que el sonido de las palabras es tan complejo como su semántica.