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Todorov, un cómplice del CCCB

15 de febrero de 2017 No Comments

John Berger, Zygmunt Bauman, Tzvetan Todorov. Este invierno de 2017 nos han dejado autores de referencia que han contribuido de forma esencial a la cultura y al pensamiento crítico. Con ellos desaparece una generación fundamental de la historia europea, un grupo de pensadores que aún tenía memoria directa o indirecta de los horrores del continente. A todos ellos les unía la denuncia del pensamiento totalitario, la obstinación por comprender la complejidad humana y la defensa obstinada de la democracia y la diversidad. La semana pasada recibimos la triste noticia de la muerte del historiador y ensayista búlgaro Tzvetan Todorov a los 77 años. Afable, de formas suaves y de habla pausada, Todorov fue un pensador en mayúsculas, alejado de las fronteras disciplinarias y que invitaba a reflexionar sin dogmatismos. Todorov acompañó la trayectoria del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, donde ejerció una notable influencia, en una relación que se fue tejiendo a lo largo de los años, y donde pronunció tres conferencias disponibles en la colección Breus y que todavía hoy son totalmente vigentes.

Tzvetan Todorov al Debat de Barcelona Virtuts CCCB (c) Miquel Taverna, 2012

Tzvetan Todorov en el Debat de Barcelona Virtuts CCCB (c) Miquel Taverna, 2012

En la primera conferencia, en 2004, hablaba de las fronteras de Europa, un tema de absoluta actualidad que también tratamos en el Debate de Barcelona de este año. Ya entonces Todorov exigía que la Unión Europea no se limitara a ser una entidad económica y administrativa, sino que le pedía un “complemento de alma” para llegar a ser también una Europa cultural. Consciente de que el continente no tiene un sustrato cultural único y de que su identidad es la diversidad, Todorov defendía un proyecto europeo basado en unos principios políticos comunes y en el espíritu crítico como mecanismo para no dejar nunca de cuestionarse.

En su intervención en el festival Kosmopolis del año 2008 habló de terrorismo y denunció la progresiva legalización de la tortura como instrumento político. En pleno debate sobre los efectos de la invasión norteamericana de Irak, Todorov recordaba que la tortura es una práctica que existe desde la antigüedad pero que ahora, por primera vez, ya no se presentaba como una infracción, lamentable pero excusable, a la norma sino que se estaba convirtiendo en la propia norma. “Un Estado que legaliza la tortura ya no es una democracia”, afirmaba con contundencia.

En 2009 mantuvo un debate con los escritores Juan Goytisolo y Monika Zgustova con motivo del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. “La caída del Muro de Berlín parecía anunciar la de los otros muros que subsistían aquí y allá. Veinte años más tarde, podemos constatar que esta esperanza no ha sido coronada por el éxito. Lejos de desaparecer de la superficie de la Tierra, los muros se han ido multiplicando. ¿Cómo se explica?”, planteaba Todorov en un texto que reprodujimos en el libro Breus CCCB Muros caídos, muros erigidos. Pensador de la alteridad, Todorov denunciaba el “miedo a los bárbaros” como justificación de la proliferación de fronteras y recordaba que “el extranjero no es únicamente nuestro semejante, es nosotros mismos ayer o mañana, a merced de un destino incierto: todos somos un extranjero en potencia”.

La última conferencia de Tzvetan Todorov en el CCCB, impartida en un momento en que la crisis económica hacía estragos entre la población, trataba sobre la virtud de la moderación. Ferviente defensor del pluralismo, Todorov alertaba del frágil equilibrio que sustenta a las sociedades democráticas y del riesgo de los abusos de poder. Ante ello, Todorov hizo un firme elogio de la moderación como principio político y social y una crítica de la simplicidad del pensamiento monolítico. Afirmaba que “la libertad individual es una exigencia fundamental de la democracia, pero la libertad absoluta no es un objetivo deseable” o “garantizar el bienestar material de la población es un resultado deseable, pero si se persigue este objetivo con la exclusión de los otros, acabaremos viviendo en un mundo destinado al culto del dinero. La prosperidad de un país es un medio, no un objetivo”. En una entrevista que nos concedió, alertaba: “Necesitamos recordarnos a nosotros mismos la importancia de los valores fundamentales, como la moderación, porque si los olvidamos, nos convertimos en víctimas de mecanismos que solo privilegian a los más poderosos”.

El último documento que conservamos de Tzvetan Todorov es, sin duda, uno de los más emotivos y que mejor describe su amabilidad. En marzo de 2011 inauguramos el Teatro CCCB y pedimos la opinión sobre el Centre a algunas personas vinculadas a la institución. Todorov accedió a hablar sobre el CCCB en una entrevista que se grabó en su casa de París, en invierno de 2011. Unas palabras y un recuerdo que nunca olvidaremos.

Joan-Francesc Mira: «El Mediterráneo no es una zona de armonía, sino de conflicto»

1 de febrero de 2017 No Comments

Le cuento a Joan-Francesc Mira que «El debate de Barcelona» de este 2017, «Vieja Europa, nuevas utopías»aborda, entre otros temas, si existe una relación entre el envejecimiento de la población europea y el envejecimiento del proyecto europeo. Él me mira severamente, dice que intuitivamente quizás la correlación funciona, pero que sobre el papel no está tan claro. Hablamos de identidades, de pueblos limpios y de pueblos que tiran a sucios, de ciudades que triunfan y fracasan, de Napoleón, de Adenauer y de las hazañas y miserias de Mitterrand.

Joan Francesc Mira al CCCB © CCCB, 2016, Glòria Solsona

Joan Francesc Mira en el CCCB © CCCB, 2016, Glòria Solsona

AP: Lyon, Aviñón, Rávena, Montpellier: las ciudades que citaste en la conferencia «Dante y Llull: culturas, lenguas y mundos», hablando de los núcleos urbanos importantes en la vida de estos dos pensadores, ya no desempeñan ningún papel en Europa. ¿Corren paralelos, el esplendor político y el esplendor cultural de las ciudades? 

Joan Francesc Mira: Por un lado, sí. En los siglos XIII y XIV, Londres solo tenía una importancia relativa –más dinástica que económica o cultural a nivel europeo. Hamburgo, Ámsterdam o Viena no tenían la importancia que iban a tener más adelante. Berlín, ni que decir tiene, no empieza a tener importancia hasta finales del siglo XVIII. Múnich ya era otra cosa. Y Praga. A medida que vas bajando, los núcleos urbanos ganaban importancia. Milán empieza a adquirirla –es cuando empieza a subir la familia Visconti. Venecia sí era importante en todos los campos, sobre todo en el comercio con oriente. Y Florencia ya era el gran centro de actividades financieras.

Las ciudades europeas del norte aún no tenían la potencia que tendrán después con la revolución industrial. Pero, por otro lado, también cité París, que era un núcleo importantísimo desde los siglos IX y X. La dinastía francesa creó un poder que llegó a hacer sombra al papado. Además, París tiene la universidad, que es un gran centro de autoridad filosófica y teológica.

Vista de la universitat de la Sorbona en 1550. CC Edward August, Fourquemin, Nousveaux

Vista de la universitat de la Sorbona en 1550. CC Edward August, Fourquemin, Nousveaux

Recuerda que ni Llull ni Dante pensaban en términos globales como ahora. Para Dante, Nápoles era algo remoto. Su itinerario llega hasta Roma –que es importante pero que demográficamente tiene 30.000 habitantes. Cuando los Borja llegan ahí, Valencia tenía el doble de habitantes.

Por lo tanto, sí y no. No es que las ciudades de Ramon Llull o Dante fueran ciudades muy importantes. Es que tenían mucha autonomía en el ámbito político y esto les daba protagonismo –intrigas, pactos militares, acuerdos comerciales. Pero la vida activa de estas ciudades no se corresponde a su importancia real.

AP: ¿Qué relaciones imperaban entre estas ciudades del Mediterráneo? 

JFM: De conflicto. El Mediterráneo no es una zona de armonía, sino de conflicto. Solo bajo el imperio Romano ha existido unidad entre los pueblos del Mediterráneo. Con las invasiones de los bárbaros se puso fin a la unidad territorial y con la expansión del islam, a la unidad religiosa. Vivimos aún en una dualidad: un sur –el norte de África y el oriente– de origen semítico islamizado, y un norte europeo y cristiano.

Pero, cuidado con eso de la Europa cristiana. Recuerda que los turcos llegan a finales del siglo XVII hasta las puertas de Viena. Que Hungría, que ahora forma parte del centro europeo, durante siglos perteneció al imperio turco.

«Europa es un producto ideológico de la Ilustración y del romanticismo»

AP: No existe una identidad cristiana milenaria.

JFM: Es que los turcos y los «europeos» pensaban en términos de cristiandad, no de Europa. Europa es por aquel entonces una referencia geográfica, como lo será América. Europa es un producto ideológico de la Ilustración y del romanticismo y sobre todo del siglo XX, que ha intentado reinterpretar la historia en términos de identidad de un proyecto antiguo que no existió nunca.

El proyecto antiguo que realmente importó fue el que sale de la división del imperio Romano. En el imperio de Oriente, donde Constantino erige una capital nueva en Constantinopla –Bizancio, que luego será Estambul– siguen hablando griego y teniendo una cultura griega cristianizada, que pasará al mundo eslavo. Este imperio griego desarrolla una especie de cesaropapismo, un tipo de estructura en la que la autoridad civil –el emperador bizantino– detenta también la autoridad religiosa. En el imperio de Occidente la autoridad civil unificada no existe –solo se recupera en Carlomagno, y vuelve a desintegrarse.

AP: Y ello supone…

JFM: Una cristiandad occidental y una cristiandad oriental con características completamente diferentes. También se explica por la evolución de las ciudades, como decías. Allí no ha habido comunas urbanas tipo Florencia o Barcelona –los consejos comunales, la autonomía, los códigos de leyes, los estatutos, el comercio regulado, las universidades. No ha habido universidades medievales, ni Renacimiento ni Ilustración ni burguesía en los siglos XVIII y XIX.

Aunque a menudo dependieran del rey, las comunas autónomas mediterráneas son el precedente de la democracia representativa. O culturalmente: Dante ya es un prehumanista y se preocupa de ese modelo romano antiguo –que es un modelo ético, ideológico y estético independiente del modelo cristiano. Aquí hay una autonomía del pensamiento y de la estética respecto a la doctrina sagrada –una autonomía que en el cristianismo oriental no ha existido nunca.

«Putin ha reactivado la hostilidad oriental contra el occidentalismo»

AP: ¿Y dónde empieza y dónde acaba este cristianismo occidental?

JFM: Mira, allí donde hay una catedral gótica es que ha habido todo este tipo de sociedad y de cultura occidental. Por ejemplo, la idea de estudiar leyes o medicina en la universidad. La universidad te da una licencia para enseñar o te reconoce como doctor, o sea se te otorga la capacidad de establecer doctrina. Todo ello representa una mentalidad, una política, unas expresiones artísticas y una forma de vivir muy concretas, que irían desde Finlandia hasta Venecia –con la costa croata incluida (piensa que lo que ahora se llama Dubrovnik era la República de Ragusa, de cultura italiana).

Putin está haciendo renacer esta diferencia entre los dos mundos y la iglesia ortodoxa la está reconociendo como si fuera el zar: como la autoridad sobre la iglesia. Él es el gran patrón del reaccionarismo universal: financia a la señora Le Pen, la reacción de Hungría, los adversarios de la Unión Europea, o la restauración de los monasterios del monte Athos. Él ha reactivado la hostilidad oriental contra el occidentalismo.

AP: Occidentalismo también es un concepto extraño. Durante muchos siglos –de hecho parece un fenómeno cíclico– se creyó que existía una división entre pueblos latinos y pueblos anglosajones que era insalvable.

JFM: Es que desempeña un papel fundamental. Al principio fue una contraposición de origen étnico: romanos contra «bárbaros» germanos. Pero poco a poco los pueblos se van mezclando y en la época medieval avanzada esta división deja de tener importancia. Lo que pasa es que vuelve a coger fuerza porque los dos pueblos realizan una evolución económica diferente. Porque los pueblos del norte comienzan a prosperar y a modernizarse más deprisa. Hay un tipo de capitalismo mercantil que allí cuaja más –porque hay una mayor libertad económica. Concretamente en la zona protestante hay una activación más rápida de la cultura urbana avanzada. Ciudades más limpias, más ordenadas, más organizadas. Y ello a partir del siglo XVIII crea unas formas de vida y unas formas de conciencia colectiva diferentes. Sin razón, no obstante, un ciudadano de Hamburgo o de Rotterdam o de Londres o de Edimburgo nos sigue viendo todavía como un pueblo atrasado.

AP: Y a pesar de estas diferencias se ha querido construir una identidad europea.

JFM: El primero en intentarlo fue Napoleón. No por convencimiento ideológico sobre ninguna cultura europea, naturalmente. Pero le interesaba dar una pátina histórica o cultural a su imperio militar. Y tras él, los nazis, sobre todo por oposición a la Unión Soviética, que para ellos representaba a los pueblos asiáticos. Durante la Segunda Guerra Mundial, esta oposición que remarcabas entre norte y sur europeo queda absorbida por una oposición entre oriente y occidente.

La idea de Europa como estructura política construida por el acuerdo comunitario entre diferentes pueblos es posterior a la Segunda Guerra Mundial. Desde el siglo XVII, con la guerra de los treinta años, no habíamos dejado de matarnos. Europa cuenta con sesenta años y está pensada para pacificar.

Quadre Entry of Napoleon I into Berlin, 27th October 1806. CC C. Meynie, 1810

Cuadro Entry of Napoleon I into Berlin, 27th October 1806. CC C. Meynie, 1810

AP: Quizá también porque sus países pudieran tener un papel en el mundo global. 

JFM: No. Tienes que mirarlo en clave interna. En 1945, por primera vez en dos siglos Alemania está completamente destruida y ocupada. Solo entonces la pueden someter a una unión que –creen los demás países– les hará perder potencia. De hecho, la primera unión es la Comunidad Económica del Carbón y del Acero. ¿Por qué? Porque si controlas la producción y el uso del acero controlas la industria de guerra. No puedes desplegar un armamento pesado propio. Por lo tanto, esta fue la prueba definitiva de la buena voluntad de Alemania: su producción de acero debía estar sometida a un organismo de control supranacional.

Piensa que en los años 1946 y 1947 los alemanes perdieron más de una tercera parte de su territorio. Eso son 14 o 15 millones de alemanes expulsados de lo que ahora es Polonia, o Chequia, o la zona de Königsberg, que ahora es rusa, y acogidos después por la Alemania Occidental. Ahora nos escandalizamos por los 400.000 palestinos de la guerra árabe-israelí de 1948, pero los países árabes vecinos nunca fueron capaces de acogerlos.

«Los tres grandes padres ideológicos y políticos de la Unión fueron Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi y Robert Schuman»

AP: Volvamos a la debilidad de Alemania. ¿Quién la aprovecha?

JFM: ¡Mujer! Los que entran en la Unión como fuerza dominante son los franceses –que a pesar del mito de la resistencia y de De Gaulle habían perdido la guerra. A través de la Unión, intentaron controlar a los alemanes y, además, satisfacer sus ansias de grandeza histórica.

Los tres grandes padres ideológicos y políticos de la Unión fueron Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi y Robert Schuman, los tres de zonas de frontera o de orígenes mezclados, y los tres germanohablantes. Quiero decir que Adenauer venía de la parte alemana más afrancesada, De Gasperi era un italiano del norte nacido dentro de la vieja Austria-Hungría y Schuman, un francés de origen germánico. Cuarenta años después, Helmut Kohl y François Mitterrand serán la reconciliación espiritual europea. Mitterrand era un gran político –era un gran canalla, que protegió a criminales de guerra franceses que habían trabajado con los nazis, pero un gran político y supo ver que había llegado el momento de consolidar el proyecto.

AP: ¿Quo vadis, Europa?

JFM: Pues, mira, por una parte, desde el final de la época comunista en toda la Europa ortodoxa ha habido una resurrección de la fe cristiana impresionante. Y no solo en la Rusia de Putin. Recuerda que Tsipras gobierna gracias a un partido ultranacionalista, ultrarreligioso y ultragriego, con el apoyo de los militares y de la iglesia.

En nuestra Europa es todo más imprevisible. Por un lado, no diría que aquí hay una recuperación de la práctica religiosa católica. Hay una necesidad permanente de tipo religioso, que se ha sustituido por creencias esotéricas y absurdas. Y hay también toda una ola de protestantismo evangélico que viene de Sudamérica o de Estados Unidos, que es muy reaccionario, absolutamente literal en la interpretación de la Biblia, que no tiene nada que ver con el protestantismo original, y que va adquiriendo cada vez más protagonismo. Y luego hay 45 millones de musulmanes en Europa que creen como creía hace siglos el cristiano más riguroso. Y esto tiene una potencia de movilización que no tienen los valores sobre los que se sostienen nuestras democracias, como lo demuestra la forma que tenemos de afrontar los atentados yihadistas. El futuro no lo sé, pero la clave será esta. No me hace gracia tener que decirlo, pero es así.

Qué preparamos en el CCCB para 2017: avance de la programación

20 de diciembre de 2016 No Comments

Llega un nuevo año y es el momento de presentaros qué se está cocinando en el Centre de Cultura Contemporània, en qué estamos trabajando los diferentes equipos de programación y cuáles son los temas y los protagonistas de los debates, el cine, las proyecciones audiovisuales, las exposiciones y los festivales de 2017.

Nos espera una nueva temporada de actividades marcada por una idea central, presente en todo el programa: la reflexión sobre el cambio. ¡Abrid las agendas y tomad nota!

Debates sobre el cambio en el presente

Conferencia de Judit Butler © CCCB. Miquel Taverna, 2015

Empezamos el año con un gran debate sobre Europa, un continente que vive uno de los momentos más críticos de su historia política, con la crisis humanitaria de los refugiados y el ascenso de los autoritarismos y la xenofobia.

Los debates y la reflexión humanística y filosófica sobre el presente se expanden durante el resto del año con ciclos de conferencias sobre la idea de revolución y su fuerza en la actualidad, sobre el papel de Rusia en el mundo en el centenario de la Revolución de Octubre, sobre el suicidio (primera causa de muerte no natural entre los jóvenes en Cataluña) y sobre la intimidad en un momento en que la tecnología ha penetrado todas las esferas de nuestra vida.

El cambio climático desde la cultura

La tercera cultura, la línea de programación que entrecruza arte, ciencia y diseño, estará bien presente en debates como «Tecnología, soberanía y globalización», una serie de conferencias dirigidas por Evgeny Morozov. El compositor Brian Eno es uno de los primeros ponentes confirmados.

La reflexión crítica alrededor del cambio climático y la destrucción del planeta es uno de los grandes temas del año, que abordamos en la exposición «Después del fin del mundo». La muestra, comisariada por José Luis de Vicente, presentará proyectos y visiones multidisciplinarios que nos permitirán hacernos una idea bastante realista sobre cómo serán nuestras vidas y el mundo en un futuro no demasiado lejano (año 2050). La edición de este año del Premio Internacional a la Innnovación Cultural tendrá en cuenta precisamente las propuestas culturales que ofrezcan soluciones imaginativas y eficaces al cambio climático. El proyecto ganador formará parte de la exposición «Después del fin del mundo».

2017, año literario en el CCCB

El Pati de les Dones durante el festival Kosmopolis © CCCB. Miquel Taverna, 2013

Literatura amplificada: Vuelve Kosmopolis, la fiesta de la literatura amplificada, que celebra su novena edición. Bajo el lema «Cuando todo cambia», el festival literario presenta un programa de cinco días que reúne a autores consagrados y nuevas voces para tratar algunos de los principales desafíos de la cultura y la literatura en su concepción más abierta. John BanvilleKim Stanley Robinson, Jean EchenozSophie Divry, Orna Donath, Pierre Lemaitre, Jo Nesbø, Marta SanzAlicia Kopf son algunos de los nombres de Kosmopolis 2017.

Unos días antes de que arranque Kosmopolis inauguraremos la exposición «Fenómeno fotolibro», una muestra sobre la relación entre la fotografía y las publicaciones en papel que cuenta con un grupo de comisarios de lujo: Gerry Badger, Horacio Fernández, Ryuichi Kaneko, Erik Kessels, Irene de Mendoza, Moritz Neumüller, Martin Parr, Markus Schaden, Frederic Lezmi.

Ya en el mes de mayo llegará la sexta edición del Primera Persona, otro de los festivales producidos íntegramente por el CCCB. En el Primera Persona son protagonistas la literatura, la música y el relato autobiográfico.

Las mujeres tenemos mucho que decir

La escritora Taiye Selasi durant Kosmopolis 2015. © CCCB. Carlos Cazurro, 2015

«Las mujeres buenas van al cielo y las malas a todas partes.» Esta frase, atribuida a la actriz Mae West, inspira la programación de cine de verano Gandules de este agosto. Bajo el título «Malvadas e indómitas de cine», proyectaremos películas que nos hagan pensar en los personajes femeninos que han inundado las pantallas de cine a lo largo de la historia. María Castejón Leorza, crítica de cinema que forma part de l’equip de la revista Pikara Magazin, será la comisaria del ciclo.

El festival Kosmopolis también tiene previsto abordar la literatura hecha por mujeres como uno de los temas centrales de la edición de este año.

15 años de cine experimental

El 2017 Xcèntric, el cine del CCCB,celebra los quince años. Xcèntric estrena una temporada de cumpleaños con un programa de películas inéditas de Val del Omar y un concerto del Niño de Elche. También publicará nueva web y un libro dedicado a los autores fundamentales del cine experimental.

El CCCB seguirá colaborando con festivales consolidados como  L’AlternativaDOCSBarcelonaMiniput y la Muestra Internacional de Films de Mujeres, y también con propuestas más jóvenes, como el D’A y el Serielizados Fest.

El proyecto Soy Cámara online seguirá experimentando con el género del videoensayo sobre temas de actualidad y de la programación del CCCB. Como novedad, este año empieza un programa de presentaciones en directo, que arranca con la proyección de Hypernormalisation, el último documental de Adam Curtis.

Si queréis leer más sobre el programa 2017 del CCCB, podéis descarregarlo aquí.

«La justícia social tendría que ser un reto común en Europa» Ulrich Beck, sociólogo

16 de enero de 2013 No Comments

Ulrich Beck (Polonia, 1944) es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Ludwig Maximilian de Munich y catedrático de Sociología en la London School of Economics. Considerado como uno de los sociólogos más destacados en el estudio de los efectos de la modernización y la globalización. Fue el impulsor de los conceptos “sociedad del riesgo“, “segunda modernidad” o “modernización reflexiva“, ideas que desarrolló en los libros La sociedad del Riesgo (1998), ¿Qué es la globalización? (1998) o La democracia y sus enemigos (2000).

Coincidiendo con la publicación de su último ensayo, Una Europa alemana (2012), Beck inauguró el pasado lunes 14 de enero el ciclo de debates En Común del CCCB y lo hemos entrevistado. En esta conversación, el autor hace una interpretación alternativa de la crisis que atraviesa Europa. Beck defiende la necesidad de construir entre todos una Europa que ponga por delante de todo el individuo y sus derechos sociales. No tiene sentido, dice, que cada país busque su salida de la crisis particular porque los problemas que tenemos son de alcance global, es necesario cooperar y buscar soluciones comunes.

Reinventar la democracia en Europa: debate en el CCCB 3 y 4 de mayo

25 de abril de 2012 1 Comment

El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) acogerá los próximos días 3 y 4 de mayo el debate Reinventar la Democracia en Europa dirigido por el filósofo y escritor Josep Subirós. A través de estas jornadas pretendemos reflexionar sobre los límites y perspectivas del proyecto político y comunitario europeo en un momento crítico de su breve historia.

Los tratados constitutivos de la Unión Europea –desde sus escritos fundacionales hasta el proyecto de Constitución que inspira el vigente Tratado de Lisboa—han proclamado como valores primordiales los derechos humanos, la democracia y la justicia social. En cambio, muy a menudo, las políticas de los organismos comunitarios han fomentado, directa o indirectamente, la construcción de una Europa cada vez más cerrada en sí misma y movida por consideraciones estrictamente económicas y competitivas. Esta contradicción ha sido puesta dramáticamente de relieve en el contexto actual de crisis, generando dudas profundas sobre el proyecto europeo de construcción comunitaria.

De un lado, las instituciones europeas han implantado en los últimos meses medidas de ajuste económico y político –creando, incluso, figuras administrativas inéditas como la troika (FMI-UE-BCE) que gestiona la deuda griega—que ponen en entredicho la efectividad del funcionamiento democrático de sus estados miembros. Al mismo tiempo, el crecimiento de las fuerzas políticas con un discurso abiertamente xenófobo parece contradecir los principios de solidaridad internacional y multiculturalismo teóricamente formulados en el imaginario fundacional europeo –el reciente 17,9% de votos obtenido por el Frente Nacional de Marine Le Pen en el primer turno de las elecciones presidenciales francesas sería el último ejemplo de una tendencia generalizada en los parlamentos europeos.

Del otro lado, sin embargo, la reacción a la crisis también está dando lugar al florecimiento espontáneo de movimientos sociales de base que se oponen a la degradación de las vías de participación democrática, combaten la regresión de las políticas sociales europeas y proponen una reconsideración radical de los conceptos de comunidad y esfera pública.

Sobre este complejo trasfondo, el debate Reinventar la democracia en Europa pretende explorar nuevos espacios de pensamiento y posibles futuros alternativos de Europa. Organizado junto a la plataforma Living in diversity –un foro ciudadano creado en 2010 en respuesta al giro xenófobo europeo y al deterioro de los derechos democráticos en la UE—y en colaboración con la plataforma de información independiente Open Democracy, este debate quiere contribuir a la elaboración colectiva de unos conceptos renovados de democracia, esfera pública e intereses comunes.

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