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Barcelona, ¿ciudad magnética?

23 de septiembre de 2014 No Comments

Los imanes generan un campo magnético a su alrededor que puede atraer y repeler al mismo tiempo. Lo mismo pasa con las ciudades. hace más de un siglo Georg Simmel escribía: “En la ciudad, la economía monetaria y la documentación del intelecto tienen una relación muy cercana(The Metropolis and Mental Life, 1903). La vida en las ciudades no ha cambiado tanto a lo largo del siglo, a menudo la vida cultural se supedita a esta economía monetaria, ya sea bajo la forma de la especulación del suelo, ya sobre la forma del turismo (la especulación económico-cultural). Seguimos con la estela de Simmel y su visión de la ciudad como una lucha, no solo del hombre contra la naturaleza, sino de todos los hombres entre ellos. Algunos cineastas de la misma época articularon una mirada lírica y utópica de la “ciudad moderna” con toda su fauna y flora, con toda su fuerza productiva: es el caso de Vertov, Vigo, Ivens, Ruttman, Moholy-Nagy, entre otros, imágenes de las ciudades como un cuerpo orgánico que comprendía tanto su estructura física como su corpus social. Son los vídeos que hemos incluido en la careta de la sesión.

“El hombre de la cámara” (1929). Dziga Vertov

El tiempo pasa sobre las ciudades, pero el bullicio no se para, las prioridades cambian, pero el artificio permanece en distintos ámbitos de acción. Ya no hace falta crear un “barrio gótico” ficticio, como en la Barcelona de principios del siglo XX, ni llevar a cabo ninguna “Exposición Universal” como la de 1888 que Eduardo Mendoza describe tan bien en “La ciudad de los prodigios“, o la de 1929; ya no son necesarias unas Olimpíadas como las de 1992. Pero la transformación de la ciudad en beneficio de la internacionalización de su imagen (“ciudad-marca”) sigue en pie, por ello muchos barrios se han levantado contra las políticas municipales que velan para seguir creando la “imagen-marca” de la ciudad, siendo el barrio de la Barceloneta y el Raval-Poble Sec (con el “Pla Paral·lel“) los actuales focos más activos. La ciudad no es un concepto, sino un sistema complejo de relaciones que debe tener en cuenta el urbanismo y la demografía, la sociología y la ecología, la economía y la cultura (de hecho, todo es cultura). La ciudad es un espacio que, por naturaleza, fomenta la pluralidad y la diversidad, también cultural. La ciudad es para recorrerla, como en el flâneur de Benjamin, para reforzar lo que decía Michel de Certau, que “la historia empieza a ras de suelo, con los pasos“. La ciudad es para vivirla, para habitarla, la ciudad es de sus ciudadanos.

Joan Maragall (de la familia “Maragall”) hizo una Oda nova a Barcelona en 1911, donde ya presenta la ambivalencia de la ciudad; por un lado es una ciudad “con mucha presencia”, “dicharachera”, “con rauxa y traza”, “la gran hechizadora”, pero también dice que es “cobarde, cruel y grosera”. La metrópolis barcelonesa no es solo la “ciudad podrida” que cantaban los de la Banda Trapera del Río y que el escritor Javier Pérez Andújar recupera en su libro Paseos con mi madre, sino que también es un espacio de oportunidades, de intercambios y de producción político-cultural. Muchos músicos recuerdan la Barcelona preolímpica como un lugar efervescente en el que la música inundaba las calles, los clubs, las sedientas bocas de la gente. Música diversa, música no estanca en géneros, estilos o grupos, música que lo único que quería era ser música, salir volando y volver a caer para mineralizar algún tipo de ritual social; una experiencia también estética, de vanguardia, pero, al mismo tiempo, una fiesta para compartir con sus vecinos (también de filias), en los lugares, dentro de la propia ciudad y no en recintos o precintos preparados para la ocasión. Muchos músicos recuerdan haber tenido sus primeras fiebres musicales asistiendo a conciertos en los locales de las ciudades, encantados de haber compartido noches y pasiones musicales con gente tan diferente que, hoy en día, en un mundo tan especializado y sectarizado, solamente podrían coincidir en las redes sociales o en las fiestas de la ciudad, por decir algo.

Captura del documental de Llibert Fortuny i Za!

En esta cuarta sesión del #BCNmp7 de 2014 intentaremos acercarnos a todo esto desde la música a partir de figuras como Za!, Munir Hossn, Llibert Fortuny, Pablo Schvarzman y David Soler. Es el tema, y los músicos, que han querido subir al escenario los programadores, Aurelio Santos (WTF Jam Sessions) y Mireia y Víctor de Sones. Estos músicos son de Barcelona pero de orígenes muy diversos: Munir Hossn es de Brasil, vive en París y empezó a aprender música en la iglesia donde su madre llevaba el coro, tocando todos los instrumentos para suplir las bajas; Pablo Schvarzmann vino a finales de los años 80 de Buenos Aires para poder entrar en una conocida escuela de música y, atraído por la vida auténtica y bohemia que ofrecía la ciudad, empezó con el jazz para acabar en los brazos de la electrónica y la experimentación; Llibert Fortuny es de Las Palmas, pero su familia en seguida se estableció en Cataluña, es metódico y asalvajado, y ha convertido su saxo en una orquesta entera; David Soler es hombre de guitarras, de pedal steel, de las tierras telúricas del Montseny, y vive para tocar sin restricciones; Edu Pou y Pau Rodríguez son Za!, los únicos de Barcelona, que entraron en la música gracias a los locales de ensayo y el circuito underground de las salas de concierto (si es que pueden llamarse así), y sus estilo es la falta de estilo, o la suma de todos los estilos, pero aún y así son reconocibles a quilómetros de distancia por la fuerza, la energía y la loca alegría de su directo.

Todos ellos han sido reunidos en esta sesión para explorar, de nuevo, el diálogo con músicos de estilos bien distintos a partir de la improvisación, para dar protagonismo a la contundencia de la actuación única en un directo en buenas condiciones (cosa que a veces se pierde en contextos masivos) e irrepetible. Además, Barcelona, con sus contradicciones, ha servido para establecer un hilo conductor a la sesión, que se dividirá en tres bloques y que irá acompañada por tres breves cápsulas documentales sobre los temas con las intervenciones de los propios músicos: “La llegada a Barcelona y la llegada a la música”, “Cara A y cara B de Barcelona” y, finalmente, “Los estilos y la improvisación”.

Sesión #BCNmp7: Barcelona, ciudad magnética

Día y hora: 2 de octubre de 2014 de 21 a 24h

Llugar: Teatre del CCCB

Con la participación de: Za!, Llibert Fortuny, Munir Hossn, David Soler, Pablo Schvarzman y otras sorpresas

Programan: Sones y Aurelio Santos

Precio: 7 € / Reducido: 5 €

Entrada gratuita para los Amigos del CCCB, menores de 16 años y parados.

Trasgresiones jazzísticas

30 de noviembre de 2009 Los comentarios están cerrados.

Crónica de la jam session WHAT THE FUCK JAMBOREE

Imagen de previsualización de YouTube

El leitmotiv de una jam session es la improvisación. Y la improvisación no tiene límites ni formales ni estéticos. El día de la Mercè, con el ambiente habitual de los jueves por la noche en la Jazz Cava del CCCB, el espíritu What The Fuck, tal y como se llaman las jams sessions del Jamboree, poseía el espacio y a todos cuantos estábamos allí para ofrecernos una lección inédita de trasgresión. Tal y como ocurre cada lunes en uno de los clubes más emblemáticos de la ciudad, el Jamboree de la Plaça Reial, el padre de las WTF, Aurelio Santos, iniciaba la sesión a su manera. Aurelio es una de las personas de la ciudad que encabeza el movimiento en defensa de la música en directo. Alguien que cree en la música y en los músicos. Un activista musical que convierte cualquier sesión en un verdadero diálogo entre cuantos participan en la misma.

Tras alertarnos de la posibilidad “única” de ver una exposición sobre el jazz como la que tenemos en estos momentos en Barcelona, y anunciar algunas de las sorpresas que algunos consideraban casi amenazas sonoras, Aurelio dio paso a “uno de los elementos que le cambió la vida”, el saxofonista Llibert Fortuny, “uno de los músicos más originales, que más estudia y a quien más quiere”. Con una fuerte ovación, Llibert Fortuny entraba en el escenario acompañado de dos músicos de peso: DJ Foster al contrabajo y Ramón Ángel Rey a la batería.

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