Ingrid Guardiola

Col·laboradora del Departament d’Activitats Culturals del CCCB, professora de Tendències de la Televisió Contemporània a la UPF i de Gestió Cultura, Documental Creatiu i Nous Formats a la UdG, co-programadora del Cinema Truffaut i col•laboradora en diferents projectes culturals vinculats a l’audiovisual.

Soy cámara: píldoras audiovisuales para el verano

21 de julio de 2016 No Comments

En verano, época improductiva y ociosa por excelencia, Soy Cámara continúa ofreciendo contenidos a la carta del gran archivo de YouTube. La programación de este mes de julio y agosto sigue respondiendo a uno de los objetivos del proyecto: la investigación sobre la producción de imágenes, tanto en el cine como en la televisión o Internet. Pero también mira al verano y sus pilares: el turismo, el ocio y la familia.

Los estudiantes de la Elisava en Mirror, mirror on the wall, which is the greatest country of the world? reflexionan sobre la ideología norteamericana que podemos encontrar en las producciones de Walt Disney. De hecho, Walt Disney fue el responsable de las partes animadas de la serie de agitprop Why We Fight que quería demostrar a los ciudadanos norteamericanos la importancia de entrar en la Segunda Guerra Mundial. Según Marc Augé (y también lo había remarcado anteriormente el filósofo Jean Baudrillard), Disneyland es el mundo actual, con todo lo que tiene de bueno y malo: la experiencia del vacío y la experiencia de la libertad, donde todo es falso, puro artificio y todos los que lo visitan lo saben, pero no pueden resistirse a ello. También el amor romántico es un gran y sofisticado artificio como nos demuestran nuevas versiones de Disneyworld como Tinder u otras aplicaciones para encontrar pareja o sexo instantáneo. Pasolini no veía con buenos ojos el amor romántico, ya que era un invento del consumismo para que la gente pasara su tiempo de ocio en grandes superficies comerciales.

Alumnos de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) han intentado preguntarse en Virals Kitsch, por qué la mayoría de vídeos cutres de Internet, vídeos que superan cualquier concepción de lo kitsch, triunfan. El kitsch es una categoría estética que fue ampliamente analizada en la posmodernidad, pero que se ha recuperado a través de estos vídeos imposibles de digerir y de dejar de mirar que hacen del pastiche, el DIY y la provocación naïf sus ganchos más recurrentes. El éxito de estos productos sigue siendo un misterio. También el cineasta David Domingo en David Domingo. Trucos baratos trabaja desde el misterio y el juego con sus películas Super 8 o para Instagram, como si Méliès se hubiera encontrado con Rauschenberg y Derek Jarman en un gran festín pop.

«#ViralesKitsch» Itzuri Sánchez, Josep Llopis, Valentina Vivona. Universitat Pompeu Fabra

Si nos preguntamos sobre el trasfondo de las imágenes, quién mejor que David Simon, creador de series como The Wire, Generation Kill, Tremé o Show me a Hero, para indagar sobre ello. El equipo de Soy Cámara entrevista a David Simon en David Simon’s American Pie, no tanto para intentar desgranar su obra serial, sino para ver cuál es su visión de la vida en las grandes ciudades, del lenguaje, de los Estados Unidos, del futuro de la televisión o del papel de Internet. Esta cápsula, por proximidad temática, irá acompañada de Detectives de cine, un trabajo de estudiantes de la UAB sobre la figura del detective en el cine. David Simon ha reflexionado en la mayoría de sus series sobre la violencia congénita al poder. También hay otra violencia, la de la propia representación de las imágenes que acaba determinando el destino simbólico de las personas que aparecen en ellas. Y no solamente esto. La repetición y la estetización de algunas imágenes violentas nos han vuelto inmunes al conflicto que representan. Estas son las premisas del Soy Cámara Violència, con Judith Butler, Michela Marzano, Carles Guerra y Joan Fontcuberta como protagonistas. También hay algo de violento en la idea utópica de la «singularidad», aquel momento que imaginan, esperanzados, algunos de los CEO de Google, aquel momento en que hombres y máquinas convivirán en organismos simbióticos y donde todas las reglas que hasta ahora regían la humanidad habrán cambiado. Estas son algunas de las reflexiones de Cuerpos y almas prostéticos. Hay cuerpos que, sin necesidad de fusionarse con el silicio de la máquina, también son especiales; hablamos de las mentes sinestésicas que unos estudiantes de la UPF han investigado con la pieza Curtcircuits.

«Curtcircuits» Anna Cuesta Pujol, Maria Grau Piqué, Irene Marges Campos, Carla Martínez Valero, Montse Pujol Solà. Universitat Pompeu Fabra

El verano es aquella época del año en que la turística Barcelona se desmiembra como un cadáver exquisito. Las naciones desunidas de turistas que okupan el centro de la ciudad son incontables. Fruto de un trabajo con el festival BccN, mostraremos Barcelona: un cadàver exquisit, una cápsula colectiva sobre el turismo en la ciudad donde se hacen evidentes las dos «Barcelonas» de las cuales hablaba Manuel Delgado en De nens (2003) de Joaquim Jordà: la de la pasiva y resignada belleza de los planes de los urbanistas y la compleja y, a veces caótica, ciudad de la gente.

Otra perspectiva sobre el turismo nos la dará Antonio Baños con una playlist para la ocasión. Pero el verano no es solo de los que trabajan circulando por países con temperaturas de alta cocción y ciudades densificadas, sino también de aquellos que se reúnen en familia, en casa, con sus películas domésticas y relatos íntimos. Por esto recuperamos el Soy Cámara Asuntos Domésticos, sobre la historia y evolución de las home movies, desde el Super 8 hasta las webcams en directo; también se podrá ver Videodiaris, un ejercicio de estudiantes de la UPF sobre las películas personales de algunos cineastas. Al fin y al cabo, como decía Robert Louis Stevenson en un texto brillante de finales del siglo xix titulado En defensa de los ociosos, la llamada ociosidad no consiste en no hacer nada, sino en hacer muchas cosas no reconocidas en los dogmáticos formularios de las clases dirigentes. Stevenson también arguye que todo el tiempo ocioso es signo de gran vitalidad, a la inversa de lo que se ha concebido siempre, desde la Ley de Vagos y Maleantes del franquismo, hasta la opinión pública general de toda la historia del capitalismo.

Estar permanentemente ocupado impide el ejercicio del pensamiento y, no solo esto, sino que nos encierra en nosotros mismos, nos hace impermeables a los otros y al mundo. Por esto también dedicaremos un Soy Cámara a la Defensa de los ociosos porque como decía Stevenson: «¡Atlas no era más que un caballero con una prolongada pesadilla! No obstante, vemos comerciantes que trabajan hasta labrarse una gran fortuna y continúan trabajando hasta verse ante el tribunal de cuentas, plumillas que no cesan de garabatear artículos hasta que su mal humor es una cruz para todos los que se juntan con ellos, como si el Faraón hubiese mandado a los israelitas hacer un simple alfiler en lugar de una pirámide; y a hermosos jóvenes que trabajan hasta desfallecer para ser, finalmente, llevados en un coche fúnebre con plumas blancas (…) y ellos y el mundo en que habitan son tan insignificantes que la mente se hiela al pensarlo.»

Programación Soy Cámara:

Viernes 1 de julio: Mirror, Mirror on the wall, which is the greatest country of the world?

Viernes 1 de julio: Cuerpos y almas prostéticos

Viernes 8 de julio: Virales Kitsch

Viernes 8 de julio: Violència (desmuntable)

Viernes 15 de julio: Barcelona: un cadàver exquisit

Viernes 15 de julio: Curtcircuits

Viernes 22 de julio: David Domingo. Trucos baratos

Viernes 29 de julio: David Simon’s American Pie

Viernes 29 de julio: Detectives de cine

Viernes 5 de agosto: Asuntos Domésticos

Viernes 5 de agosto: Playlist sobre Turismo por Antonio Baños

Viernes 5 de agosto: Videodiarios

Viernes 26 de agosto: Els telèfons al cinema

Viernes 26 de agosto: En defensa dels ociosos

Pantalles CCCB: ensayarse en BTV

22 de diciembre de 2015 No Comments

Vivimos rodeados de pantallas, inmersos en ellas, en una auténtica cultura de la interfaz. Pero estas pantallas son ambivalentes: tanto pueden alimentar la televisión comercial, la ludopatía y el radical entertainment como funcionar en calidad de gabinetes de curiosidades y teleensayos al servicio del ciudadano medio. Desde los años ochenta la neotelevisión se convirtió en el Museo del Accidente viriliano, carne de telerrealidad, pero siempre ha encontrado y encuentra sus claros del bosque, sus márgenes, que le permiten erigirse en herramienta para la reflexión y el pensamiento; sin elitismo, estableciendo relaciones y abriendo preguntas, como lo hacen los niños, sin prejuicios, sin consenso, sin vergüenza.

El teleensayo siempre ha vivido bajo la sombra de la televisión de autor, encarnada en diferentes prácticas televisivas: por un lado en la televisión pedagógica de Rossellini que heredaron Jean-Luc Godard, Anne-Marie Miéville, Alexander Kluge, Chris Marker, Stefaan Decostere y Raúl Ruiz, entre otros, forzando el ensayo televisivo; por otro lado en la televisión creativa de Nam June Paik que también vemos en programas como Arsenal de Manuel Huerga y L’illa del tresor de Joan Barril y Joan Oller o en los trabajos de Elsabeth Produccions; en tercer lugar, en la televisión como artefacto crítico ejemplificado en las obras de Harun Farocki o Adam Curtis, Agnès Varda, Patrice Barrat o Charlie Brooker. Todos estos autores y autoras han buceado en la matriz televisiva con herramientas y perspectivas muy diferentes, pero usando el medio televisivo como un medio mágico (imagen y magia comparten semántica), de adivinación y memoria o para romper el hechizo de la imagen hipnotizadora, vulgar, del puro espectáculo.

Pantalles CCCB (CCCB-BTV) es una continuación natural de Soy cámara (2010-2015), el programa coproducido por el CCCB y TVE que ha dejado 48 capítulos a sus espaldas. Es televisión de autor, pero entendida como un teleensayo abierto, coral, participativo, en sintonía con el momento actual, en el que la producción de las obras es más descentralizada, más colectiva. Pantalles CCCB parte de las actividades del CCCB como pretexto para hablar de temas contemporáneos de interés público. Pantalles CCCB es un espacio cultural de duración, autoría y temas variables y plurales, donde lo importante es el discurso que se articula en cada momento. Cada programa es una ocasión única en que el espectador irá a ciegas, puesto que no hay un formato preestablecido, ni unos personajes recurrentes, ni una continuidad narrativa. El teleensayo, al final, es un lugar en permanente construcción. Frente a la épica de los concursos y de los deportes, frente a la dramática de los informativos, apostamos por la quietud excitante y a veces poética de la prosa analítica. No es agenda cultural, es servicio y esfera pública, es ofrecer contenidos buenos para pensar, intentando adentrarse en la jeroglífica y a menudo incomprensible realidad, luchando contra el fast thinking, poniéndonos cerca del espectador para sacarlo de la demagogia, de la estadística y del farfulleo diario. «El espectador es un soñador entregado a las imágenes», dice Stefaan Decostere amparándose en Benjamin y Rollet. Por eso es importante pararse en estas imágenes, puestas, a menudo, al servicio de la pesadilla colectiva a través de los informativos o del ensueño irreferencial a través de programas de telerrealidad. ¿Podemos articular un nuevo imaginario o, como decía Farocki, trabajar sobre las imágenes o discursos ya creados? ¿Crear nuevas alegorías –Phantasie– a la manera de Kluge o nuevas fábulas –fables– a la manera de Curtis? O, más sencillo aún: ¿podemos empezar a abrir preguntas en lugar de ofrecer descripciones de la realidad en base a preguntas que no interesan a nadie más que a la propia televisión? ¿Podemos ensayar nuevas experiencias televisivas de interés específico –local– y general –universal– a la vez? ¿Podemos dibujar una televisión menos humanitarista y más humanista, en la que la realidad toma cuerpo a través de las preguntas y del compromiso y no a través de los accidentes y las catástrofes?

El próximo Pantalles CCCB, “La mujer autómata”, se emite el día 25 de diciembre a las 22.10 y se reemite los días 28 y 31.

Miniput: 20 años de televisión de calidad

20 de noviembre de 2014 No Comments

Ya tenemos aquí la 20ª edición del MINIPUT, la única muestra sobre televisión de calidad de España. El 29 de noviembre, de 10 a 22h el Teatre del CCCB será, de nuevo, el único espacio donde se presenten programas de televisión de servicio público y se faciliten debates y encuentros entre profesionales y estudiosos de la televisión pública de calidad de todo el mundo. El MINIPUT está organizado organizado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra, Televisió de Catalunya, Televisión Española, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Ramon Llull, la Universidad de Lleida, el Tecnocampus Mataró y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. Cuenta, además, con el apoyo de la Universidad de Girona y la Universitat Rovira y Virgili.

La inscripción gratuita se puede hacera través de la página web: http://www.miniput.cat/Inscripcions

A lo largo de 20 años, en el MINIPUT se han podido ver los primeros docu-soaps y los primeros realities, que condujeron, inevitablemente, a usar el reality para poner en jaque al propio espectador pasivo de la televisió basura. También se han podido ver programas que usaban, de forma innovadora y anticipándose a Internet, las nuevas tecnologías, ya fuese a través de sistemas de protovideoconferencias como usando las cámaras digitales para que la gente se apropiara de medios de producción de imágenes.

También hemos visto experiencias pioneras de webdocs o propuestas que iban más allá de los formatos y que afectaban a la misma naturaleza de la parrilla televisiva. Se han proyectado documentales censurados en sus países de origen, piezas únicas en el periodismo de investigación, documentales que producían artefactos políticos directamente y formatos culturales en los cuales la división entre alta y baja cultura les parecía de otra época y en los que se usaba el entretenimiento al servicio de la educación, entendiendo que ésta es el único medio para acceder, de forma crítica y exigente, al medio televisivo (1).

LLEGIR MÉS-LEER MÁS-READ MORE

Barcelona, ¿ciudad magnética?

23 de septiembre de 2014 No Comments

Los imanes generan un campo magnético a su alrededor que puede atraer y repeler al mismo tiempo. Lo mismo pasa con las ciudades. hace más de un siglo Georg Simmel escribía: “En la ciudad, la economía monetaria y la documentación del intelecto tienen una relación muy cercana(The Metropolis and Mental Life, 1903). La vida en las ciudades no ha cambiado tanto a lo largo del siglo, a menudo la vida cultural se supedita a esta economía monetaria, ya sea bajo la forma de la especulación del suelo, ya sobre la forma del turismo (la especulación económico-cultural). Seguimos con la estela de Simmel y su visión de la ciudad como una lucha, no solo del hombre contra la naturaleza, sino de todos los hombres entre ellos. Algunos cineastas de la misma época articularon una mirada lírica y utópica de la “ciudad moderna” con toda su fauna y flora, con toda su fuerza productiva: es el caso de Vertov, Vigo, Ivens, Ruttman, Moholy-Nagy, entre otros, imágenes de las ciudades como un cuerpo orgánico que comprendía tanto su estructura física como su corpus social. Son los vídeos que hemos incluido en la careta de la sesión.

“El hombre de la cámara” (1929). Dziga Vertov

El tiempo pasa sobre las ciudades, pero el bullicio no se para, las prioridades cambian, pero el artificio permanece en distintos ámbitos de acción. Ya no hace falta crear un “barrio gótico” ficticio, como en la Barcelona de principios del siglo XX, ni llevar a cabo ninguna “Exposición Universal” como la de 1888 que Eduardo Mendoza describe tan bien en “La ciudad de los prodigios“, o la de 1929; ya no son necesarias unas Olimpíadas como las de 1992. Pero la transformación de la ciudad en beneficio de la internacionalización de su imagen (“ciudad-marca”) sigue en pie, por ello muchos barrios se han levantado contra las políticas municipales que velan para seguir creando la “imagen-marca” de la ciudad, siendo el barrio de la Barceloneta y el Raval-Poble Sec (con el “Pla Paral·lel“) los actuales focos más activos. La ciudad no es un concepto, sino un sistema complejo de relaciones que debe tener en cuenta el urbanismo y la demografía, la sociología y la ecología, la economía y la cultura (de hecho, todo es cultura). La ciudad es un espacio que, por naturaleza, fomenta la pluralidad y la diversidad, también cultural. La ciudad es para recorrerla, como en el flâneur de Benjamin, para reforzar lo que decía Michel de Certau, que “la historia empieza a ras de suelo, con los pasos“. La ciudad es para vivirla, para habitarla, la ciudad es de sus ciudadanos.

Joan Maragall (de la familia “Maragall”) hizo una Oda nova a Barcelona en 1911, donde ya presenta la ambivalencia de la ciudad; por un lado es una ciudad “con mucha presencia”, “dicharachera”, “con rauxa y traza”, “la gran hechizadora”, pero también dice que es “cobarde, cruel y grosera”. La metrópolis barcelonesa no es solo la “ciudad podrida” que cantaban los de la Banda Trapera del Río y que el escritor Javier Pérez Andújar recupera en su libro Paseos con mi madre, sino que también es un espacio de oportunidades, de intercambios y de producción político-cultural. Muchos músicos recuerdan la Barcelona preolímpica como un lugar efervescente en el que la música inundaba las calles, los clubs, las sedientas bocas de la gente. Música diversa, música no estanca en géneros, estilos o grupos, música que lo único que quería era ser música, salir volando y volver a caer para mineralizar algún tipo de ritual social; una experiencia también estética, de vanguardia, pero, al mismo tiempo, una fiesta para compartir con sus vecinos (también de filias), en los lugares, dentro de la propia ciudad y no en recintos o precintos preparados para la ocasión. Muchos músicos recuerdan haber tenido sus primeras fiebres musicales asistiendo a conciertos en los locales de las ciudades, encantados de haber compartido noches y pasiones musicales con gente tan diferente que, hoy en día, en un mundo tan especializado y sectarizado, solamente podrían coincidir en las redes sociales o en las fiestas de la ciudad, por decir algo.

Captura del documental de Llibert Fortuny i Za!

En esta cuarta sesión del #BCNmp7 de 2014 intentaremos acercarnos a todo esto desde la música a partir de figuras como Za!, Munir Hossn, Llibert Fortuny, Pablo Schvarzman y David Soler. Es el tema, y los músicos, que han querido subir al escenario los programadores, Aurelio Santos (WTF Jam Sessions) y Mireia y Víctor de Sones. Estos músicos son de Barcelona pero de orígenes muy diversos: Munir Hossn es de Brasil, vive en París y empezó a aprender música en la iglesia donde su madre llevaba el coro, tocando todos los instrumentos para suplir las bajas; Pablo Schvarzmann vino a finales de los años 80 de Buenos Aires para poder entrar en una conocida escuela de música y, atraído por la vida auténtica y bohemia que ofrecía la ciudad, empezó con el jazz para acabar en los brazos de la electrónica y la experimentación; Llibert Fortuny es de Las Palmas, pero su familia en seguida se estableció en Cataluña, es metódico y asalvajado, y ha convertido su saxo en una orquesta entera; David Soler es hombre de guitarras, de pedal steel, de las tierras telúricas del Montseny, y vive para tocar sin restricciones; Edu Pou y Pau Rodríguez son Za!, los únicos de Barcelona, que entraron en la música gracias a los locales de ensayo y el circuito underground de las salas de concierto (si es que pueden llamarse así), y sus estilo es la falta de estilo, o la suma de todos los estilos, pero aún y así son reconocibles a quilómetros de distancia por la fuerza, la energía y la loca alegría de su directo.

Todos ellos han sido reunidos en esta sesión para explorar, de nuevo, el diálogo con músicos de estilos bien distintos a partir de la improvisación, para dar protagonismo a la contundencia de la actuación única en un directo en buenas condiciones (cosa que a veces se pierde en contextos masivos) e irrepetible. Además, Barcelona, con sus contradicciones, ha servido para establecer un hilo conductor a la sesión, que se dividirá en tres bloques y que irá acompañada por tres breves cápsulas documentales sobre los temas con las intervenciones de los propios músicos: “La llegada a Barcelona y la llegada a la música”, “Cara A y cara B de Barcelona” y, finalmente, “Los estilos y la improvisación”.

Sesión #BCNmp7: Barcelona, ciudad magnética

Día y hora: 2 de octubre de 2014 de 21 a 24h

Llugar: Teatre del CCCB

Con la participación de: Za!, Llibert Fortuny, Munir Hossn, David Soler, Pablo Schvarzman y otras sorpresas

Programan: Sones y Aurelio Santos

Precio: 7 € / Reducido: 5 €

Entrada gratuita para los Amigos del CCCB, menores de 16 años y parados.

Por qué el #BCNmp7 no es un festival: una breve y sana reflexión

17 de julio de 2014 No Comments

© Miquel Taverna, CCCB

El origen de los festivales de música quizá debería buscarse en el siglo VI aC en la antigua Grecia, con los Juegos Píticos de Delfos, que, entre otras actividades, llevaban a cabo concursos musicales (mousikos agon). Algunos de los precedentes posteriores los podemos situar en Alemania, con festivales como el de Bayreuth (1876), impulsado por Luis II de Baviera y Wagner, así como el Donaueschingen Festival (1921), dedicado a la música contemporánea, pero, como pasó también con el cine, habrá que esperar al fin de la Segunda Guerra Mundial para ver este «formato cultural» normalizado. Tampoco hay que olvidar el Festival de la Canción de Eurovisión (1956), el primer festival de música mainstream que se televisó a nivel internacional. Entre la «música contemporánea» y el populismo extremo de Eurovisión, están todos aquellos festivales que acogían a bandas de estilos más populares; por ejemplo, el Reading Festival (1961), de blues y jazz; el Fantasy & Magic Mountain Music Festival (1967), que sería el primer macrofestival de rock (folk, psicodelia…), al que seguirían el Monterey Pop (1967), el Festival de Woodstock (1969), el Glastonbury Festival (1970) y el Isle of Wight Festival (1968). Si de los 60 a fines de los 80 los festivales eran pocos y de público masivo (con una asistencia de entre 200.000 y 600.000 personas), en los 90 el modelo estalla hasta convertirse en una plaga descontrolada que deriva hacia temas muy diversos, que van más allá de la música o el cine. Las causas pueden ser muchas y muy variadas: desde la liberalización de los mercados, pasando por el auge de la música indie, siguiendo por la inversión de las administraciones en el «turismo cultural», algunas directrices de las subvenciones públicas que empiezan a fomentar todo lo que tiene que ver con las «industrias culturales y creativas», la aparición del «patrocinio cultural», el aumento del PIB de muchos países occidentales, derivado de la burbuja inmobiliaria…

En este contexto nacen dos de los grandes festivales de Barcelona, el Primavera Sound (2001) y el Sónar (1994). Se trata de festivales de éxito indiscutible que han abierto subsedes en otras ciudades del mundo, que han incorporado espacios dedicados a la industria musical o a los nuevos formatos culturales y que generan derivados culturales, como producciones audiovisuales o sellos discográficos. Para expresarlo en una metáfora agroalimentaria, es como un modelo de monocultivo intensivo que obtiene grandes rendimientos económicos y productivos en muy poco tiempo, con unas rentas muy concentradas y productos tematizados. Los grandes festivales son necesarios tanto para el circuito musical como para los músicos y para los consumidores musicales, pero también es cierto que desarrollan un tipo de producción y consumo musical que debe complementarse con las actividades que ofrecen las salas de conciertos, las programaciones regulares o puntuales de centros culturales de todo tipo, las fiestas populares, los comercios musicales o los workshops / talleres de investigación musical. Hablamos de espacios de formación, de reflexión y crítica que fomentan políticas y actividades de proximidad (sean lucrativas o no, exportables o no), vinculadas a los protagonistas del territorio, donde a menudo estos establecen un diálogo con músicos, profesionales o expertos internacionales; espacios horizontales que permiten un feedback con estos mismos protagonistas y, a la vez, experiencias musicales más personalizadas, rutas menos masivas, más variadas, menos prefijadas.

© Miquel Taverna, CCCB

Hace tiempo leí un artículo de Jordi Bertran titulado «Sobre la fiesta». Sostenía que la fiesta es «el reflejo de los conflictos latentes en la comunidad que se hacen visibles en las celebraciones de los distintos ciclos del calendario». Destacaba su función catalizadora, el hecho de que rompe con el tiempo del trabajo (el tiempo productivo), a la vez que supone una ruptura de los códigos de comportamiento; en definitiva, decía Bertran, se trata de una «terapia regeneradora de la comunidad celebrando que, inconscientemente, vivía una insubordinación evidente contra las jerarquías gracias a un retorno imaginario hacia un cierto igualitarismo».

El BCNmp7, como tantas otras actividades que tienen lugar en la ciudad alrededor de la música, aborda este doble compromiso: por un lado «ser el reflejo de los conflictos latentes en la comunidad» (conflictos que no son más que tensiones y debates de orden social, económico, político, histórico, cultural) y, al mismo tiempo, servir como «terapia regeneradora de la comunidad» por medio de la puesta en escena de propuestas musicales «únicas», es decir: trabajadas colectivamente (con la ayuda de todos los agentes y colectivos programadores de las sesiones), hechas expresamente, pensadas para un contexto, que es el que les da valor y sentido. A veces lo conseguimos, a veces simplemente nos quedamos en el intento, pero no bajamos la guardia.

LLEGIR MÉS-LEER MÁS-READ MORE

123