Acceder a una experiencia cultural

30 de junio de 2014 No Comments

© Miquel Taverna, CCCB. 2014

Hace 20 años y unos cuantos más, el conjunto arquitectónico que ocupa actualmente el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) era la Casa Provincial de Caridad, antiguo establecimiento benéfico destinado a hospicio, creado en 1802 y que funcionó como tal hasta 1957. De modo que, hace más de 20 años, las paredes que ahora nos acogen eran escenario para la formación en distintos oficios, que proporcionaba a una población vulnerable capacidad para producir, para crear, para ser capaces de vivir por sí mismos.

Desde que el CCCB abrió sus puertas con una mirada contemporánea y cultural hacia la ciudad, siente como responsabilidad suya seguir ofreciendo un espacio donde todos puedan acceder a la formación a través de una experiencia cultural.

Formamos parte del programa socioeducativo de los equipamientos culturales dirigido al sector social Apropa Cultura , que ha sido recientemente uno de los premios Solidarios 2014 de la Fundación ONCE Cataluña. Concretamente en la categoría de administraciones públicas, por su esfuerzo de coordinación de un programa de estas características, que promueve la inclusión de todos los ciudadanos, la normalización, la autonomía personal y la accesibilidad. Dentro de este programa, el CCCB ofrece visitas a las exposiciones e itinerarios urbanos, así como visitas a la Casa Provincial de Caridad.

Nos hemos implicado en el proyecto europeo Open All Areas con los museos del grupo articketBCN, Audiences Europe Network y seis entidades europeas más, desarrollado con ayuda de la Unión Europea. Es un proyecto de intercambio de experiencias en el cual cada participante organizaba una jornada en que se presentaban casos de cada ciudad. En Barcelona la jornada fue en noviembre de 2013, con la presentación de once experiencias distintas de todos los ámbitos de la cultura y con la participación de 110 personas, de las cuales 35 venían de otros países europeos.

© Miquel Taverna, CCCB. 2014

Desarrollamos el Programa Alzheimer, especial para enfermos y familiares que quieren compartir un momento de encuentro con la memoria. Ante las previsiones de que en 2050 unos 115 millones de personas sufrirán Alzheimer en el mundo, ¿cómo tenemos que reaccionar las instituciones culturales? ¿Qué podemos aportar? El programa Soy Cámara , emitido por La 2 en 2012, intentaba plantear esta cuestión. Para valorar su estado actual, el CCCB ofrece, el próximo curso, unas Jornades sobre Museos y Alzheimer.

La conciencia creciente de la diversidad funcional y la riqueza cognitiva de cada persona hace que muchos de los grandes y pequeños equipamientos culturales trabajen, miren, escuchen y sean sensibles también a esta población. Una de las iniciativas que lo demuestran es el Blog de la comunidad de práctica sobre museos y accessibilidad que hemos creado el CCCB, Museu Marítim, MACBA, Museu Nacional d’Art de Catalunya, Fundació Joan Miró, Museu Picasso de Barcelona, Fundació Tàpies, Museus de Sant Cugat y Oficina de Patrimonio de la Diputación de Barcelona; entre todos hemos formado un grupo de trabajo que se reúne periódicamente para debatir la forma de ser activos ante este público.

Seguiremos ofreciendo experiencias que permitan acceder a la mejor programación cultural.

Colm Tóibín homenajea a George Orwell

25 de junio de 2014 No Comments

Colm Tóibín © Peter Bevan

George Orwell llegó a Barcelona el día de San Esteban de 1936. Tenía 33 años. Venía a luchar voluntariamente al lado de la República como militante antifascista. Lo que encontró fue una ciudad revolucionada y revolucionaria donde, en sus palabras, «la clase obrera había cogido las riendas». Luchó en el frente de Aragón con las milicias del POUM y una bala fascista le atravesó el cuello. En Barcelona pudo ser testigo directo de los infaustos días de mayo de 1937, en los que se produjo una guerra civil dentro de la guerra civil. La presión estalinista sobre la República desencadenó los Hechos de Mayo y la ciudad se convirtió en escenario de una cruenta batalla entre fuerzas que, hasta entonces, habían luchado codo con codo contra el enemigo común. Orwell presenció aquella nueva semana trágica en la que los impulsos autoritarios de unos y los impulsos libertarios de los otros causaron una brecha incurable en la estrategia para ganar la guerra y mantener el espíritu revolucionario. Con el POUM declarado ilegal de forma vergonzante y con su dirigente Andreu Nin torturado y asesinado por agentes soviéticos, Orwell tuvo que escapar de la persecución contra sus compañeros de armas y salir a escondidas de una ciudad donde había hallado –y mantuvo, pese a todo– un espíritu revolucionario y de fraternidad que marcaría para siempre su posición política y el sentido de una trayectoria literaria que culminó en Mil novecientos ochenta y cuatro.

Colm Tóibín llegó a Barcelona en 1975. Tenía 20 años. Venía a una ciudad que tenía los ecos literarios de Homenaje a Cataluña en su cabeza. Lo que encontró fue una ciudad que esperaba la muerte inminente del dictador, una sociedad en ebullición, creativa y movilizada, pero aún permanentemente vigilada y reprimida por un régimen especialmente cruel, consciente de que estaba en las últimas. En medio de una dictadura, el joven Tóibín, paradójicamente, encuentra una atmósfera de cambio y de explosión de las anheladas libertades. La Barcelona de fines del franquismo e inicio de la transición –tan radicalmente distinta de la sociedad católica y rural de Irlanda– se convierte en un espacio iniciático para Tóibín: una mezcla de ilusión colectiva y de libertades individuales que el joven irlandés abraza como propias. En Barcelona, Tóibín aprende a ser quien es y adopta Cataluña como segunda patria. Su exitosa carrera literaria está llena de rastros de aquella decisiva experiencia formativa.

Ahora, con motivo del Día Orwell, Tóibín nos propone una relectura de Homenaje a Cataluña, en un intento de poner en perspectiva la Barcelona de 1936 –la de una revolución frustrada y una guerra perdida– y la de 1975 –la que inicia el cambio de una dictadura a una democracia capitalista. En este tránsito la ciudad jugará un papel esencial y será una de las claves de la configuración del universo literario de Orwell y del propio Tóibín.

Los celos y su historia

17 de junio de 2014 No Comments

Alegoria de los celos. Luca Ferrari

¿Habéis pensado alguna vez que las pasiones tengan historia? ¿Habéis pensado alguna vez que el amor, el odio, la melancolía, los celos, todo aquello que pertenece a lo más íntimo, vaya más allá de nosotros mismos?

Si revisamos la historia atentamente sabremos distinguir que el sujeto y las emociones han viajado juntos y se han transformado juntos. Y nos hace falta, urgentemente, encajarlas al discurso del pasado, para rehacer una nueva mirada, una perspectiva intrigante y necesaria, que dé verdadero volumen y realidad al dibujo que nos hemos hecho de nosotros mismos.

Más allá de su carácter psicológico e íntimo, las emociones también son un fenómeno cultural que exige un estudio de sus representaciones en el tiempo y las condiciones sociales en que se expresa. Esta es la premisa fundamental de Javier Moscoso, historiador y filósofo español, que ha dedicado buena parte de sus investigaciones a entender las relaciones entre el arte, la filosofía de la ciencia y la historia de la medicina. ¿Cómo se puede escribir la historia de las emociones al principio del siglo XXI?

El próximo 19 de junio a las 19h, Moscoso intentará dar posibles soluciones a esta y otras preguntas, presentando bajo el título Una historia de los celos. La medicalización moderna de las pasiones cuáles eran las formas de comprender y expresar los celos a lo largo de los siglos XVIII y XIX, y qué tratamiento han recibido los celos en la entrada de la modernidad.

Profesor de Historia y Filosofía de las Ciencias en el Instituto de Filosofía del Centro Superior de Investigaciones Científicas de Madrid (CSIC), Moscoso es el investigador principal de un grupo que se interroga, desde una perspectiva multidisciplinar, sobre la historia de las emociones. Moscoso ha trabajado extensamente en tres áreas principales: la historia de las ciencias de la vida  en el siglo XVIII, la historia de los signos y las singularidades en la Europa Moderna y la historia del dolor en Occidente entre los siglos XV y XX. Su último libro, Historia cultural del dolor, que se publicó en 2011 en español (Taurus) y en 2012 en inglés (Palgrave-Macmillan), ha sido altamente elogiado por la crítica, y, entre otros, fue elegido por El Mundo como uno de los 10 mejores libros de no ficción publicados en España en 2011. En él, el filósofo intenta dar respuestas a cómo se ha articulado históricamente la experiencia del sufrimiento humano, indagando en las modalidades retóricas y persuasivas que han permitido comprenderlo desde el punto de vista cultural.

Junto a las monografías y numerosas publicaciones en revistas científicas, ha comisariado diferentes muestras y exposiciones: sobre los monstruos imaginarios en la Biblioteca Nacional en Madrid, sobre la historia del dolor en el Science Museum de Londres y sobre la historia cultural de la piel humana, en el Wellcome Collection Gallery, en Londres. “Soy un académico, un tipo que escribe artículos y libros. Si tienes suerte, los leen miles de personas, en todo caso el público es limitado”, acepta el filósofo, proponiéndose llegar con su investigación a un público más amplio, compaginando su trabajo académico con la transferencia cultural.

En la actualidad, Moscoso prepara un nuevo libro, tanto en español como en inglés, sobre las pasiones de la modernidad y la charla que presentará en el CCCB forma parte de este proyecto de investigación.

¿Qué verano has soñado para tus hijos?

11 de junio de 2014 No Comments

«Si no ha estado en las manos y en el cuerpo, no puede estar en el cerebro.» Bev Bos

Crisis mundial, corrupción política, pérdida de sentido social… Queremos que nuestros hijos sean capaces de crear un mundo mejor, queremos que participen activamente en la construcción de un mundo lleno de sentido. Desde la cultura, el CCCB aporta herramientas de capacitación para niños y jóvenes, y con estas herramientas queremos contribuir a formar personas activas en el panorama cultural y artístico de su entorno, capaces de actuar, de crear, de contribuir, de generar valor.

El CCCB celebra sus 20 años trabajando más intensamente para todos los públicos, también los niños y jóvenes. Para celebrarlo, este mes de julio nos proponemos ofrecer un espacio que favorezca la capacidad de explorar, de descubrir, de despertar la curiosidad de cada participante. Por este motivo convocamos a todos los exploradores de entre 6 y 16 años a hacer un viaje por la galaxia de la cultura contemporánea. ¿Venís, culturnautas?

Esto es una muestra de los talleres matinales:

Ser capaces de animar objetos, trabajo largo y minucioso, en el que hay que estar atentos a los menores detalles para reproducirlos de forma creativa pero creíble; tomar nuestras propias decisiones sobre qué datos personales podemos compartir en las redes sociales; cómo poder mejorar nuestro entorno de ciudad a partir de los datos que podamos extraer; saber construir las plazas, los espacios que compartimos, para que respondan a las necesidades de todos.

También haremos excursiones:

Desde el Museo del Chocolate, para apelar a nuestras sensaciones más dulces, hasta el Marenostrum, el superordenador más potente de España, pasando por el Museo Blau, para descubrir la fuente de inspiración de criaturas fantásticas de los cineastas de la exposición «Metamorfosis», y las tirolinas, redes, lianas, puentes, troncos ubicados en el Bosque Urbano del Fórum.

El contenido de este viaje es posible por todo el bagaje de conocimiento que genera el CCCB en torno a sus proyectos expositivos y de reflexión, como los debates, y por todo su camino en el campo de la innovación cultural. La ejecución de este viaje se produce gracias a una fuerte alianza con la Fundació Pere Tarrés, que, con más de 50 años de experiencia, garantiza la organización semanal del proyecto y el trabajo educativo y social con los participantes. La Obra Social “La Caixa” ha permitido que 40 niños y jóvenes del Raval puedan disfrutar de esta oferta, que a la vez está homologada por el Ayuntamiento de Barcelona, y por lo tanto la ofrecemos a unos precios asequibles.

Todas las actividades son una propuesta conjunta del CCCB con los colectivos A Home in Progress Film, vinculados al mundo de la animación, La Mandarina de Newton, que desarrolla proyectos de divulgación científica, y El globus vermell, un colectivo que tiene por objetivo formar una ciudadanía crítica y exigente hacia el entorno construido.

¡Ningún niño sin un buen verano!

El arte de crear nuevos lectores

10 de junio de 2014 No Comments

El canon literario es un compendio de obras que superan el olvido del tiempo y siguen siendo leídas. En la operación de mantener con vida libros que no son de estricta actualidad –ofrecerlos a nuevos lectores, que los interpretan de forma renovada– tienen un papel fundamental aquellas editoriales que apuestan por la publicación de clásicos más o menos desconocidos.

Kosmopolis. Programación continua propuso una mesa redonda con cinco editoriales para las que los clásicos son estructurales en su catálogo, las catalanas Edicions de 1984Minúscula y Sajalín, la turca Metis y la holandesa Lebowski. Edicions de 1984 es, junto a Metis, el proyecto más veterano: ambas cuentan con tres décadas de trayectoria. La primera ha recuperado la obra de autores como Dino Buzzati, Hans Fallada, Kurt Pinthus, Aleksandr Pushkin, Honoré de Balzac, Lev Tolstói, Juli Vallmitjana, Eduard Girbal Jaume y, más recientemente, Walt Whitman, William Faulkner y Alfred Döblin. En el caso de Metis, fundada en 1982 en Estambul, ha dedicado buena parte de los casi 800 títulos publicados hasta ahora a «la alta literatura y la teoría crítica»: en el primer apartado incluyen a Georges Perec, Marguerite Yourcenar, Henry Bauchau y Bilge Karasu; en el segundo, han publicado obras de Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Emil Cioran y Sigmund Freud.

Minúscula, que en 2015 celebró 15 años de trayectoria, ha construido desde los dos primeros títulos –de Joseph Roth y Marisa Madieri– un catálogo que, en palabras de su editora, Valeria Bergalli, tiene «un marcado interés por la cultura europea, por un patrimonio artístico que nunca ha entendido de fronteras y por escritores que, en épocas decisivas, descifraron con extraordinaria sensibilidad el signo del tiempo». De este modo, ha apostado por autores como Varlam Shalámov, Giani Stuparich, Gertrude Stein, Annemarie Schwarzenbach, Hans Keilson, Svetislav Basara, Pierre Bergounioux, Rachel Bespaloff y Shirley Jackson. Coincidiendo con el décimo aniversario, empezó una colección en catalán, en la que ha publicado a Antón Chéjov, Dacia Maraini y Ferdinando Camon, entre otros autores.

En el caso de la holandesa Lebowski, combina la edición de autores contemporáneos neerlandeses con clásicos como Natsume Sōseki, Gaito Gazdánov, Erich Kästner y Cornelis Bastiaan Vaandrager, y con nombres consagrados de las letras norteamericanas del siglo xx, como Jack Kerouac, William S. Burroughs y Charles Bukowski.

Sajalín es, de las cinco editoriales presentes en la mesa redonda, la más joven de todas. Su apuesta es muy clara, «publicar en castellano obras inéditas u olvidadas de la mejor narrativa extranjera contemporánea». En solo cinco años ha permitido a los lectores descubrir la obra de Edward Bunker, Seumas O’Kelly, Osamu Dazai, Kenneth Cook, Edlef Köppen, Beppe Fenoglio y Luigi Bartolini. Recientemente ha incorporado novelas de Waguih Ghali y Dambudzo Marechera.

La mesa redonda «Clásicos desconocidos» formaba parte del proyecto Schwob, que quiere dar a conocer en toda Europa unos cuarenta libros de alta calidad literaria que aún están poco traducidos, entre los cuales hay títulos de Miklós Bánffy, Tibor Déry, Kees Bordewijk, Víctor Català y Álvaro Cunqueiro. La jornada siguió con una segunda sesión de debate con escritores que han empezado a abrirse camino recientemente. Es el caso de Marina Espasa, Yannick GarciaJenn Díaz y David Gálvez. Espasa debutó en el año 2012 con la novela La dona que es va perdre (Empúries), y este 2016 ha publicado El dia del cérvol (L’Altra). Garcia, que se dio a conocer con De dalt i de baix (Edicions 62), poemario que ganó el premio Gabriel Ferrater en 2003, después de un paréntesis de casi una década ha regresado con los libros de cuentos Barbamecs (Cossetània, 2012) y La nostra vida vertical (L’Altra, 2014): este último mereció el premio Documenta. Jenn Díaz es la más joven de los cuatro autores –solo tiene 28 años– y, sorprendentemente, la que más ha publicado: Mare i filla (Amsterdam, 2015) ya es su quinta novela, la primera en catalán. Gálvez, nacido en Vilanova i la Geltrú pero residente en Andorra, presentó una primera novela, singular y arriesgada, Cartes mortes (Males Herbes), y en 2015 publicó Res no és real (Males Herbes).

Podéis ver el debate en el siguiente vídeo.

 

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