Evgeny Morozov contra el ciberoptimismo

21 de enero de 2014 No Comments

Evgeny Morozov en el CCCB

Evgeny Morozov es uno de los pensadores más críticos en el debate actual acerca del papel de Internet en el cambio de época en el que estamos inmersos. Parece bastante evidente y nadie discute la gran significación de los cambios tecnológicos en nuestros tiempos. El debate sobre quién gana y quién pierde adquiere una gran relevancia cuando las nuevas tecnologías modifican maneras de hacer que estaban consolidadas, como formas de producir y trabajar, de hacer política y de gobernar las sociedades en las que influyen en su balance de costes y beneficios. A pesar de su juventud (nació en 1984), Evgeny Morozov se ha ganado un sitio muy destacado en este debate internacional, gracias a que ha conseguido poner de manifiesto y con sólidos argumentos que Internet amenaza el funcionamiento de la democracia.

En poco tiempo, Morozov ha publicado dos libros (El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red, Destino, 2012; To Save Everything Click Here. Technology, solutionism and the urge to fix problems that don’t exist, Allen Lane, 2013), y una cuantiosa cantidad de artículos en los periódicos y revistas más prestigiosos. Morozov ha puesto sobre la mesa, con el fin de desenmascararlas, lo que para él son las falsas promesas que Internet (y las empresas que se aprovechan de la red) ha conseguido hacernos creer: su capacidad para resolver problemas y para propiciar nuestra autonomía y habilidad para producir, pensar y decidir. Ha sido uno de los autores más incisivos contra el ingenuo ciberoptimismo, que aseguraba que los grandes problemas de la libertad y la democracia serían resueltos por el cambio tecnológico. Si en su primer libro hablaba de los problemas de los nuevos instrumentos tecnológicos para poder hacer frente a las finalidades que prometían, en el segundo se centra más en los objetivos, y afirma que Internet convierte en privado e individual lo que tendría que ser público y colectivo. Además, asegura que Internet quiere prometernos una solución a todo lo que nos preocupa, cuando muchas veces esto forma parte de nuestra manera de ser y hacer colectiva e individualmente.

Más allá de que se pueda estar más o menos de acuerdo con lo que manifiesta y expresa Morozov, es indudable que ha conseguido ganarse un sitio en el espacio que politiza y problematiza el creciente impacto de Internet en nuestras vidas y en las relaciones de poder. ¿Qué mejor inicio del ciclo “Ciutat oberta” que este? Si es, precisamente, en temas como las smart cities o con la generalización de los smartphones que se da por descontado la mejora en la transparencia, el aumento de la capacidad ciudadana para decidir y controlar los asuntos públicos y la mejora de los problemas urbanos. El debate está servido.

Evgeny Morozov estará en el CCCB el próximo lunes 27 de enero para inaugurar el ciclo “Ciutat oberta” con la conferencia ‘Democracia, tecnología y ciudad‘. Podéis seguir la conferencia por streaming o mediante el hashtag #ciutatoberta.

Debate de Barcelona: Ciudad abierta

21 de enero de 2014 No Comments

Vuelve el Debate de Barcelona y con él inauguramos nuestro programa de conferencias del año. Con «Ciudad abierta» retomamos uno de los ciclos con más tradición en el CCCB, que cada año propone reflexionar sobre algún aspecto clave de la vida contemporánea con una mirada multidisciplinar. Con los debates de los últimos años hemos querido poner el acento en la crisis y la incertidumbre del futuro, las virtudes cívicas, la vida en común, con pensadores como Tzvetan Todorov, Nancy Fraser, Zygmunt Bauman, Marina Garcés, Salvador Cardús, Avishai Margalit, Saskia Sassen, Eva Illouz, Orhan Pamuk, Anna Cabré y Antonio Tabucchi.

Richard Sennett CCCB © Miquel Taverna, 2009
Sennett impartirà una de les conferències del debat “Ciutat Oberta”

¿Por qué ahora «Ciudad abierta»? El CCCB ha querido sumarse a la conmemoración del tricentenario del asedio de Barcelona oponiendo a la ciudad cerrada y rodeada por el enemigo la ciudad abierta, aquella donde los ciudadanos no viven a la sombra de ninguna amenaza que ponga sus libertades en peligro.

Desde sus orígenes, la ciudad ha estado asociada a la democracia por el potencial de libertad, igualdad y pluralismo que contiene. En la ciudad abierta, lo que es distinto, ambivalente o discrepante no queda fuera de sus límites, sino que forma parte de la vida urbana, es la condición misma de su existencia. Y es que las ciudades son espacios contradictorios por naturaleza: queremos que sean un hogar, un espacio de acogida, de encuentro y de intercambio, pero esta apertura conduce inevitablemente a la incertidumbre, el conflicto y la ambigüedad. En la ciudad abierta hay convivencia pero también fricción, novedad pero también riesgo; es aquella donde existe una tensión constante entre voluntad de control y libertad, donde se ponen de manifiesto las contradicciones de la ciudad contemporánea. Por este motivo, la ciudad abierta es sobre todo un instrumento para pensar: una aspiración, una condición utópica, un horizonte ideal. Hace posible soñar la ciudad en tanto que espacio de emancipación e imaginar otros modos de vivir juntos, a la vez que evidencia las lógicas de exclusión, las estrategias de supervivencia y las disonancias inevitables que se desprenden de la vida en común.

A lo largo de nueve semanas nos preguntaremos qué hace hoy posible una ciudad abierta y qué la pone en peligro. Hablaremos, entre otros temas, de los riesgos y potencialidades de las nuevas tecnologías, de la diversidad cultural y lingüística, de las fronteras entre espacio público y espacio íntimo y de los límites reales e imaginarios de la ciudad.

«Ciudad abierta» es el título del Debate de Barcelona de este 2014, que traerá al CCCB pensadores, teóricos y escritores del 27 denero al 24 de marzo. Participarán Evgeny Morozov, Josep Maria Benet i Jornet, Marta Segarra, Manuel Forcano, Bruce Bégout, Rafael Chirbes, Erri de Luca, Richard Sennett y Kamila Shamsie. Les conferencias se podrán seguir por streaming y a través del hashtag #ciutatoberta.

La emergente urgencia de Cuello

16 de enero de 2014 No Comments

Segundo episodio de una serie de ocho perfiles que explican los resortes artísticos de Emergència 2014. Cuello, la banda de José Guerrero, de Valencia, emerge como una de las propuestas más energéticas de cuantas han compuesto la oferta de este festival desde sus inicios. Claros, sencillos, directos, dicen de ellos; sin complicaciones. De rampante contenido melódico y energía desbordada.

Han debutado con un magnífico álbum, Mi Brazo Que te Sobre (BCore), en el que despliegan un sentido lírico que sugiere con audacia las ideas que se cruzan por la cabeza cuando se disfruta de la fuerza de un rotundo directo de rock. Este es un proyecto más de los muchos que conforman la realidad de la escena alternativa de Valencia, un vivero de creatividad y nuevas ideas. José Guerrero explica quiénes son y qué hacen Cuello.

© Josu Kiro

Entre la contundente abstracción de Betunizer y la esencia rítmica de Jupiter Lion, ¿cómo nace Cuello y por qué? Parece un proyecto más despreocupado y espontáneo que los otros grupos en los que militas, da la sensación…

Llevaba tiempo pensando en montar algo donde lo que mandaran fueran las melodías, por encima de la innovación, la experimentación o cosas así. Algo, como dices, más despreocupado y espontáneo, al menos de base. Incluso se podría decir que algo más cercano al pop, pero que sonara guitarrero y con energía. Un día me puse a escribir canciones y monté la banda con gente que consideré la adecuada, gente que, como yo, también venía de ámbitos en un principio ajenos al pop, e intentar hacerlo a nuestra manera. Más que querer explicar algo con Cuello, lo que quería era el placer de tocar este tipo de canciones, al igual que lo que hago con otras bandas o proyectos donde estoy involucrado.

Ese carácter tan crudo y grandilocuente de Cuello, ¿es premeditado?

Es premeditado que las canciones tengan energía, y que sea siempre energía positiva. Digamos que deben tener esa energía para formar parte del repertorio. Pero más que grandilocuente, debe ser «grandipotente».

Se observa un abanico de influencias enorme: rock americano a lo Hüsker Du o Guides By Voices, el hardcore de los noventa, incluso un sonido con conexiones más comerciales. En definitiva, toda la música alternativa que desprende energía. Concretando, ¿cuáles son esas influencias?

Pasados los treinta años y siendo apasionados de la música, es difícil hablar de influencias concretas, el abanico se abre. Lo cierto es que una noche puedo estar hipnotizado escuchando a los Desintegration Loops de William Basinski y al día siguiente por la mañana ponerme el primero de Weezer y disfrutarlo también de lo lindo. Siempre he escuchado y disfrutado de música melódica por mucho que me apeteciera escuchar cosas más extremas o diferentes en otros momentos. Así que se podría decir que las influencias más directas de Cuello serían bandas con espíritu positivo y guitarrero, y con melodías vocales en primera línea. Desde luego soy muy fan de Guided By Voices, por ejemplo, no todas sus canciones son temazos, pero la mayoría me emocionan mucho. ¡¡Adoro a Robert Pollard!!  Dentro del mundo melodías, también están Pixies, Beach Boys, Superchunk, Built To Spill, Ramones y bla bla bla…

Escucha el primero disco de Cuello: «Mi Brazo Que te Sobre».

Melodía y energía, ¿son esos los principales rasgos de Cuello?

Absolutamente. Son dos de las cosas que me importan a la hora de componer una canción de Cuello, donde los riffs de guitarra son importantes, pero no son nada si no están completados con una buena melodía vocal. Y, aunque me interesa ese aire espontáneo y desenfadado, me esfuerzo en no conformarme con lo primero que me viene a la cabeza solo porque entre bien con un riff concreto.

En los últimos diez años, en Valencia han surgido algunos de los proyectos más interesantes y arriesgados del rock nacional –Le Jonathan Reilly, Estrategia Lo Capto, Negro, Betunizer–. ¿Podemos afirmar que existe una escena valenciana?

Pues la verdad es que, en los últimos años, ha habido mucho movimiento. Supongo que tiene que ver con que la gente ahora tiene más acceso a mucha más música y aquí en nuestro país en el fondo hay mucha creatividad y mucho morro, con lo que es normal que haya riesgo y ganas de hacer cosas. Cada uno tiene sus influencias y no se trata de renegar de ellas, pero ya se ve que hay una personalidad propia en muchas de las bandas de aquí y eso es muy bueno. Creo realmente que en el futuro todo lo que está pasando dará que hablar. No tenemos nada que envidiar a mucho de lo que viene de fuera.

Sorprenden los títulos de los temas, las letras y el fraseo que utilizas cuando cantas. Hay algo diferente y excitante, de fina inteligencia en esas letras. Todas las canciones del disco parece que tengan alma de hit

Ese sería el objetivo: ¡intentar que todas las canciones sean hits! Pero ese tipo de hits que nos gustan a los que no compramos nunca un Greatest Hits de ninguna banda.

Háblanos de cada una de las canciones. ¿Puedes comentarnos las ideas que se esconden en cada tema?

La verdad es que prefiero no dar muchas explicaciones sobre de qué trata cada canción en concreto. Me interesa más que cada uno saque sus propias conclusiones, ya que personalmente me gusta mucho lo sugerente, las diferentes interpretaciones de una misma frase y jugar con lo absurdo y lo sencillo, que, realmente, es lo más importante. Sí puedo decirte que, en el caso de Cuello, en general hablo de cosas muy primarias, ya sean ganas de vivir o tirarme a la piscina, o también luchas internas y críticas hacia cosas que me parecen una pérdida de tiempo y que a veces nos hacen menos felices cuando lo que hay que hacer es simplemente eso, intentar ser feliz. Pero ya te digo que explicar todo esto es innecesario, lo importante es que la gente lo escuche y lo interprete como quiera. Al final, en el fondo, no irá tan mal encaminado.

Imagen de previsualización de YouTube

@JaimeCasasB

 Cuello estará tocando en el escenario Hall dentro de la sexta edición de E!

Bandcamp

Yo y los demás. Identidad, conflicto y representación

13 de enero de 2014 No Comments

Hoy, las culturas se definen por sus fronteras, que marcan y diferencian lo que está dentro de lo que queda fuera. Como mínimo, eso es lo que sucede bajo nuestra óptica occidental, filtrada a través de un desarrollo histórico concreto. La modernidad, mediante estrategias políticas como el liberalismo, el nacionalismo o el colonialismo representó la culminación de este pensamiento se ha vuelto estructural a la hora de definir las sociedades. Ahora bien, ¿es posible reformular esta visión e imaginar una alternativa política integradora, no fundamentada en la tensión entre la identidad propia y la diferencia del otro? Y en este caso, ¿hasta dónde tendríamos que retroceder para rehacer nuestra historia? ¿Habría que reformular sólo la modernidad o sería necesario ir más allá?

Alternativas ha habido, entre las que destacan las propuestas políticas comunitarias y sus derivaciones internacionalistas, por un lado, y la exploración histórica de la voluntad de autoexilio, por otro. Tanto una como otra, en dos extremos opuestos, proponían formas concretas para reformular la relación con el otro. El tiempo ha mostrado, sin embargo, el fracaso de las dos propuestas: de la primera, por el hecho de dejar atrás la libertad individual, y de la segunda por imposibilitar la identidad colectiva. Se hace evidente, así, la dificultad de ir más allá de la dualidad implícita entre el sujeto y su alteridad.

La globalización, tal como se nos presenta hoy, ligada a sus repercusiones comunitarias, parece que vuelva a proponer como una salida viable. Pero rápidamente nos damos cuenta de que en un mundo altamente conectado necesitamos desarrollarnos y crear nuestras identidades en acuerdos comunitarios que reformulan todas nuestras categorías políticas. En un momento mediatizado –y ahora, con la explosión de las nuevas tecnologías, más que nunca–, estos acuerdos se han ido forjando como simulacros: simulacros que posibilitan a los individuos otro tipo de desarrollo identitario, simulacros que disponen un terreno ajeno en el que se tejen las relaciones intersubjetivas.

Conocer y analizar diversas representaciones de la tensión del individuo con el otro, representaciones que se han dado históricamente a través de la mitología y la religión, del arte y la literatura, hasta llegar al cine como la reformulación más politizada de esta tensión, nos puede ayudar a comprender en qué consiste exactamente. Y nos puede ayudar a comprender también, y esto es quizás más importante, por qué la tenemos tan interiorizada y por qué nos resulta tan difícil imaginar propuestas que vayan más allá o que, incluso, puedan aniquilarla.

“Yo y los demás. Arquetipos para imaginar el mundo” es un seminario impartido por los filósofos Enric Puig Punyet y Gisela Llovet y organizado por el Instituto de Humanidades de Barcelona. Tendrá lugar cada miércoles a las 19:00h entre el 22 de enero y el 5 de marzo. La matrícula está abierta.

10 de enero de 2014 No Comments

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