Eva Rexach

Sóc Llicenciada en Història de l’Art per la UB i en Periodisme per la UPF, i formo part de l’equip del Departament d’Activitats Culturals del CCCB. Actualment estic treballant en l’organització de Kosmopolis i sóc la persona darrere el Twitter, el Facebook i la web de la Festa de la Literatura Amplificada.

Un viaje por la arquitectura del deseo

26 de enero de 2017 No Comments

«1.000 m2 de deseo. Arquitectura y sexualidad» explora de qué manera la arquitectura ha definido nuestros espacios para el sexo. Enmarcada en dos revoluciones, la Francesa (1789) y la de Mayo del 68, la exposición traza un recorrido histórico a través de la literatura, el arte, la arquitectura, el diseño y las aplicaciones móviles. Para que no te pierdas entre las 250 piezas que ocupan los 1.000 m2 del título, hemos hecho una selección de obras imprescindibles, que por sí mismas merecen una mirada por su importancia histórica, porque son únicas, curiosas o porque las hemos construido explícitamente para la muestra. Una colección de libros, maquetas, planos, grabados y reproducciones de espacios a escala real para que te adentres en un mundo sugerente y, al mismo tiempo, hagas un viaje en el tiempo por la arquitectura del deseo.

Playboy, ¿una revista para amantes de la arquitectura?

«El hombre Playboy y su revista son arquitectura», escribe la arquitecta Beatriz Colomina en el texto del catálogo de la exposición. Y es que, a pesar de que esta revista era (y es aún) un referente del erotismo, uno de los objetivos de su editor, Hugh Hefner, era también ser un referente del estilo, la arquitectura y el diseño. El hombre Playboy tenía que vivir en un apartamento diseñado para la seducción, un loft sin puertas ni habitaciones para tener a la mujer en todo momento a la vista. Por ello, los mejores arquitectos y diseñadores del momento, desde Charles Eames hasta Eero Saarinen, ocupaban páginas y páginas en la revista al lado de chicas desnudas, artículos de Truman Capote y entrevistas con Michael Caine. En la #expodeseo encontraréis un espacio dedicado exclusivamente a la revista Playboy, comisariado por Beatriz Colomina y su equipo: explorad las maquetas de la mansión Playboy y el avión de su editor, leed los artículos sobre los arquitectos de moda, acostaos en la cama redonda de Hefner y mirad los planos de las casas más impactantes de la época, algunas de las cuales fueron escenarios de películas como las de James Bond.

Llit de Hugh Hefner, editor revista PlayBoy © CCCB, 2016

Cama de Hugh Hefner, editor revista PlayBoy © CCCB, 2016

La pornografía según Nicolas Restif de la Bretonne

¿Sabíais que el término “pornografía” aparece por primera vez en 1769? Concretamente, en un tratado de Nicolas Restif de la Bretonne, un escritor que en su obra Le Pornographe (neologismo que acuñó él mismo para designar a un escritor que se ocupa de la prostitución) describe con todo lujo de detalles cómo tendría que ser un establecimiento dedicado a la prostitución o cuánto valdría cada chica en función de su edad y belleza. Para Restif de la Bretonne, la pornografía era un asunto de Estado y su propuesta era innovadora y audaz: pensad que hablamos de la Francia prerrevolucionaria. Estos establecimientos, llamados parthénions (casas para jóvenes vírgenes), influyeron sobremanera en las teorías de Charles Nicolas Ledoux, de quien encontraréis abundantes ejemplos en la muestra, incluido el famoso Oikema. Encontraréis el original de Le Pornographe en la exposición.

Las polaroids de Carlo Mollino

Carlo Mollino era un prestigioso arquitecto italiano que cultivó también otras disciplinas: la literatura, el automovilismo, la aeronáutica o el diseño de muebles. Pero a Carlo Mollino le interesaba, por encima de todo, la fotografía. A raíz de su muerte, en 1973, sus herederos descubrieron una colección de fotografías de la cual desconocían la existencia: imágenes de mujeres, elegantemente desnudas, que Mollino había retratado a lo largo de su vida. Las polaroids se realizaban en su propio apartamento, donde Mollino tenía un set que preparaba para cada ocasión. Escogía a las mujeres en la calle o en prostíbulos de Turín, donde él vivía: no hay ninguna que repita ni ninguna escenificación igual. Más de 1.000 gestos fetichistas plasmados en 8×10 cm que descubriréis en una pequeña habitación medio a oscuras.

Polaroids de Carlo Mollino © CCCB, 2016

Polaroids de Carlo Mollino © CCCB, 2016

Los planos originales del panóptico de Jeremy Bentham

El sufragio universal, la separación entre Iglesia y Estado, la abolición de la esclavitud, los derechos de los animales, la libertad sexual, la emancipación de la mujer o la despenalización de la homosexualidad: Jeremy Bentham fue un pionero en la defensa de ideas que hoy en día están en boca de todos. Una de sus grandes aportaciones es la idea del panóptico, la figura arquitectónica del poder en la sociedad moderna: una casa de inspección que se puede aplicar a cualquier institución (una cárcel, un hospital, una escuela) y que permite vigilar a la población en todo momento. La cárcel Modelo de Barcelona tenía la estructura de panóptico definida por Bentham en 1791. Jeremy Bentham, sin embargo, era filósofo y no arquitecto, y por esta razón los planos originales del panóptico que encontraréis en la exposición son de Willey Reveley. Por cierto, si tenéis curiosidad por saber qué cara tenía (literalmente), podéis visitar su momia vestida en el University College de Londres.

El croquis del falansterio de Charles Fourier

El filósofo utópico Charles Fourier fue contemporáneo de Jeremy Bentham y, como él, fue un revolucionario. Pero también fue un utopista que creía en la bondad del ser humano y en la creación de un paraíso sexual donde se pudieran reconocer y satisfacer todas las pasiones. Este paraíso se llamaba Harmonia, y el falansterio sería el espacio donde estas pasiones se producirían. Ocuparía 5 km2 de tierra cultivable en un terreno cercano a un bosque y una gran ciudad. Constaría de tres pisos y tres alas, una de ellas destinada a los placeres sexuales. Esta idea fue adoptada por los movimientos hippies de los años sesenta del siglo xx, pero encontramos también otros ejemplos en la arquitectura, como el edificio Walden 7 de Ricardo Bofill (la forma del cual, por cierto, recuerda a una vagina), las cúpulas geodésicas (encontraréis una en el centro de creación de Comediants en Canet de Mar) o las ciudades utópicas diseñadas por el grupo de arquitectura Archigram. En “1.000 m2 de deseo” encontraréis los diseños originales del falansterio, así como la maqueta original del edificio de Bofill. 

Maqueta de l’edifici Walden 7 de Ricardo Bofill © CCCB, 2016

Maqueta del edificio Walden 7 de Ricardo Bofill © CCCB, 2016

El grabado del sacrificio de un asno en honor a Príapo de El sueño de Polífilo

Es el sueño de todo bibliófilo: un libro enigmático, del cual  no se sabe con certeza el autor, que reúne todos los saberes de la edad media, de la mitología al ajedrez, la astronomía, la liturgia, la epigrafía, la arqueología o el arte de podar zarzales. El sueño de Polífilo (Hypnerotomachia Poliphili), publicado en 1499, narra la historia de Polífilo, el cual sueña en recuperar a su estimada Polia mientras recorre paisajes imaginarios de arquitectura fabulosa: es uno de los primeros ejemplos que une arquitectura con erotismo. Contiene 171 grabados de autor desconocido, entre ellos, el sacrificio de un asno en honor a Príapo que se puede ver en la exposición. El libro, dedicado al duque de Urbino, fue financiado por el noble Leonardo Grassi, protonotario apostólico, aficionado a la arquitectura y responsable de las fortificaciones de Padua, e impreso en Venecia por Aldo Manuzio, uno de los impresores más famosos del momento. Vaya, como si Planeta hubiera editado un libro dedicado al conde de Godó pagado por la familia Güell.

El Centro de Entretenimientos Sexuales de Nicolas Schöffer

Imaginad un espacio dedicado únicamente al placer, a los cinco sentidos. Un espacio donde la luz, los olores, los colores están enfocados a estimular vuestros sentidos y a prepararlos para el acto sexual. Esto es el Centro de Entretenimientos Sexuales que el artista plástico y escultor Nicolas Schöffer diseñó para la Ciudad cibernética (1955-1969), un proyecto de ciudad utópica inspirada en Fourier. Como toda idea utópica, nunca llegó a materializarse, pero en la exposición podréis ver una reproducción a escala real de este espacio: una sala cerrada donde la luz, las texturas, las esculturas metálicas geométricas y la música se erigen en protagonistas para que el visitante pueda experimentar con todos los sentidos. Una experiencia que hay que vivir con la mente abierta.

Reproducció el Centre d’Entreteniments Sexuals de Nicolas Schöffer © Gregori Civera, 2016

Reproducción el Centro d’Entretenimientos Sexuales de Nicolas Schöffer © Gregori Civera, 2016

Una segunda vida (virtual)

Imaginad un espacio donde podéis vivir la vida que queréis. Donde podéis dar libertad a vuestros deseos más perversos. Donde podéis imaginar que tenéis un pene de formas imposibles, o que vosotros mismos tenéis una forma imposible que os permite disfrutar de placeres desconocidos… Second Life empezó como un mundo virtual donde, a través de un avatar, los usuarios podían interactuar con otros avatares y construir su propio mundo, pero se ha convertido en un territorio sin normas ni tabúes donde los usuarios organizan encuentros sexuales en entornos que reproducen con todo detalle la arquitectura de sus fantasías. Eso sí, todo sucede en un espacio virtual. En la exposición podréis ver un vídeo que muestra estos espacios digitales para el sexo. 

Captura del vídeo de Second Life

Captura del vídeo de Second Life

Los baños de Rem Koolhas

Centro de Londres. Delimitado por un muro se extiende un espacio asolado dividido en once zonas, entre las cuales, una plaza de ceremonias, el Parque de los Cuatro Elementos, con templos para experiencias sensoriales, la Plaza de las Musas (solo sobrevive el Museo Británico) y los Baños. Inspirados en el Oikema de Ledoux, en estos baños hay zonas de observación, exhibición, seducción y encuentro (las piscinas) y también celdas para la consumación, donde se proyectan fotogramas de una película pornográfica, La esclava blanca. Un sueño utópico del arquitecto Rem Koolhas, premio Pritzker, autor del icónico edificio de la televisión china, pensado en los primeros años de la arquitectura radical de los años setenta. En la exposición podréis ver los dibujos y planos originales de esta idea.

Llull el contemporáneo

30 de junio de 2016 No Comments

Si Ramon Llull viviera hoy, sus obras se encontrarían en el número 1 del ranking de libros más vendidos. Sería una de las estrellas del Salón del Cómic, le habrían invitado como pionero del género. Participaría en charlas sobre multiculturalidad junto a pensadores árabes y judíos. Daría recitales de poesía y usarían su nombre para una agencia de viajes. Si Ramon Llull levantara la cabeza, vería con orgullo que, setecientos años después de su muerte, su obra no solo sigue vigente, sino que se ha hecho auténticamente global gracias, precisamente, a la red, una tecnología de la que puede considerarse el precursor.

Animación del Breviculum, obra ilustrada de la vida de Ramon Llull, que es podrá ver en grandes dimensiones en la exposición del CCCB. Karlsruhe, Badische Landesbibliothek, Cod. St. Peter perg. 92

Ramon Llull es un personaje fascinante, pero todavía le rodea un halo de figura incomprensible y difícil. Tenemos una imagen de Llull sesgada, de hombre atrapado en una edad media oscura y terrible, cuando la realidad es bien distinta: Llull vivió en una época que vio construir las primeras catedrales, que buscaban la luz y los colores, y viajó por algunos de los centros culturales más importantes de Europa y el Mediterráneo.

Pero algo es cierto: si hoy, siete siglos después de su muerte, le estamos dedicando una exposición en un centro de cultura contemporánea, es porque su pensamiento se mantiene aún vigente. Porque, más allá de su obsesión por Dios, lo que se esforzó en explicar a lo largo de su vida (una nueva forma de pensar) es aún válido en muchas disciplinas. Por ello, para acercarnos un poco a Ramon Llull y a su pensamiento, hemos elegido algunas ideas para deshacer esa imagen.

Ramon Llull llevó una vida cortesana y elitista hasta los 30 años

Ramon Llull era hijo de familia burguesa y, como tal, llevaba una vida acomodada y se relacionaba con la corte del rey Jaime II de Mallorca. Alrededor de los 25 años se casó con Blanca Picany, con quien tuvo dos hijos, Domènec y Magdalena, pero parece ser que Blanca no era la única mujer de su vida, ya que, en aquella época, Ramon Llull escribía poesía trovadoresca e, incluso, se dice que llevaba una vida un poco alocada. Todo esto cambió cuando Ramon tenía 30 años y, mientras escribía una de estas poesías, se le apareció Cristo en la cruz. La visión, que se repitió hasta cuatro veces, le cambió la existencia.

Ramon Llull escribió el mismo libro durante toda su vida

A partir de ese momento, Ramon Llull vive la vida de un iluminado. Abandona a su mujer y a sus hijos y se retira a llevar vida de eremita durante cuatro meses en el Puig de Randa (Mallorca), donde recibe el encargo divino de escribir «el libro más bonito del mundo». Y a ello se dedicó durante el resto de su vida, ya que los más de 250 libros que escribió no son más que variaciones del mismo libro. La palabra de Dios se hace libro.

Ramon Llull escribió auténticos bestsellers

El Llibre de contemplació contiene un millón de palabras y es cuatro veces más extenso que el Tirant lo Blanc. Llull es el autor medieval de quien más copias manuscritas se conservan, muchas hechas en su época; existen más copias de sus obras que de las de Tomás de Aquino, y Giordano Bruno escribió hasta seis tratados inspirados en el pensamiento luliano. El Ars Brevis, el resumen de su filosofía, se copió más veces que el Decamerón de Boccaccio.

Ramon Llull es el protagonista del primer cómic de la historia

El Breviculum es una obra extraordinaria: un verdadero cómic medieval que relata la vida de Ramon Llull en doce miniaturas. Fue realizado hacia 1321 por Tomás Le Myésier, un seguidor del beato vinculado a la corte de Francia, e incluye los característicos bocadillos con las palabras de los protagonistas. Se conserva en la Badische Landesbibliothek de Karlsruhe, y en la exposición podrá verse una versión animada.

Ramon Llull era un viajero infatigable

 Nuestro protagonista también fue pionero en lo que hoy son los viajes que dan la vuelta al mundo. En el siglo XIII, el mundo era muy pequeño, y Ramon Llull lo recorrió de arriba abajo: desde Montpellier, el primer viaje, hasta Túnez, el último, la palabra de Dios guió a Llull de Santiago de Compostela a Vienne, de Roma a París, de Pisa a Lyon, Génova, Barcelona, Bugía y Jerusalén… Para Ramon Llull no había fronteras para difundir su mensaje.

Ramon Llull tiene una relación especial con el número tres

Ramon Llull vivió en un mundo donde confluyen tres religiones, la cristiana, la judía y la musulmana. Escribía en tres idiomas, catalán, latín y árabe (aunque no se conservan manuscritos en esta lengua). Usaba tres símbolos, el árbol, la escalera y las figuras geométricas. Pidió que sus obras se conservaran en tres lugares, París, Génova y Mallorca. Escribe un libro protagonizado por tres sabios, Llibre del gentil i dels tres savis. Define las tres virtudes del alma, memoria, entendimiento y voluntad. El número tres, en la cultura medieval, es un número perfecto que simboliza el movimiento continuo y, además, es el símbolo de la Trinidad. Para Llull, Dios era puro movimiento, el motivo por el que se combinaban las cosas. Tres es Dios.

Ramon Llull cultiva todos los géneros literarios

Toda la vida escribiendo «el mejor libro del mundo», como lo definió él mismo, puede ser un poco aburrido. Así pues, Llull optó por transmitir su mensaje de todas las formas posibles. Escribió un libro de mística (Llibre de contemplació), una novela (Fèlix o Llibre de les meravelles) y una novela de caballerías (Llibre de l’ordre de cavalleria), poesía (Cant de Ramon), un libro de gramática (Retòrica nova), un libro de aforismos, el Llibre d’Amic e Amat, un tratado de astronomía y, sobre todo, obras de filosofía, como el Ars Magna. Eso sin contar sus poesías trovadorescas, de las que no conservamos ninguna.

Ramon Llull inventa la calculadora sin saberlo (y, de paso, las redes)

A lo largo de su vida, Ramon Llull vive obsesionado por una tema: difundir la palabra de Dios y convertir a los errados (es decir, judíos y musulmanes) en cristianos. Por ello, se inventa una ars combinatoria, una máquina de pensar, que permita llegar a la palabra divina. Tres siglos más tarde (y, de nuevo, el número tres), Leibniz crea una máquina de calcular a partir de la filosofía luliana. Una máquina que también puede verse en la exposición. La combinatoria de Llull, además, es la base del sistema de redes, ya que, para Llull, «ser es estar conectado».

Ramon Llull es un influencer

El sueño de Ramon Llull ha llegado hasta nuestros días a través de la literatura o el arte. Por ejemplo, Jorge Luis Borges escribió un relato que llevaba por título, precisamente, La máquina de pensar de Raimundo Lulio. Umberto Eco le dedica muchas páginas en La búsqueda de la lengua perfecta. Juan Eduardo Cirlot explora las permutaciones del lenguaje, y el grupo de poesía Oulipo publica Cien mil millones de poemas, un libro de poesía basado en la combinatoria. Salvador Dalí realizó una performance «siguiendo la doctrina del arcangélico Ramon Llull»…

Ramon Llull, pues, es un personaje poliédrico, complejo y fascinante. El creador de una nueva forma de pensar que se adelanta a su presente y se convierte en nuestro contemporáneo. No se nos ocurre mejor motivo para venir a ver La máquina de pensar. Ramon Llull y el Ars combinatoria, abierta desde el 14 de julio hasta el 11 de diciembre.

El CCCB, un centro comprometido con la literatura

21 de abril de 2016 1 Comment

Desde el 11 de diciembre de 2015, Barcelona forma parte de la red de Ciudades Creativas de la UNESCO en el campo de la literatura. Junto con Bagdad (Irak), Liubliana (Eslovenia), Lviv (Ucrania), Montevideo (Uruguay), Nottingham (Inglaterra), Óbidos (Portugal), Tartu (Estonia) y Ulyanovsk (Rusia), Barcelona ya posee el reconocimiento oficial de una realidad que hace mucho tiempo que es palpable en la calle.

La literatura es uno de los objetivos primordiales del CCCB y forma parte de sus principios fundacionales: «El CCCB es un espacio para la creación, la investigación, la divulgación y el debate de la cultura contemporánea en el que las artes visuales, la literatura, la filosofía, el cine, la música, las artes escénicas y la actividad transmedia se interconectan en un programa interdisciplinar». La literatura es, por lo tanto, uno de los temas que ha protagonizado más exposiciones y actividades en los veinte años de historia de la institución.

K15 // Martín Caparrós y Jon Lee Anderson © CCCB, Carlos Cazurro, 2015

En 1995, solo un año después de su inauguración, el CCCB presentó la exposición El Dublín de James Joyce, la primera de una serie dedicada a las ciudades y los escritores vinculados a ellas. Después de Dublín, el ciclo siguió con Las Lisboas de Pessoa (1997), La ciudad de K. Praga y Kafka (1999) y Cosmópolis. Borges y Buenos Aires (2002). Todas estas exposiciones iban más allá de la escritura para relacionar la obra de los autores con sus paisajes literarios y personales, para descubrir cómo las ciudades que habitaban eran protagonistas directos o indirectos de sus obras. En La Trieste de Magris (2011), la ciudad italiana servía de recorrido físico para la obra del escritor italiano; con Pasolini Roma (2013), el cineasta se encontraba con el escritor para reivindicar su papel más crítico, y el Archivo Bolaño (2013) recordaba el paso del escritor chileno por Blanes, Girona y Barcelona a través de un recorrido detectivesco que los visitantes tenían que resolver, en una especie de «metaexposición» que permitía descubrir relaciones y pistas dentro de la propia obra del autor de Los detectives salvajes.

ArchivoBolaño. 1977-2003 © Lidia González Alija, 2013

Han sido, asimismo, objeto de exposición y de debate autores como Calders (Los espejos de la ficción, 2000), Espriu (He contemplado esta tierra, 2013), W.G. Sebald (Las variaciones Sebald, 2015, una muestra que relacionaba los paseos del autor alemán con el arte contemporáneo), Julio Cortázar (Viajes, imágenes y otros territorios, 2004), Federico García Lorca (1998) y J.G. Ballard (Autopsia del nuevo milenio, 2008).

Espriu. He contemplado esta tierra © La Fotogràfica, 2014

Fue la exposición dedicada a Borges la que dio nombre al festival de literatura amplificada Kosmopolis, que celebró su primera edición en diciembre de 2002 y, puntualmente cada dos años (con algunas excepciones: en 2005 se celebró una especial coincidiendo con el Año del Libro y la Lectura y el 400 aniversario de la publicación del Quijote), ha reunido a algunos de los mejores autores de la literatura mundial, entre ellos a varios premios Nobel, Cervantes y Príncipe de Asturias, como Juan Marsé, Gao Xingjian, Claudio Magris, J.M. Coetzee, Tzvetan Tódorov, Amos Oz, Ismail Kadaré, Mario Vargas Llosa y Svetlana Alexiévich. Kosmopolis lleva el subtítulo de «literatura amplificada», porque es más que un festival de literatura, porque los temas de cada edición se relacionan entre ellos, porque la escritura, la ciencia, el cómic, la palabra escrita y oral, la música y el teatro forman parte de una programación que explora las letras desde perspectivas muy diversas. Y porque no se centra en una única expresión literaria, sino que las engloba a todas. Por todo ello, nos atreveríamos a decir que Kosmopolis es el único festival que se celebra en Barcelona de literatura entendida en su sentido más amplio, ya que otros encuentros, como BCNegra o Barcelona Poesía, se encuentran dentro del ámbito de la literatura especializada en el género negro y la poesía, respectivamente.

K04 // Mario Vargas Llosa © CCCB, Susana Gelida, 2004

Más allá de las exposiciones, el CCCB también ha acogido presentaciones de libros, cursos, actos de homenaje y conferencias de autores de todas partes del mundo. Por ejemplo, para citar solo a algunos: Paul Auster presentó su Diario de invierno en 2012; Erri de Luca habló del Mediterráneo; Amin Maalouf debatió sobre identidad y memoria; Orhan Pamuk reflexionó acerca del futuro del museo y la literatura; Herta Müller presentó una exposición de pequeño formato sobre su obra; Salman Rushdie nos explicó por qué vivimos en la era de la extrañeza, y Jonathan Safran Foer reivindicó la necesidad de no comer animales.

K15 // Salman Rushdie y Rodrigo Fresán © CCCB, Miquel Taverna, 2015

Somos conscientes de que la mejor manera de estimular el interés por la literatura es hacerlo desde la educación, por eso nos sumamos a iniciativas como Món Llibre y el festival de literaturas y arte infantil y juvenil FLIC, dos fiestas de las letras que acogemos en abril y enero, respectivamente, y que se centran en el público más joven a través de propuestas educativas, teatro, actuaciones musicales y juegos. Y es que los pequeños lectores pueden convertirse en grandes lectores y, por lo tanto, también son un público que puede crecer con nosotros.

En 2016 se conmemoraron los setecientos años de la muerte de Ramon Llull y a lo largo del año se realizaron varias actividades relacionadas con el escritor, filósofo, teólogo, profesor y misionero. En el CCCB nos sumamos a la celebración con una exposición, La máquina de pensar. Ramon Llull y el ars combinatoria, que ofrecía una nueva perspectiva en torno a su obra. Pero no es ni el primero ni el último aniversario que celebramos en el centro: también hemos recordado a J.V. Foix con el recital FestFoix. 25 años con/sin Foix; hemos acogido un homenaje a Joan Vinyoli en los treinta años de su muerte, Paseo de aniversario. Tributo a Joan Vinyoli, y Raimon leyó textos de Joan Fuster en la efemérides de 2012 que conmemoraba los noventa años de su nacimiento y los cincuenta de la publicación de su obra más importante, Nosaltres, els valencians. También celebramos, desde hace tres años, el Día Orwell; una vez al mes acogemos un encuentro dedicado a la palabra oral, PoetrySlam, y regularmente los Amigos del CCCB participan en el Klub de lectura dirigido por el periodista y escritor Antonio Lozano. Además, desde 2013, el CCCB forma parte de la plataforma Literature Across Frontiers, que promociona la literatura y la traducción en lenguas minoritarias y de la que forman parte festivales literarios de lugares tan diversos como Turquía, Polonia, el Reino Unido, Croacia, Noruega, Portugal o Eslovenia.

A parte de Llull, la programación literaria de 2016 estuvo llena de citas importantes. La programació contínua de Kosmopolis nos permitió disfrutar de la presencia de los escritores norteamericanos John Irving y Don DeLillo y en noviembre acogimos la Eurocon, el encuentro de literatura de ciencia-ficción más importante de Europa. El festival Primera Persona nos trajo autores como Renata Adler, Juan Marsé, Carlos Zanón y Jordi Puntí. Y también vinieron a hablar de libros y literatura autores como Elif Shafak, Mia Couto o Patrick Deville. Este 2017 hemos celebrado una nueva edición de Kosmopolis con invitados como John Banville, Pierre Lemaitre, Zeina Abirached, Jean Echenoz y PJ Harvey, que ofreció el primer recital poético en España, y tendremos con nosotros más nombres destacados de las letras contemporáneas.

Primera Persona 2015. La escritora Caitlin Moran y la periodista Marta Salicrú © CCCB, Miquel Taverna, 2015

Con todos estos antecedentes, la candidatura de Barcelona como Ciudad Literaria era un proyecto al que el centro se dedicó con entusiasmo y con el convencimiento de que era un reconocimiento que Barcelona se merecía desde hacía tiempo. Ahora, con este título honorífico, la ciudad entra de lleno en la liga de las ciudades creativas mundiales, y el CCCB seguirá estando en primera línea defendiendo la literatura como una de las bellas artes. Porque, tal y como definen los principios de Kosmopolis, la literatura es «el único discurso que no intenta modelar un mundo con fundamentos absolutos, fronteras disciplinarias o corsés ideológicos».

Un catálogo de catálogos

29 de julio de 2015 No Comments

Desde el mismo momento de su fundación, uno de los objetivos del CCCB es ofrecer a sus visitantes todo el conocimiento sobre el mundo contemporáneo en soporte textual, es decir, en forma de las diferentes publicaciones que edita el centro: las colecciones Breus, Dixit y Urbanitats, el material audiovisual o fuera de colección y, por supuesto, los catálogos.

Los catálogos del CCCB son una muestra de la diversidad de temas que, desde hace 20 años, estructuran la programación del centro. Y son, también, una manera de recordar y recuperar aquellas exposiciones que ya forman parte de nuestra historia y, de buen seguro, también de la historia cultural de nuestros visitantes.

La cultura contemporánea al alcance

Se echamos una ojeada a las publicaciones editadas con motivo de las exposiciones, veremos que buena parte de ellas se pueden agrupar en las temáticas que definen las líneas de programación del centro. Por ejemplo, en el CCCB hemos hablado de urbanismo, de ciudades y de la relación entre ellas, lo que nosotros entendemos por La ciudad mundo: Barcelona-València-Palma, en la que se reflexionaba sobre el Mediterráneo; Atopia, donde la ciudad era protagonista de varias obras de arte contemporáneo; Local, local!, un diagnóstico sobre las urbes después de la recuperación de los ayuntamientos democráticos; Post-it City, sobre las ocupaciones de los espacios públicos de las ciudades; La fundación de la ciudad. Mesopotamia, Grecia y Roma, una reflexión sobre las primeras ciudades; o Barcelona-Madrid, un repaso a las relaciones entre ambas ciudades. LLEGIR MÉS-LEER MÁS-READ MORE

Dos días para la innovación cultural

2 de junio de 2015 1 Comment

El 10 de junio sabremos quién ha ganado el Premio Internacional a la Innovación Cultural, convocado por el CCCBLab para buscar respuestas a la pregunta «Cómo es el público de las instituciones culturales». A la convocatoria se presentaron más de 150 proyectos de 25 países, con todo tipo de propuestas que ofrecen un interesante análisis del estado de la cuestión.

El tema era lo bastante amplio como para que los participantes ofrecieran un extenso abanico de soluciones, que pasan en algunos casos por proyectos de carácter artístico y en otros por una transformación del modelo curatorial u organizativo de las instituciones culturales. De todos ellos se seleccionaron diez que proponen distintas alternativas en respuesta a la pregunta del concurso.

Por ejemplo, Art Meal (Países Bajos) utiliza la experiencia de ir a un restaurante como metáfora para crear un formato de exposición innovador. La propuesta CCC Tv Tú (España) traslada el museo a la calle mediante pantallas dispuestas en varios espacios de la ciudad y sale a buscar a su público, un planteamiento similar a la que hace In-Visible (Italia), que crea un juego de cubos con códigos QR con los que las vivencias del público viajan por la ciudad, y que también halla puntos en común con Beep Beep (Argentina), que pretende acercar el mundo rural al mundo urbano por medio de intervenciones en sitios como cajeros automáticos. Cultime (Países Bajos/España) consiste en un banco de tiempo y una red social a través de la cual los participantes comparten tiempo y experiencias culturales, semejante a la idea sugerida en Píndoles culturals (España), que también recurre a las nuevas tecnologías (en este caso, una app) para que los visitantes de un centro cultural puedan ampliar los contenidos expositivos después de la visita.

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