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Zeidun: 15 años escondiendo talento

7 de mayo de 2014 1 Comment

Zeidun © Oriol Escarmis

Hemos estado años aceptándolo con total normalidad, como si fuera intrínseco a ellos, pero no lo es, ni habitual, ni común, ni nada que se le parezca. Quizá sea porque nunca nos habíamos parado a analizarlo. Era tan evidente que nos hallábamos ante gente extremadamente talentosa, que ni nos lo planteábamos. Pero en su momento no supimos verlo; quizá lo intuimos, pero dudamos que alguien se atreva a levantar el dedo y proclamar, airadamente, que sabía lo que pasaría después.

Estamos a principios de siglo y es un gaztetxe en Iruña, o un solar de La Roca, o el Sant Feliu Fest, da igual. Cinco veinteañeros en el escenario. Camisetas de bandas hardcore suecas y pantalones caídos, increíblemente caídos. Unas Vans hechas polvo y todo suena desacompasado, aturdido y ruinoso. Sus letras hablan de lo que toca, es el momento y la época, no hay más opción que sacar toda la rabia adolescente en aquellas canciones. Es su manera. La nuestra es estar abajo, puño alzado y cuerpo sudoroso mientras las cantamos todas: «Every song I play, every word I say, everything I do, all my acts are just for you.» Suena Galactic y los cinco chavales que la destrozan en directo se llaman Zeidun, como el perro de su colega de Sant Celoni. Y son el mejor grupo del mundo, aunque aquella noche no lo parezcan, aunque tardaremos años en saberlo.

Pero el tiempo ha demostrado que sí, que lo eran. Que detrás de aquella banda que no sobresalía, que vivía en la antipretenciosidad más extrema, había, precisamente, unas personas brutalmente inspiradoras. ¿Cómo definir, si no, a Dalmau Boada? Inquieto, experimental, ingenioso y bueno, impresionantemente bueno. Mau ha hecho grupos de culto como quien baja a comprar el pan. Pero en el 2000, cuando grababa Oceane con Zeidun, seguramente no habríamos dado un céntimo por el batería de aquellos inútiles del Montseny. Pues sí, porque aquel chico con pintas de salir de la jungla, ¡formó Omega V, y después Les Aus, y después Esperit! Y estas son bandas que han cambiado las reglas del juego de la escena musical del territorio. Y lo que es más importante, han hecho canciones que han cambiado vidas, que las han hecho más amenas, mejores, en definitiva. O Joan Colomo, que formó, también con Mau, La Célula Durmiente. ¿Conocéis un grupo más divertido que este? Yo no. A Colomo lo veías caerse de un escenario con Zeidun de las cervezas que llevaba en la sangre, pero después lo acabaron reclutando para formar parte de The Unfinished Sympathy, seguramente la banda de indie rock más destacada que ha existido en este país. Y mientras pasaban los años, él iba haciendo canciones, canciones que un día vieron la luz en solitario, y resultó que eran tan buenas que ahora lo llaman de todas partes y lo conoce todo el mundo. Pero ¿no habíamos quedado que solo era el vocalista de cuatro acordes y melena en la cara de Zeidun? Hasta mi madre sabe quién es Colomo.

Xavi, el bajista, ha sido menos activo, solo ha formado parte de la última década de un grupo que se llamaba Els Surfing Sirles, solo. Els Surfing Sirles eran los mejores, pero esto ya lo sabéis. Càndid, el gigante de dos metros que tocaba los teclados, ha hecho tantas bandas que no caben en tres folios. No es opinión, no es condicional, es información real, porque lo hemos visto con nuestros propios ojos. Ahora se lo puede ver tocando con Murnau B y Autodestrucció, pero hace poco era el batería titular de Joan Pons, de El Petit de Cal Eril. Albert Trabal tocaba la guitarra y la trompeta con los Zeidun, y también lo hizo en un montón de bandas como los Rain Still Falling y, posteriormente, con L’Orquestra de Sant Celoni.

Seguramente juntos nunca nos mostraron todo su potencial real. Permítanos la grosería: aquella banda solo fue la puntita. Suficiente para que ahora miremos atrás y, por fin, empecemos a reivindicar lo que fue su obra anterior, posterior y, sobre todo, como Zeidun. Una banda de emocore llena de momentos emocionantes y geniales. Aquí y ahora, es el momento de agradecer todo lo que nos han dado con sus múltiples nombres, con todas sus caras. Este es el feedback que nunca recibieron y el que, indudablemente, merecen por tantas buenas noches y tantos buenos días rematados con sus canciones.

El 15 de mayo próximo Gentnormal y La Fonoteca Barcelona han programado Me mata pero me gusta: una genealogía de Zeidun para la tercera sesión del #BCNmp7. La sesión constará de las actuaciones de Zeidun y de muchas de estas bandas: Joan Colomo –que acaba de estrenar disco–, Els Surfing Sirles –revividos para la ocasión–, Esperit!, La Célula Durmiente, Autodestrucció, L’Orquestra de Sant Celoni, Murnau B i Omega V. Además, se irán proyectando breves cápsulas documentales sobre los músicos y se repartirán, gratuitamente, un fanzine y un CD que recogen esta genealogía.

El lunes 12 por la tarde regalaremos 5×2 entradas gratuitas a través del Twitter del @CCCBmusica respondiendo a una pregunta.

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