La escena Industrial / New Wave en Barcelona en perspectiva

8 de abril de 2014 No Comments

La transición española significó un cambio muy importante en la estructura política y social del estado. Entre otras cosas, se estableció un sistema democrático, lo que comportó una apertura sin complejos hacia una nueva forma de entender y hacer la cultura. Una joven generación de artistas afrontaban un reto hasta entonces imposible de imaginar: romper con los antiguos clichés, desmontar las viejas tradiciones asociadas a un régimen opresor y descubrir las infinitas posibilidades que este nuevo contexto social les ofrecía.

Paralelamente, a fines de los años 70 y principios de los 80 se produjo, en las esferas más underground del mundo musical, una explosión de creatividad que con la perspectiva de los años resulta evidente. Uno de los factores determinantes fue, muy probablemente, la introducción del sintetizador en el mercado global: una nueva generación de instrumentos electrónicos se comercializaba en tiendas especializadas, y a precios asequibles para el gran público. Esto significó, entre muchas otras cosas, que ya no era necesario juntarse con otros músicos para crear una banda, ni ir a un gran estudio de grabación para hacer una maqueta, ni saber tocar la guitarra para hacer una canción, o depender exclusivamente de un sello discográfico para hacer un disco. La electrónica estaba al alcance de todos, el punk se estaba agotando y algo parecido a una nueva música surgía de la nada, o eso parecía.

Nuevos artistas, nuevos sonidos…: aunque llegaban a Barcelona con cuentagotas, enseñaban un modo de hacer, de entender y, sobre todo, de escuchar la música totalmente innovador; grupos como UltravoxJoy DivisionKraftwerkTuxedomoonHuman League y tantos otros, incorporaban a su instrumental aparatos como sintetizadores, cajas de ritmos y otros aparatos electrónicos de estética futurista que cautivaron a muchos jóvenes desencantados y aburridos de oír siempre la misma música… Y su discurso, próximo al movimiento punk, aunque más introspectivo o intelectual, encajaba a la perfección con la realidad cotidiana de esta generación. Estábamos en plena guerra fría y las promesas de un mundo mejor se descubrían entonces como falacias de una sociedad industrial en decadencia; en consecuencia, el desencanto era un sentimiento muy extendido, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. En resumen, se abrió una ventana con infinitas posibilidades: multitud de sonidos distintos, extraños y desconocidos estaban al alcance de jóvenes inquietos con ganas de romper con el pasado. Y no necesitaban ser buenos músicos, tener un estudio de grabación, disponer de mucho dinero o tener unos mínimos conocimientos musicales; ahora podían hacerlo.

El objetivo de esta sesión es conocer o entender un poco mejor cómo asimiló este nuevo paradigma la escena musical de Barcelona: a través de tres músicos pioneros de nuestra ciudad, queremos saber qué o quién los inspiró para romper con las convenciones musicales del momento y cómo lo hicieron; su relación o conexión con otros grupos y sellos discográficos, cómo organizaban los conciertos, cómo publicitaban su música, de qué forma el público asimiló esta nueva música, la percepción de los medios de comunicación y el público en general respecto a estos nuevos sonidos, qué problemas o dificultades tuvieron que afrontar para sacar adelante su proyecto y, en definitiva, cómo la introducción de estos nuevos instrumentos electrónicos los llevó a hacer algo que entonces muy poca gente hacía en Barcelona, mientras que la poca que lo hacía, a menudo era ignorada.

Estos tres artistas serán:

Macromassa

Víctor Nubla: una de las figuras más relevantes de la música experimental de nuestro país. Artista multidisciplinar de mente inquieta, es músico, teórico, ensayista, activista de la experimentación, además de escritor, ideólogo, programador, editor, agitador cultural y creador, junto a Juan Crek, de uno de los grupos de referencia de la música industrial: Macromassa. Su trayectoria es una parte fundamental de la escena de vanguardia de Barcelona de los últimos treinta años.

Gat: músico y fundador de bandas de referencia y pioneras en Barcelona, como Ultratruita y posteriormente New Buildings, más enmarcada en el movimiento New Wave. Es también fundador del sello discográfico G3G, a fines de la década de los 80, un proyecto surgido inicialmente para cubrir el vacío existente en el ámbito artístico y comprometido totalmente con la escena musical, al tiempo que se aleja de los cánones más comerciales de la época. Pascal Comelade, Jakob Draminsky, Oriol Perucho, Macromassa, Raeo (Mark Cunningham), Pau Riba, Juan Crek, son solo algunos de los nombres que, entre muchos otros, figuran en su amplio catálogo.

J. J. Ibáñez: fundador del grupo badalonés Kremlyn a principios de los años 80 y artista muy activo en la escena electrónica de Barcelona a principios de los 90. Kremlyn fue una formación que se puede considerar de techno-pop y que, aunque no consiguió grabar ningún disco, fue muy activa entre 1982 y 1986. Hoy en día podemos considerar Kremlyn como una de las pocas bandas musicales catalanas que se enmarcan en el estilo techno-pop de Barcelona, con un sonido muy genuino e interesante. El año pasado Domestica Records editó uno de sus primeros conciertos en directo, con muy buena aceptación también entre el público más joven, y se prevé que se edite un disco de larga duración con las canciones de estudio el año que viene.

A continuación podremos disfrutar, por primera vez en Barcelona, de las actuaciones de dos representantes y herederos de esta nueva escena:

Ultratruita

Tvnnel: una voz grave y profunda, letras ácidas y nostálgicas diluidas en la frialdad de sus ritmos y sonidos programados. TVNNEL nace en 2013 como proyecto en solitario del artista Tono Inglés (Polígono Hindú Astral, Roman Skirts). Tres sintetizadores y un secuenciador a mano nos sumergen en un túnel subterráneo, donde confluyen el baile y la melancolía. Intentando alejarse de las propuestas revival, TVNNEL busca nuevos caminos entre el electro, el synth pop i el industrial. Frialdad maquinal y calor humano combinados en una interesante y personal propuesta, con un planteamiento musical y una puesta en escena que apuestan claramente por la reducción, el minimalismo y la autoproducción.

Philippe Laurent (Francia): artista plástico, músico y diseñador en activo desde principios de los años 80, cuenta ya con una discografía y una producción audiovisual muy extensas y es una de las personalidades de más renombre internacional en la escena minimal-synth. Ya sea trabajando con códigos gráficos o códigos digitales, artes plásticas o música, el enfoque y el objetivo de Laurent es siempre la investigación sobre la percepción de los signos y los símbolos en las personas. Como artista multimedia, Laurent ha sido siempre un innovador que ha incorporado nuevas tecnologías para componer obras gráficas o musicales. En los años 90 su obra consiguió una gran difusión, con una serie de conciertos en Francia y Alemania en los que presentó piezas complejas que mezclaban distintas técnicas avanzadas. Sus pinturas o el efecto ilusorio de tipografías sobre un fondo monocromo plantean preguntas sobre la relación entre los signos y los significados. Philippe Laurent desarrolla ideogramas abstractos, con el objetivo de no repetir la misma figura dos veces, como si la escritura procedente de un continente perdido o de un lenguaje original fuera un código que ha precedido a todas las otras lenguas y que ahora se ha perdido. Este juego de la ambigüedad plantea una pregunta fundamental sobre el estado ontológico del lenguaje escrito en nuestras sociedades occidentales. Philippe Laurent ha desarrollado un amplio estudio personal de las formas de los primeros símbolos y letras que conducen a la sublimidad de un alfabeto esotérico.

Más información en el evento de Facebook: https://www.facebook.com/events/1376191062655896/?fref=ts

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