La efervescencia del fotolibro. Entrevista a Irene de Mendoza, cocomisaria de «Fenómeno Fotolibro»

9 de junio de 2017 No Comments
Irene de Mendoza © CCCB, 2017. Elisenda Pallarés

Irene de Mendoza © CCCB, 2017. Elisenda Pallarés

Los fotolibros más conocidos son aquellos que realizamos con fotografías de nuestras vacaciones y que, a nuestro regreso, enseñamos a amigos y familiares. En la exposición «Fenómeno Fotolibro», el término fotolibro adopta otra dimensión y relevancia histórica. Los fotolibros que se exponen en el CCCB y en la Fundación Foto Colectania son proyectos creativos, relatos en imágenes, testigos gráficos de la cultura visual de nuestro tiempo. Son objetos artísticos en los que entra en juego la creatividad y el trabajo coral de muchos profesionales (diseñadores, impresores, ilustradores, fotógrafos, etc.) y con temas tan variados como el suicidio o la historia del primer asesino en serie español. Pueden tener asimismo diferentes formatos: desde un libro tradicional hasta una cajetilla de tabaco o una caja de costura china. Sin embargo, no todos los fotolibros contienen fotografías tomadas por el autor; los hay con imágenes de archivo, fotografías compradas en mercadillos de segunda mano, dibujos, etc.

En plena era digital se editan más fotolibros que nunca y cada vez son más los profesionales que encuentran en este formato la vía para expresarse y narrar historias. «El fotolibro tiene la capacidad de cambiar la vida de estas personas», afirmó el coleccionista Martin Parr en la inauguración de la muestra.

De la diversidad y de la riqueza del fotolibro y de su papel fundamental en la visibilización del trabajo de artistas y fotógrafos contemporáneos hablamos con Irene de Mendoza, directora artística de la Fundación Foto Colectania y una de las comisarias de la exposición «Fenómeno Fotolibro».

Elisenda Pallarés: Hoy en día podemos hablar de la aparición del «fenómeno del fotolibro». Existen muchos circuitos y festivales dedicados a este nuevo formato y en los que se dan a conocer artistas y coleccionistas.  No es la primera exposición sobre este tema, pero ¿en qué se diferencia «Fenónemo Fotolibro»?

Irene de Mendoza: La exposición «Fenómeno fotolibro», realizada conjuntamente por el CCCB y Fundación Foto Colectania, pretende huir de la clásica exposición de fotolibros por parte de un centro de fotografía. Se han hecho exposiciones a nivel internacional sobre esta temática pero siempre desde el punto de vista fotográfico. Esta vez hemos apostado por mostrar el fotolibro en términos más generales, como un exponente de la cultura visual de una época, siguiendo en cierta manera el ejemplo de la Tate Modern, que acaba de adquirir la colección de Martin Parr. No debemos entender el fotolibro como un arte exclusivo de la fotografía, sino como un arte mucho más transversal. La clave ha sido contar con siete comisarios que han presentado temáticas muy diferentes.

EP: En el apartado de fotolibros contemporáneos encontramos a muchas autoras. No obstante, no ocurre lo mismo en el resto de secciones. ¿Es el mundo del fotolibro un mundo de creadores y coleccionistas hombres?

IM: Es cierto que proporcionalmente encontramos a más hombres, a pesar de que la historia está llena de mujeres fotógrafas. Esto se refleja también en el mundo del arte y en los comisariados. Sin embargo, ahora estamos experimentando un cambio total, principalmente en el ámbito de la creación, y fotógrafas muy potentes empiezan a ser conocidas. En España hay más mujeres que hombres que gozan de reconocimiento internacional, como es el caso de Cristina de Middel, a quien Martin Parr siempre cita como un referente y la cual ha consolidado su carrera a partir de la autoedición de un libro.

EP: ¿Ocurre lo mismo en el fotoperiodismo? Ahora mismo se presenta en Barcelona la exposición World Press Photo y cada año observamos más premiados que premiadas.

IM: La mujer siempre lo ha tenido más difícil en todos los ámbitos. Joana Biarnés, considerada la primera fotoperiodista española, es un caso paradigmático. El documental Joana Biarnés, una entre todos explica las dificultades que tuvo que superar para ser fotógrafa. Aunque proporcionalmente siempre ha habido más hombres fotógrafos también es cierto que ellos lo han tenido más fácil para darse a conocer. No sabemos si más adelante se encontrarán archivos de fotógrafas desconocidas, como el caso de Vivian Maier, quien estuvo toda su vida haciendo fotos pero sin difundirlas.

Irene de Mendoza © CCCB, 2017. Elisenda Pallarés

EP: En la exposición hay distintos formatos de fotolibros, desde el libro más tradicional hasta Xian, de Thomas Sauvin, en el que cada lector hace un recorrido distinto y, en consecuencia, una lectura diferente. ¿Qué diferencia al fotolibro?

IM: En plena era digital, los fotógrafos han encontrado en el fotolibro el medio idóneo para mostrar su proyecto de manera coherente. En internet existe la tendencia a que las fotografías circulen y se separen de su contexto. El fotolibro, sin embargo, es algo físico que permite dar una coherencia a un proyecto y con el cual los artistas pueden experimentar con el formato, el papel, decidir la portada, etc.

El sueño de los autores de libros de fotografía es que la gente los considere como una novela: con una portada, un título, una introducción, un nudo y un desenlace. También hay autores que rompen esta línea pero se debe entender siempre como una lectura. Muchas veces empezamos a hojear un libro de imágenes por el final pero nadie empieza a leer una novela por el final.

EP: La creación del libro fotográfico es un trabajo colectivo.

IM: Sí, es un trabajo coral y muchas veces lo relacionamos con el mundo del cine. En una película el director es obviamente una parte importante pero la película es el resultado del trabajo de un equipo. En la creación de un fotolibro, el diseñador o el editor, por ejemplo, tienen también un papel importantísimo. Por otro lado, la gente más joven ha recibido una mejor formación, viaja, habla inglés, utiliza las redes sociales y esto se refleja en su trabajo.

EP: ¿Qué nombres destacados encontramos en esta nueva generación de fotógrafos españoles?

IM: Hay grandes autores como Carlos Spottorno, Cristina de Middel, Ricardo Cases u Óscar Monzón, que ganó el Paris Photo con Karma. Todos ellos son reconocidos internacionalmente por sus fotolibros. O también Laia Abril y Julián Barón, cuyos últimos trabajos encontramos en la exposición.

EP: ¿Cómo consiguen dar a conocer su trabajo?

IM: A través del libro. Hace veinte años se pensaba más en la exposición y en hacer un catálogo como registro de la exposición. Pero una exposición es más limitada. ¿Es mejor una exposición en Berlín, por ejemplo, o publicar un libro que va a estar también en la librería del MoMA? Estos fotógrafos apuestan por llegar a mucha gente y se centran en ello. Hoy en día, además, todas las ferias o festivales de fotografía dedican un apartado importante al fotolibro.

Imagen de previsualización de YouTube

EP: ¿Hay descubridores de talentos en el mundo del fotolibro?

IM: Sí, hay gurús o líderes de opinión, como Horacio Fernández, Gerry Badger o Martin Parr, y hemos tenido la suerte de contar con muchos de ellos en «Fenómeno Fotolibro». Pero no hay que olvidar el papel fundamental de la editorial. En este caso, la editorial RM, con quien hemos coeditado el catálogo de la exposición, es portavoz y valedora de los proyectos. Llevan personalmente los libros que editan a los grandes líderes de opinión del mundo de la fotografía.

EP: Aparte del punto de vista de estos líderes de opinión, ¿hay espacio para la participación en el mundo del fotolibro?

IM: Sí, «Fénomeno Fotolibro» demuestra que el mundo del fotolibro no está relegado únicamente a la fotografía como una especialidad. El fotolibro no es algo exclusivo para artistas de la fotografía sino que los temas de los que hablan pueden despertar el interés de todo el mundo. Es un soporte donde se utiliza la fotografía o la imagen, porque hoy en día hablar de fotografía es hablar de imagen, para tratar temas muy diversos. En la muestra se pueden ver muchos fotolibros cuyas imágenes no están tomadas por el autor, siguiendo la línea de la posfotografía, de la cual tanto ha escrito Joan Fontcuberta. También se publican fotos de archivos públicos o privados.

Se trata de usar las imágenes para narrar y esto conecta muy bien con la época en la que vivimos. Desde que nos levantamos hasta que comemos recibimos más impactos visuales que una persona del siglo xiv en toda su vida. Hay un tsunami de imágenes. Creo que todos los que explican historias a través de imágenes tienen un papel fundamental. En el campo de la educación, todavía queda mucho por hacer ya que no se enseña el lenguaje visual a pesar de que muchos jóvenes se comunican con este lenguaje: ya no escriben lo que están haciendo, sino que se mandan una foto. Esto es lo que pasa hoy en día, nos comunicamos por imágenes.

EP: En el apartado de prácticas contemporáneas destacáis el trabajo de Laia AbrilJulián BarónAlejandro CartagenaJana RomanovaVivianne SassenThomas Sauvin y Katja Stuke & Oliver Sieber. ¿Por qué habéis elegido a estos autores?

IM: Hemos intentado seleccionar una serie de autores que no solamente hayan creado fotolibros interesantes, sino que el fotolibro sea casi su identidad. Como dice Moritz Neumüller, ellos viven para y con fotolibros. Son artistas que han encontrado en este formato la manera más coherente de expresarse y les hemos pedido que expliquen el proceso de creación del libro.

EP: Como colofón de la exposición, encontramos el Espai Beta con 150 fotolibros editados en los últimos dos años. ¿Nos hablas de alguno de ellos?

Teníamos muy claro que queríamos crear un espacio de lectura en el Espai Beta que reflejara la efervescencia en la creación del fotolibro contemporáneo. Podemos encontrar maravillas como Silent histories de Kazuma Obara, que explora las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Japón, un tema poco tratado. El libro cuenta la historia de algunas personas a través de su propio testimonio, con imágenes de archivo, fotografías actuales y otros elementos como un pasaporte o los dibujos de una señora que estaba tan traumatizada que solo era capaz de explicar su historia a través de ellos.

La fotografía que narra

7 de junio de 2017 No Comments

En la exposición «Fenómeno Fotolibro» se pueden ver los proyectos de artistas contemporáneos como Laia Abril, Julián Barón, Alejandro Cartagena, Jana Romanova, Vivianne Sassen, Thomas Sauvin, Katja Stuke y Oliver Sieber, que han apostado por la autoedición de libros para impulsar su carrera.

«Fenómeno Fotolibro» no es una exposición sobre un tema sino sobre un formato: el libro fotográfico. «El libro es un medio de comunicación, un cartucho de información, activa la lectura, aumenta la experiencia, puede ser una obra de arte», explica el diseñador Eloi Gimeno en el ensayo Libro (Eloi Gimeno, Libro, Barcelona, RM, 2014). La exposición conjunta del CCCB y Fundación Foto Colectania nos enseña la evolución del libro de fotografías y visibiliza su eclosión durante los últimos veinte años gracias a las nuevas tecnologías.

En el último apartado de la muestra, Prácticas contemporáneas, podemos descubrir siete publicaciones de artistas que han impulsado su carrera a través del fotolibro. «Hemos seleccionado autores que, además de haber creado libros interesantes, tienen en común que el fotolibro es su identidad», explica Irene de Mendoza, comisaria de este capítulo y directora de la Fundación Foto Colectania.

Siete fotolibros contemporáneos

Katja Stuke & Oliver Sieber, Japanese Lesson. A Future Book, 2016

Katja Stuke & Oliver Sieber, Japanese Lesson. A Future Book, 2016

Japanese Lesson, un fotolibro inacabado, abre el apartado dedicado a los artistas actuales de «Fenómeno Fotolibro». En las paredes se pueden ver diferentes posibles diseños de las páginas que forman el libro y conocer el proceso de creación de los fotógrafos alemanes Katja Stuke y Oliver Sieber. «Hemos viajado mucho por Japón y queremos hacer un libro sobre la gente en la calle. Nos interesa mucho el tema de las protestas en aquel país», explicaba Katja Stuke el día de la inauguración de la exposición.

Jana Romanova, Shvilishvili, 2015

Jana Romanova, Shvilishvili, 2015

La siguiente instalación presenta Shvilishvili de Jana Romanova. La fotógrafa rusa despliega, literalmente, sobre la mesa, su álbum familiar. En un lado podemos ver las fotografías que su abuela enviaba a la familia de Georgia cuando ella tuvo que emigrar a Rusia. En el otro, una cadena de retratos de sus parientes georgianos, a los que ha conocido recientemente. Entre los años 2013 y 2015, la autora produjo manualmente 67 ejemplares y este proceso se convirtió en una reflexión sobre la catástrofe del asesinato de sus abuelos a manos de un primo. «Mi familia ha vivido separada por una frontera y por este asesinato. Con el libro quería saber quién fue mi abuela», indica Romanova.

Viviane Sassen, Umbra, 2015

Viviane Sassen, Umbra, 2015

El capítulo cuenta también con Umbra, donde Viviane Sassen se centra en un tema recurrente en sus fotografías, la sombra. «Umbra profundiza en el mundo de las sombras. Una oscuridad que es al mismo tiempo seductora y engañosa. Trata también de la luz, desde las cualidades cegadoras hasta el frágil resplandor», explica la artista neerlandesa. Toda una experiencia visual entre el realismo y la abstracción.

Julian Baron, Memorial, 2016

Julian Baron, Memorial, 2016

«Este libro quiere contribuir a la construcción de la identidad peruana», afirma Julián Barón, autor de Memorial. El fotógrafo de Castellón vio la obra Sin título, técnica mixta del grupo de teatro peruano Yuyachkani y pidió que le dejaran trabajar con la documentación que formaba parte del attrezzo de la obra. Así, a base de fotocopias, ha construido un relato donde también ha involucrado al público.

Laia Abril, Lobismuller, 2016

Laia Abril, Lobismuller, 2016

Manuel Blasco Romasanta fue juzgado en 1853 por varios asesinatos en Galicia. Él decía que era un hombre lobo. Es un caso rodeado de misterio que sigue vivo en el imaginario colectivo. Reconstruir esta historia de la cual no hay fotografías ha sido todo un reto, señala Laia Abril, autora de Lobismuller. Los investigadores ahora creen que Romasanta era hermafrodita y el fotolibro narra el caso desde esta nueva perspectiva. En la exposición se puede ver el proceso de investigación que ha seguido la fotógrafa.

Alejandro Cartagena, Santa Barbara Return Jobs to US, 2015-16

Alejandro Cartagena, Santa Barbara Return Jobs to US, 2015-16. © CCCB. La fotogràfica, 2017.

Alejandro Cartagena expone Santa Barbara Return Jobs Back to US, un antirretrato de Estados Unidos con fotografías tomadas en esta ciudad de California. Es un libro bonito por fuera, con tapa de terciopelo granate y letras doradas, y con papel y tinta de poca calidad en el interior. Una metáfora de un continente con un contenido crítico. «Podemos leer Santa Barbara Return Jobs Back to US en la matrícula de un coche fabricado en Japón. También podemos ver mensajes comerciales en castellano dirigidos a los latinos, es decir, quieren su dinero pero no los quieren a ellos», critica el mexicano.

Thomas Sauvin, Xian, 2016

Thomas Sauvin, Xian, 2016

El artista Thomas Sauvin nos traslada a los mercadillos de segunda mano chinos con Xian. Su trabajo está elaborado con 59 cajas hechas con papel doblado, que las amas de casa utilizaban para guardar hilos y agujas, y que ha llenado con las fotografías que coleccionó durante los doce años que vivió en China. «Me interesa coleccionar fotografías pero también quiero compartirlas, por ello he hecho este fotolibro», explica Sauvin.

Una apuesta por la autoedición

En plena era digital «hay una clara tendencia de retorno al objeto impreso», indica Moritz Neumüller, comisario ejecutivo de la exposición. Para el fotógrafo y coleccionista de fotolibros Martin Parr, el fotolibro es el escaparate perfecto para muchos fotógrafos. «Hay una nueva generación de jóvenes artistas que han sido capaces de autopublicar su trabajo y con ello han conseguido repercusión internacional», destaca Parr.

La autoedición supone tenerse que financiar uno mismo y puede ser una práctica arriesgada. Alejandro Cartagena afirma que la edición del libro le ha abierto el camino a ser conocido y conseguir nuevos proyectos y encargos. «No se valora solo tu trabajo fotográfico, sino la capacidad de realizar un proyecto desde la idea hasta el resultado final». Existen otras fórmulas para narrar historias mediante imágenes, pero el fotolibro se ha convertido en un formato clave en la cultura contemporánea.

Un viaje por la arquitectura del deseo

26 de enero de 2017 No Comments

«1.000 m2 de deseo. Arquitectura y sexualidad» explora de qué manera la arquitectura ha definido nuestros espacios para el sexo. Enmarcada en dos revoluciones, la Francesa (1789) y la de Mayo del 68, la exposición traza un recorrido histórico a través de la literatura, el arte, la arquitectura, el diseño y las aplicaciones móviles. Para que no te pierdas entre las 250 piezas que ocupan los 1.000 m2 del título, hemos hecho una selección de obras imprescindibles, que por sí mismas merecen una mirada por su importancia histórica, porque son únicas, curiosas o porque las hemos construido explícitamente para la muestra. Una colección de libros, maquetas, planos, grabados y reproducciones de espacios a escala real para que te adentres en un mundo sugerente y, al mismo tiempo, hagas un viaje en el tiempo por la arquitectura del deseo.

Playboy, ¿una revista para amantes de la arquitectura?

«El hombre Playboy y su revista son arquitectura», escribe la arquitecta Beatriz Colomina en el texto del catálogo de la exposición. Y es que, a pesar de que esta revista era (y es aún) un referente del erotismo, uno de los objetivos de su editor, Hugh Hefner, era también ser un referente del estilo, la arquitectura y el diseño. El hombre Playboy tenía que vivir en un apartamento diseñado para la seducción, un loft sin puertas ni habitaciones para tener a la mujer en todo momento a la vista. Por ello, los mejores arquitectos y diseñadores del momento, desde Charles Eames hasta Eero Saarinen, ocupaban páginas y páginas en la revista al lado de chicas desnudas, artículos de Truman Capote y entrevistas con Michael Caine. En la #expodeseo encontraréis un espacio dedicado exclusivamente a la revista Playboy, comisariado por Beatriz Colomina y su equipo: explorad las maquetas de la mansión Playboy y el avión de su editor, leed los artículos sobre los arquitectos de moda, acostaos en la cama redonda de Hefner y mirad los planos de las casas más impactantes de la época, algunas de las cuales fueron escenarios de películas como las de James Bond.

Llit de Hugh Hefner, editor revista PlayBoy © CCCB, 2016

Cama de Hugh Hefner, editor revista PlayBoy © CCCB, 2016

La pornografía según Nicolas Restif de la Bretonne

¿Sabíais que el término “pornografía” aparece por primera vez en 1769? Concretamente, en un tratado de Nicolas Restif de la Bretonne, un escritor que en su obra Le Pornographe (neologismo que acuñó él mismo para designar a un escritor que se ocupa de la prostitución) describe con todo lujo de detalles cómo tendría que ser un establecimiento dedicado a la prostitución o cuánto valdría cada chica en función de su edad y belleza. Para Restif de la Bretonne, la pornografía era un asunto de Estado y su propuesta era innovadora y audaz: pensad que hablamos de la Francia prerrevolucionaria. Estos establecimientos, llamados parthénions (casas para jóvenes vírgenes), influyeron sobremanera en las teorías de Charles Nicolas Ledoux, de quien encontraréis abundantes ejemplos en la muestra, incluido el famoso Oikema. Encontraréis el original de Le Pornographe en la exposición.

Las polaroids de Carlo Mollino

Carlo Mollino era un prestigioso arquitecto italiano que cultivó también otras disciplinas: la literatura, el automovilismo, la aeronáutica o el diseño de muebles. Pero a Carlo Mollino le interesaba, por encima de todo, la fotografía. A raíz de su muerte, en 1973, sus herederos descubrieron una colección de fotografías de la cual desconocían la existencia: imágenes de mujeres, elegantemente desnudas, que Mollino había retratado a lo largo de su vida. Las polaroids se realizaban en su propio apartamento, donde Mollino tenía un set que preparaba para cada ocasión. Escogía a las mujeres en la calle o en prostíbulos de Turín, donde él vivía: no hay ninguna que repita ni ninguna escenificación igual. Más de 1.000 gestos fetichistas plasmados en 8×10 cm que descubriréis en una pequeña habitación medio a oscuras.

Polaroids de Carlo Mollino © CCCB, 2016

Polaroids de Carlo Mollino © CCCB, 2016

Los planos originales del panóptico de Jeremy Bentham

El sufragio universal, la separación entre Iglesia y Estado, la abolición de la esclavitud, los derechos de los animales, la libertad sexual, la emancipación de la mujer o la despenalización de la homosexualidad: Jeremy Bentham fue un pionero en la defensa de ideas que hoy en día están en boca de todos. Una de sus grandes aportaciones es la idea del panóptico, la figura arquitectónica del poder en la sociedad moderna: una casa de inspección que se puede aplicar a cualquier institución (una cárcel, un hospital, una escuela) y que permite vigilar a la población en todo momento. La cárcel Modelo de Barcelona tenía la estructura de panóptico definida por Bentham en 1791. Jeremy Bentham, sin embargo, era filósofo y no arquitecto, y por esta razón los planos originales del panóptico que encontraréis en la exposición son de Willey Reveley. Por cierto, si tenéis curiosidad por saber qué cara tenía (literalmente), podéis visitar su momia vestida en el University College de Londres.

El croquis del falansterio de Charles Fourier

El filósofo utópico Charles Fourier fue contemporáneo de Jeremy Bentham y, como él, fue un revolucionario. Pero también fue un utopista que creía en la bondad del ser humano y en la creación de un paraíso sexual donde se pudieran reconocer y satisfacer todas las pasiones. Este paraíso se llamaba Harmonia, y el falansterio sería el espacio donde estas pasiones se producirían. Ocuparía 5 km2 de tierra cultivable en un terreno cercano a un bosque y una gran ciudad. Constaría de tres pisos y tres alas, una de ellas destinada a los placeres sexuales. Esta idea fue adoptada por los movimientos hippies de los años sesenta del siglo xx, pero encontramos también otros ejemplos en la arquitectura, como el edificio Walden 7 de Ricardo Bofill (la forma del cual, por cierto, recuerda a una vagina), las cúpulas geodésicas (encontraréis una en el centro de creación de Comediants en Canet de Mar) o las ciudades utópicas diseñadas por el grupo de arquitectura Archigram. En “1.000 m2 de deseo” encontraréis los diseños originales del falansterio, así como la maqueta original del edificio de Bofill. 

Maqueta de l’edifici Walden 7 de Ricardo Bofill © CCCB, 2016

Maqueta del edificio Walden 7 de Ricardo Bofill © CCCB, 2016

El grabado del sacrificio de un asno en honor a Príapo de El sueño de Polífilo

Es el sueño de todo bibliófilo: un libro enigmático, del cual  no se sabe con certeza el autor, que reúne todos los saberes de la edad media, de la mitología al ajedrez, la astronomía, la liturgia, la epigrafía, la arqueología o el arte de podar zarzales. El sueño de Polífilo (Hypnerotomachia Poliphili), publicado en 1499, narra la historia de Polífilo, el cual sueña en recuperar a su estimada Polia mientras recorre paisajes imaginarios de arquitectura fabulosa: es uno de los primeros ejemplos que une arquitectura con erotismo. Contiene 171 grabados de autor desconocido, entre ellos, el sacrificio de un asno en honor a Príapo que se puede ver en la exposición. El libro, dedicado al duque de Urbino, fue financiado por el noble Leonardo Grassi, protonotario apostólico, aficionado a la arquitectura y responsable de las fortificaciones de Padua, e impreso en Venecia por Aldo Manuzio, uno de los impresores más famosos del momento. Vaya, como si Planeta hubiera editado un libro dedicado al conde de Godó pagado por la familia Güell.

El Centro de Entretenimientos Sexuales de Nicolas Schöffer

Imaginad un espacio dedicado únicamente al placer, a los cinco sentidos. Un espacio donde la luz, los olores, los colores están enfocados a estimular vuestros sentidos y a prepararlos para el acto sexual. Esto es el Centro de Entretenimientos Sexuales que el artista plástico y escultor Nicolas Schöffer diseñó para la Ciudad cibernética (1955-1969), un proyecto de ciudad utópica inspirada en Fourier. Como toda idea utópica, nunca llegó a materializarse, pero en la exposición podréis ver una reproducción a escala real de este espacio: una sala cerrada donde la luz, las texturas, las esculturas metálicas geométricas y la música se erigen en protagonistas para que el visitante pueda experimentar con todos los sentidos. Una experiencia que hay que vivir con la mente abierta.

Reproducció el Centre d’Entreteniments Sexuals de Nicolas Schöffer © Gregori Civera, 2016

Reproducción el Centro d’Entretenimientos Sexuales de Nicolas Schöffer © Gregori Civera, 2016

Una segunda vida (virtual)

Imaginad un espacio donde podéis vivir la vida que queréis. Donde podéis dar libertad a vuestros deseos más perversos. Donde podéis imaginar que tenéis un pene de formas imposibles, o que vosotros mismos tenéis una forma imposible que os permite disfrutar de placeres desconocidos… Second Life empezó como un mundo virtual donde, a través de un avatar, los usuarios podían interactuar con otros avatares y construir su propio mundo, pero se ha convertido en un territorio sin normas ni tabúes donde los usuarios organizan encuentros sexuales en entornos que reproducen con todo detalle la arquitectura de sus fantasías. Eso sí, todo sucede en un espacio virtual. En la exposición podréis ver un vídeo que muestra estos espacios digitales para el sexo. 

Captura del vídeo de Second Life

Captura del vídeo de Second Life

Los baños de Rem Koolhas

Centro de Londres. Delimitado por un muro se extiende un espacio asolado dividido en once zonas, entre las cuales, una plaza de ceremonias, el Parque de los Cuatro Elementos, con templos para experiencias sensoriales, la Plaza de las Musas (solo sobrevive el Museo Británico) y los Baños. Inspirados en el Oikema de Ledoux, en estos baños hay zonas de observación, exhibición, seducción y encuentro (las piscinas) y también celdas para la consumación, donde se proyectan fotogramas de una película pornográfica, La esclava blanca. Un sueño utópico del arquitecto Rem Koolhas, premio Pritzker, autor del icónico edificio de la televisión china, pensado en los primeros años de la arquitectura radical de los años setenta. En la exposición podréis ver los dibujos y planos originales de esta idea.

Wikipedistas, apasionados del conocimiento

4 de octubre de 2016 No Comments
  • El 8 de octubre el CCCB celebra una wikimaratón de Wikidata para ordenar el contenido relacionado con Ramon Llull en la enciclopedia colaborativa
  • Con el reto «Making Africa» se han creado más de quinientos artículos sobre Cabo Verde

Álex Hinojo durante el taller “Todo sobre Wikipedia” en el CCCB (C) Miquel Taverna, 2012

Buscar un concepto en Google y terminar en la Wikipedia forma parte de la rutina de la mayoría de los internautas. La enciclopedia colaborativa es uno de los sitios web más consultados en el mundo según el ranking de tráfico web Alexa. El nombre de Wikipedia es una contracción de Wikiwiki, que significa «rápido» en hawaiano, y el sufijo encyclopedia. Su lema es «La enciclopedia libre que cualquiera puede editar» y, según palabras de su cofundador Jimmy Wales, el proyecto constituye «un esfuerzo por crear y distribuir una enciclopedia libre, de la más alta calidad posible, a cada persona del planeta, en su idioma». Miles de personas en todo el mundo editan sus contenidos. Son los wikipedistas y hacen posible que actualmente haya 291 ediciones de la Wikipedia activas. A raíz de las colaboraciones entre el Amical Wikimedia y el CCCB, entrevistamos a Àlex Hinojo, su director de proyectos, para conocer las motivaciones de estos apasionados del conocimiento.

Reto «Making Africa»: mejorar la presencia de Cabo Verde en la Wikipedia

Los participantes del reto «Making Africa» crearon más de quinientos artículos sobre Cabo Verde en la Wikipedia. Este concurso, que se realizó entre los días 5 y 25 de julio, tenía como objetivo aumentar lo máximo posible el número de artículos en catalán sobre este estado africano. Han sido una docena de voluntarios los que se han implicado en el proyecto. Gracias a ellos, ahora podemos descubrir con una sencilla búsqueda en la Wikipedia que el bistec de tortuga es el plato tradicional de estas islas o que el batuque es un género musical y de danza originario de Cabo Verde. El concurso también ha motivado a algunos voluntarios para ampliar artículos sobre Guinea Bissau y Marruecos.

África es un continente subrepresentado en la Wikipedia en general, así como en la Viquipèdia, su versión en catalán. Hay más artículos sobre la Antártida o territorios ficticios, como la Tierra Media o Discworld, que de los 53 países que integran el continente africano. Para Àlex Hinojo este tipo de actividades constituyen una chispa para animar a comunidades a participar en la Wikipedia, una chispa para dejar un «poso que funcione solo».

¿Es África un continente subrepresentado en todas las ediciones de la Wikipedia?

- En la Wikipedia en general, en todos los idiomas. Y no solo en la Wikipedia. Si vas a cualquier librería, encontrarás más contenidos sobre literatura anglosajona que sobre literatura africana.

«La Wikipedia es como el universo, siempre en movimiento, aunque nos parezca que permanece quieto»

 

Hay menos de mil artículos sobre África de producción propia geolocalizada en el continente. ¿Podríamos decir que la producción de entradas sobre el continente proviene de otros países?

- Esto está cambiando en los últimos años. Con iniciativas como el concurso de «Making Africa» que hemos hecho con vosotros y proyectos como WikiLovesAfricaWikiAfrica o incluso AfroCrowd, lo estamos solucionando. Además, puede que haya miles de artículos, pero que estos no estén geolocalizados. En la Wikipedia falta tanto trabajo por hacer y tanta gente haciendo cosas que nunca puedes hacer una «foto fija» bien definida. Es como el universo, siempre en movimiento, aunque nos parezca que permanece quieto.

Mapa Wikidata abril 2016

¿Por qué el concurso de Amical Wikimedia fue sobre Cabo Verde y no otro país?

- Por varios motivos. Queríamos mejorar artículos sobre el continente, pero no deseábamos hacer un concurso demasiado genérico y pensamos en ampliar todo lo que pudiéramos sobre un estado africano, ponerlo en el mapa. Y pensamos en Cabo Verde, el estado más occidental de África. Occidental geográficamente hablando. Es un archipiélago pequeño de islas que nunca dibujamos cuando pensamos en el mapa de África. Se podía hacer un paralelismo fácil entre «cosas que están fuera del mapa». También porque hay una comunidad de estudiosos caboverdianos en la Universidad de Barcelona, por lo que podíamos encontrar bibliografía en castellano/catalán y animar a la gente.

¿Cómo se han elaborado los artículos? ¿Son traducciones del inglés u otros idiomas en su mayoría?

- Hay de todo. Muchas entradas han sido traducciones del francés, portugués, inglés y/o castellano. Muchísimas más son de creación propia. Ahora mismo hay contenidos sobre Cabo Verde que solo están en catalán.

¿Hay administradores que trabajan verificando la información?

- En la Wikipedia todos vigilan a todos. Cualquier lector es un potencial editor. Cuando ves un error, lo enmiendas. Funcionamos con una de las bases del método científico: desconfía de todo. Por eso siempre hay que poner referencias, para validar la información que los voluntarios estamos añadiendo al proyecto. Otros voluntarios, de manera aleatoria, revisan los contenidos añadidos. Nos vigilamos entre todos. También hay un sistema de robots que detectan vandalismos y revierten este tipo de ediciones. La mejor forma de entender cómo funciona es editando. Busca un artículo que te guste, mira alguna frase que tenga un error ortográfico o información obsoleta, pulsa editar y arréglala. Es muy fácil colaborar en el proyecto.

¿Puedes hablarnos un poco de los wikipedistas? ¿Cuál es su motivación?

- Son apasionados del conocimiento. Y del pensamiento crítico. Si un sociólogo viene al CCCB, yo miro quién es en Internet. Si no encuentro su biografía en catalán, la traduzco de la Wikipedia en otro idioma. Así cuando la próxima persona busque el mismo nombre, se encontrará el artículo en catalán. Otros wikipedistas son más literatos y se dedican a corregir faltas de ortografía de terceros. También hay otros que lo hacen por activismo lingüístico, para mantener el catalán vivo en la red, o para que se conozca una historia o una biografía determinada.

Es como compartir los apuntes con una comunidad que sabes que –si haces algo mal– te lo arreglará y completará. Y además, que estará disponible para todo el mundo de forma gratuita. A todo el mundo le gusta o le molesta algo; en vez de hacer un tuit y quejarse, nosotros hacemos un artículo lo más completo posible, que intente reflejar todos los puntos de vista de la temática en cuestión. Los temas más polémicos suelen ser los más completos, por el equilibrio de fuerzas.

«Es un voluntariado digital que se puede hacer en casa, en pijama, y que tiene un impacto brutal para las libertades civiles, para nuestra lengua y nuestra sociedad en general»

¿Cómo animarías a la gente a participar de vuestras propuestas?

- Si les gusta el conocimiento, si son curiosos, y lo pasan en grande jugando al Trivial Pursuit, que editen la Wikipedia. Compartir el conocimiento es de las mejores cosas que podemos hacer. Es un voluntariado digital que se puede hacer en casa, en pijama, y que tiene un impacto brutal para las libertades civiles, para nuestra lengua y nuestra sociedad en general. Y necesitamos muchas manos para que la suma de todo el conocimiento humano esté al alcance de todos de manera gratuita y en nuestra lengua.

Del «ars combinatoria» a Wikidata

Exposición “La máquina de pensar. Ramon Llull y l’«ars combinatoria»” (C) CCCB

La relación entre Amical Wikimedia y las instituciones culturales es constante. A través de su proyecto GLAM (Galleries, Libraries, Archives and Museums), pretenden difundir el contenido generado en los museos, los archivos, las bibliotecas y las instituciones culturales de todo el mundo.

El CCCB este año también cooperará al ampliar la Wikidata. Como explica Àlex Hinojo en su artículo «Wikidata: la nueva Piedra de Rosetta» en el blog CCCB Lab, este proyecto está llamado a convertirse en el repositorio central de datos abiertos a nivel mundial. La exposición en curso «La máquina de pensar. Ramon Llull y el “ars combinatoria”», es un buen motivo para crear y ampliar las fichas relacionadas con toda la producción bibliográfica de Ramon Llull, con lo que mejora la base de datos estructurada que hay detrás de la Wikipedia. El 8 de octubre se celebrará la Wikimaratón de Wikidata sobre Ramon Llull cuyo objetivo es promover el legado del genio mallorquín.

Llull el contemporáneo

30 de junio de 2016 No Comments

Si Ramon Llull viviera hoy, sus obras se encontrarían en el número 1 del ranking de libros más vendidos. Sería una de las estrellas del Salón del Cómic, le habrían invitado como pionero del género. Participaría en charlas sobre multiculturalidad junto a pensadores árabes y judíos. Daría recitales de poesía y usarían su nombre para una agencia de viajes. Si Ramon Llull levantara la cabeza, vería con orgullo que, setecientos años después de su muerte, su obra no solo sigue vigente, sino que se ha hecho auténticamente global gracias, precisamente, a la red, una tecnología de la que puede considerarse el precursor.

Animación del Breviculum, obra ilustrada de la vida de Ramon Llull, que es podrá ver en grandes dimensiones en la exposición del CCCB. Karlsruhe, Badische Landesbibliothek, Cod. St. Peter perg. 92

Ramon Llull es un personaje fascinante, pero todavía le rodea un halo de figura incomprensible y difícil. Tenemos una imagen de Llull sesgada, de hombre atrapado en una edad media oscura y terrible, cuando la realidad es bien distinta: Llull vivió en una época que vio construir las primeras catedrales, que buscaban la luz y los colores, y viajó por algunos de los centros culturales más importantes de Europa y el Mediterráneo.

Pero algo es cierto: si hoy, siete siglos después de su muerte, le estamos dedicando una exposición en un centro de cultura contemporánea, es porque su pensamiento se mantiene aún vigente. Porque, más allá de su obsesión por Dios, lo que se esforzó en explicar a lo largo de su vida (una nueva forma de pensar) es aún válido en muchas disciplinas. Por ello, para acercarnos un poco a Ramon Llull y a su pensamiento, hemos elegido algunas ideas para deshacer esa imagen.

Ramon Llull llevó una vida cortesana y elitista hasta los 30 años

Ramon Llull era hijo de familia burguesa y, como tal, llevaba una vida acomodada y se relacionaba con la corte del rey Jaime II de Mallorca. Alrededor de los 25 años se casó con Blanca Picany, con quien tuvo dos hijos, Domènec y Magdalena, pero parece ser que Blanca no era la única mujer de su vida, ya que, en aquella época, Ramon Llull escribía poesía trovadoresca e, incluso, se dice que llevaba una vida un poco alocada. Todo esto cambió cuando Ramon tenía 30 años y, mientras escribía una de estas poesías, se le apareció Cristo en la cruz. La visión, que se repitió hasta cuatro veces, le cambió la existencia.

Ramon Llull escribió el mismo libro durante toda su vida

A partir de ese momento, Ramon Llull vive la vida de un iluminado. Abandona a su mujer y a sus hijos y se retira a llevar vida de eremita durante cuatro meses en el Puig de Randa (Mallorca), donde recibe el encargo divino de escribir «el libro más bonito del mundo». Y a ello se dedicó durante el resto de su vida, ya que los más de 250 libros que escribió no son más que variaciones del mismo libro. La palabra de Dios se hace libro.

Ramon Llull escribió auténticos bestsellers

El Llibre de contemplació contiene un millón de palabras y es cuatro veces más extenso que el Tirant lo Blanc. Llull es el autor medieval de quien más copias manuscritas se conservan, muchas hechas en su época; existen más copias de sus obras que de las de Tomás de Aquino, y Giordano Bruno escribió hasta seis tratados inspirados en el pensamiento luliano. El Ars Brevis, el resumen de su filosofía, se copió más veces que el Decamerón de Boccaccio.

Ramon Llull es el protagonista del primer cómic de la historia

El Breviculum es una obra extraordinaria: un verdadero cómic medieval que relata la vida de Ramon Llull en doce miniaturas. Fue realizado hacia 1321 por Tomás Le Myésier, un seguidor del beato vinculado a la corte de Francia, e incluye los característicos bocadillos con las palabras de los protagonistas. Se conserva en la Badische Landesbibliothek de Karlsruhe, y en la exposición podrá verse una versión animada.

Ramon Llull era un viajero infatigable

 Nuestro protagonista también fue pionero en lo que hoy son los viajes que dan la vuelta al mundo. En el siglo XIII, el mundo era muy pequeño, y Ramon Llull lo recorrió de arriba abajo: desde Montpellier, el primer viaje, hasta Túnez, el último, la palabra de Dios guió a Llull de Santiago de Compostela a Vienne, de Roma a París, de Pisa a Lyon, Génova, Barcelona, Bugía y Jerusalén… Para Ramon Llull no había fronteras para difundir su mensaje.

Ramon Llull tiene una relación especial con el número tres

Ramon Llull vivió en un mundo donde confluyen tres religiones, la cristiana, la judía y la musulmana. Escribía en tres idiomas, catalán, latín y árabe (aunque no se conservan manuscritos en esta lengua). Usaba tres símbolos, el árbol, la escalera y las figuras geométricas. Pidió que sus obras se conservaran en tres lugares, París, Génova y Mallorca. Escribe un libro protagonizado por tres sabios, Llibre del gentil i dels tres savis. Define las tres virtudes del alma, memoria, entendimiento y voluntad. El número tres, en la cultura medieval, es un número perfecto que simboliza el movimiento continuo y, además, es el símbolo de la Trinidad. Para Llull, Dios era puro movimiento, el motivo por el que se combinaban las cosas. Tres es Dios.

Ramon Llull cultiva todos los géneros literarios

Toda la vida escribiendo «el mejor libro del mundo», como lo definió él mismo, puede ser un poco aburrido. Así pues, Llull optó por transmitir su mensaje de todas las formas posibles. Escribió un libro de mística (Llibre de contemplació), una novela (Fèlix o Llibre de les meravelles) y una novela de caballerías (Llibre de l’ordre de cavalleria), poesía (Cant de Ramon), un libro de gramática (Retòrica nova), un libro de aforismos, el Llibre d’Amic e Amat, un tratado de astronomía y, sobre todo, obras de filosofía, como el Ars Magna. Eso sin contar sus poesías trovadorescas, de las que no conservamos ninguna.

Ramon Llull inventa la calculadora sin saberlo (y, de paso, las redes)

A lo largo de su vida, Ramon Llull vive obsesionado por una tema: difundir la palabra de Dios y convertir a los errados (es decir, judíos y musulmanes) en cristianos. Por ello, se inventa una ars combinatoria, una máquina de pensar, que permita llegar a la palabra divina. Tres siglos más tarde (y, de nuevo, el número tres), Leibniz crea una máquina de calcular a partir de la filosofía luliana. Una máquina que también puede verse en la exposición. La combinatoria de Llull, además, es la base del sistema de redes, ya que, para Llull, «ser es estar conectado».

Ramon Llull es un influencer

El sueño de Ramon Llull ha llegado hasta nuestros días a través de la literatura o el arte. Por ejemplo, Jorge Luis Borges escribió un relato que llevaba por título, precisamente, La máquina de pensar de Raimundo Lulio. Umberto Eco le dedica muchas páginas en La búsqueda de la lengua perfecta. Juan Eduardo Cirlot explora las permutaciones del lenguaje, y el grupo de poesía Oulipo publica Cien mil millones de poemas, un libro de poesía basado en la combinatoria. Salvador Dalí realizó una performance «siguiendo la doctrina del arcangélico Ramon Llull»…

Ramon Llull, pues, es un personaje poliédrico, complejo y fascinante. El creador de una nueva forma de pensar que se adelanta a su presente y se convierte en nuestro contemporáneo. No se nos ocurre mejor motivo para venir a ver La máquina de pensar. Ramon Llull y el Ars combinatoria, abierta desde el 14 de julio hasta el 11 de diciembre.

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