Aleksiévich: «Aquellos que vivieron Chernóbil son los supervivientes de la Tercera Guerra Mundial»

26 de abril de 2016 No Comments

Hoy se cumplen 30 años del accidente nuclear de Chernóbil, en Ucraina, una de las catástrofes ambientales y humanas más graves de la historia. Actualmente la zona todavía está contaminada, con un millón y medio de residuos radioactivos, y se considera que será inhabitable durante cuarenta mil años.

La escritora Svetlana Aleksiévich ha escrito sobre los supervivientes de Chernóbil © Maria Kabakova

«Aquellos que vivieron Chernóbil son los supervivientes d ela Tercera Guerra Mundial», escribe la Premio Nobel de Literatura 2015 Svetlana Aleksiévich, que estará en el CCCB el próximo 18 de mayo en el marco de la programación contínua Kosmopolis. En la novela La pregària de Txernòbil. Crònica del futur (editada en catalán per Raig Verd), la autora retrata las vidas de las personas que (sobre)viven después del accidente en una realidad durísima que todavía no se ha entendido, según Aleksiévich. «Cualquier cosa puede matarte – el agua, el suelo, una manzana, la lluvia. Nuestro diccionario está desfasado. Todavía no hay palabras ni sentimientos para describirlo».

Catàleg de l’exposició “Hi havia una vegada Txernòbil”

El año 2006 el CCCB produjo la primera exposicion que existía en aquel momento sobre la catástrofe y sus consecuencias en la historia contemporánea, Érase una vez Chernóbil. El catálogo de la muestra, disponible en librerías especializadas, recoge artículos de pensadores que explican y analizan lo ocurrido. En el catálogo, el filósofo Josep Ramoneda decía que la historia de Chernóbil  estavba «llena de experiencias personales punzantes: gente obligada a desplazarse que vivió a la vez el hundimiento de su patria y la destrucción de su medio natural y familiar; gente que lo perdió todo; gente que ya no se sintió capaz de moverse y optó por una especie de clandestinidad en el universo de la contaminación.»

Un catálogo de catálogos

29 de julio de 2015 No Comments

Desde el mismo momento de su fundación, uno de los objetivos del CCCB es ofrecer a sus visitantes todo el conocimiento sobre el mundo contemporáneo en soporte textual, es decir, en forma de las diferentes publicaciones que edita el centro: las colecciones Breus, Dixit y Urbanitats, el material audiovisual o fuera de colección y, por supuesto, los catálogos.

Los catálogos del CCCB son una muestra de la diversidad de temas que, desde hace 20 años, estructuran la programación del centro. Y son, también, una manera de recordar y recuperar aquellas exposiciones que ya forman parte de nuestra historia y, de buen seguro, también de la historia cultural de nuestros visitantes.

La cultura contemporánea al alcance

Se echamos una ojeada a las publicaciones editadas con motivo de las exposiciones, veremos que buena parte de ellas se pueden agrupar en las temáticas que definen las líneas de programación del centro. Por ejemplo, en el CCCB hemos hablado de urbanismo, de ciudades y de la relación entre ellas, lo que nosotros entendemos por La ciudad mundo: Barcelona-València-Palma, en la que se reflexionaba sobre el Mediterráneo; Atopia, donde la ciudad era protagonista de varias obras de arte contemporáneo; Local, local!, un diagnóstico sobre las urbes después de la recuperación de los ayuntamientos democráticos; Post-it City, sobre las ocupaciones de los espacios públicos de las ciudades; La fundación de la ciudad. Mesopotamia, Grecia y Roma, una reflexión sobre las primeras ciudades; o Barcelona-Madrid, un repaso a las relaciones entre ambas ciudades. LLEGIR MÉS-LEER MÁS-READ MORE

(Català) 7 nous BREUS per acabar l’any

23 de diciembre de 2014 No Comments

Los libros más queridos del CCCB

23 de abril de 2013 No Comments

Hoy, día de Sant Jordi, recuperamos la lista de catálogos de exposiciones del CCCB que más se han vendido en la librería Laie CCCB, un recorrido por los artistas, cineastas, escritores, ciudades, calles … que más os han interesado en los últimos años, un repaso por la historia de las exposiciones del CCCB.

Los  12 catálogos más vendidos

  1. «Hammershøi y Dreyer» (2007)
  2. «Canaletto: Una Venecia imaginaria»* (2001)
  3. «El Paralelo, 1894-1939» (2012)
  4. «Fantasías del harén y nuevas Sherezades» *(2003)
  5. «Cultura basura» *(2003)
  6. «Post-it City»* (2008)
  7. «Réquiem por la escalera» *(2001)
  8. «El siglo del jazz» (2009)
  9. «Pegasos, memoria de un espejismo»* (2001)
  10. «Quinquis de los 80» (2009)
  11. «París y los surrealistas» (2005)
  12. «El salvaje europeo» (2004)
*Catálogos agotados
Las publicaciones CCCB

Además de catálogos de exposiciones, el CCCB también edita las colecciones BreusDixit y Urbanitats, que recogen, en formato breve, algunas de las ponencias o conclusiones de los debates, seminarios, conferencias y simposios celebrados en el Centro. La colección Breus, por ejemplo, incluye títulos de autores como Tzvetan TodorovNancy FraserSaskia SassenEva IllouzZygmunt BaumanOrhan PamukRichard SennettClaudio MagrisEric HobsbawmDonald SassoonMichela Marzano, entre otros pensadores contemporáneos. Puede consultar los últimos Breus CCCB publicados en este artículo o en el buscador de publicaciones de la web.

Si queréis regalar cultura, este Sant Jordi o en otra ocasión, las publicaciones del CCCB se encuentran a la venta, tanto presencialmente como online, en la librería Laie del CCCB (C / Montalegre, 5), en la librería de la Diputación de Barcelona (Av. Diagonal, 393) y en otras librerías especializadas de las principales ciudades de España.

Calígula también tenía autoestima. Josep M. Ruiz Simon en Breus CCCB

28 de febrero de 2013 No Comments

¿Cuándo y cómo se convirtió en una virtud la autoestima? ¿A qué intereses ideológicos responde esta supuesta virtud, recientemente acuñada? Encontraréis la respuesta a estas preguntas en L’ètica de l’autoestima i el nou esperit del capitalisme, la última publicación aparecida en la colección Breus, basada en la conferencia (ver vídeo aquí) pronunciada por Josep Maria Ruiz Simon en el marco del ciclo Virtuts ahora hará un año.

Estamos acostumbrados a pensar las virtudes como valores abstractos, universales y eternos, que acompañan y acompañarán al ser humano como un espejo ético y espiritual. ¿Quién osa poner en duda ideales tan arraigados en nuestra civilización como la sabiduría, la justicia, el coraje, la honestidad, la paciencia, la fortaleza o la moderación, todos ellos presentes en el ciclo Virtudes? Ciertamente, la autoestima no forma parte de este elenco venerable de cualidades morales encaminadas a una vida buena, bella y justa. Como explica Ruiz Simon, la actual consideración de la autoestima como una virtud tiene origen en el pensamiento utilitarista de autores como Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, que descuidaron la idea aristotélica de que “las virtudes eran hábitos en sí mismos honorables”… independientemente de la felicidad que pudiesen dar a sus posesores. El carácter desinteresado que era la esencia de la virtud pasó a segundo plano en favor de un nuevo tipo de “contabilidad moral”: en Franklin la virtud es aquello que trae la felicidad entendida como éxito (por ejemplo, la prosperidad económica o el cielo).

La asociación creciente entre virtud, felicidad y éxito personal se constituyó en  una “ética precapitalista” indisociable del desarrollo de un capitalismo que se ha ido vaciando de contenido mientras consagra la eficacia, el liderazgo, la flexibilidad, la competitividad y la adaptabilidad. Estos nuevos valores con tufo empresarial, subsumidos en el valor supremo de la autoestima, se han esparcido en las últimas décadas al amparo del programa neoliberal y de derivados suyos como el pensamiento positivo y la industria de la autoayuda, que se han instalado en las estanterías de los supermercados, en los canales de televisión, en la política (el Tea Party és un claro exponente) y hasta la academia. Especialmente en los Estados Unidos, estas instancias han empleado un discurso ideológico según el cual sólo virtudes como la autoestima garantizan el progreso del individuo a través de la “selección natural de la economía”, que condena a la extinción a todos aquellos que contradicen sus exigencias. Es significativo que esta selección natural sui generis inculque la importancia de la autoestima a los individuos mientras los fuerza a humillarse y sacrificarse si quieren sobrevivir en medio de fenómenos como la precarización, la desregulación, la exclusión social o la célebre “privatización de las ganancias y socialización de las pérdidas”. El argumento es el siguiente; la falta de autoestima es la raíz del problema: la culpa no es del Estado, ni de la economía, ni de la empresa, ni de las instituciones, sino del individuo, que se ha quedado corto en su afán de superación y de optimismo. Así pues, la ética de la autoestima carga sobre el individuo una responsabilidad excesiva al paso que libera de responsabilidad social a los actores económicos y políticos. Recordemos a modo de ejemplo la divisa de Ronald Reagan: “En la presente crisis, el gobierno no es la solución a nuestros problemas; el gobierno es el problema”.

Paradójicamente, lejos de fomentar el amor propio la autoestima deviene una trampa, exigiendo la renuncia a la dignidad y a derechos sociales básicos, que es lo que a menudo implican eufemismos de la jerga empresarial como los arriba citados: eficacia, liderazgo, flexibilidad, competitividad y adaptabilidad. Esto de la autoestima está parece fantástico desde el punto de vista de los depredadores privilegiados de la especie que han conseguido imponer su ley en el proceso de selección natural de la economía neoliberal y contemplan el panorama desde la asepsia de sus despachos. Calígula y Jack el Destripador también tenían autoestima, observa Ruiz Simon. También la tenían, podríamos añadir, Bernard Madoff y otros “triunfadores” de las altas finanzas. Pero el resto de nosotros “haríamos bien en buscarnos otras virtudes”.

Lucas Villavecchia

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