El CCCB, un centro comprometido con la literatura

21 de abril de 2016 1 Comment

Desde el 11 de diciembre de 2015, Barcelona forma parte de la red de Ciudades Creativas de la UNESCO en el campo de la literatura. Junto con Bagdad (Irak), Liubliana (Eslovenia), Lviv (Ucrania), Montevideo (Uruguay), Nottingham (Inglaterra), Óbidos (Portugal), Tartu (Estonia) y Ulyanovsk (Rusia), Barcelona ya posee el reconocimiento oficial de una realidad que hace mucho tiempo que es palpable en la calle.

La literatura es uno de los objetivos primordiales del CCCB y forma parte de sus principios fundacionales: «El CCCB es un espacio para la creación, la investigación, la divulgación y el debate de la cultura contemporánea en el que las artes visuales, la literatura, la filosofía, el cine, la música, las artes escénicas y la actividad transmedia se interconectan en un programa interdisciplinar». La literatura es, por lo tanto, uno de los temas que ha protagonizado más exposiciones y actividades en los veinte años de historia de la institución.

K15 // Martín Caparrós y Jon Lee Anderson © CCCB, Carlos Cazurro, 2015

En 1995, solo un año después de su inauguración, el CCCB presentó la exposición El Dublín de James Joyce, la primera de una serie dedicada a las ciudades y los escritores vinculados a ellas. Después de Dublín, el ciclo siguió con Las Lisboas de Pessoa (1997), La ciudad de K. Praga y Kafka (1999) y Cosmópolis. Borges y Buenos Aires (2002). Todas estas exposiciones iban más allá de la escritura para relacionar la obra de los autores con sus paisajes literarios y personales, para descubrir cómo las ciudades que habitaban eran protagonistas directos o indirectos de sus obras. En La Trieste de Magris (2011), la ciudad italiana servía de recorrido físico para la obra del escritor italiano; con Pasolini Roma (2013), el cineasta se encontraba con el escritor para reivindicar su papel más crítico, y el Archivo Bolaño (2013) recordaba el paso del escritor chileno por Blanes, Girona y Barcelona a través de un recorrido detectivesco que los visitantes tenían que resolver, en una especie de «metaexposición» que permitía descubrir relaciones y pistas dentro de la propia obra del autor de Los detectives salvajes.

ArchivoBolaño. 1977-2003 © Lidia González Alija, 2013

Han sido, asimismo, objeto de exposición y de debate autores como Calders (Los espejos de la ficción, 2000), Espriu (He contemplado esta tierra, 2013), W.G. Sebald (Las variaciones Sebald, 2015, una muestra que relacionaba los paseos del autor alemán con el arte contemporáneo), Julio Cortázar (Viajes, imágenes y otros territorios, 2004), Federico García Lorca (1998) y J.G. Ballard (Autopsia del nuevo milenio, 2008).

Espriu. He contemplado esta tierra © La Fotogràfica, 2014

Fue la exposición dedicada a Borges la que dio nombre al festival de literatura amplificada Kosmopolis, que celebró su primera edición en diciembre de 2002 y, puntualmente cada dos años (con algunas excepciones: en 2005 se celebró una especial coincidiendo con el Año del Libro y la Lectura y el 400 aniversario de la publicación del Quijote), ha reunido a algunos de los mejores autores de la literatura mundial, entre ellos a varios premios Nobel, Cervantes y Príncipe de Asturias, como Juan Marsé, Gao Xingjian, Claudio Magris, J.M. Coetzee, Tzvetan Tódorov, Amos Oz, Ismail Kadaré, Mario Vargas Llosa y Svetlana Alexiévich. Kosmopolis lleva el subtítulo de «literatura amplificada», porque es más que un festival de literatura, porque los temas de cada edición se relacionan entre ellos, porque la escritura, la ciencia, el cómic, la palabra escrita y oral, la música y el teatro forman parte de una programación que explora las letras desde perspectivas muy diversas. Y porque no se centra en una única expresión literaria, sino que las engloba a todas. Por todo ello, nos atreveríamos a decir que Kosmopolis es el único festival que se celebra en Barcelona de literatura entendida en su sentido más amplio, ya que otros encuentros, como BCNegra o Barcelona Poesía, se encuentran dentro del ámbito de la literatura especializada en el género negro y la poesía, respectivamente.

K04 // Mario Vargas Llosa © CCCB, Susana Gelida, 2004

Más allá de las exposiciones, el CCCB también ha acogido presentaciones de libros, cursos, actos de homenaje y conferencias de autores de todas partes del mundo. Por ejemplo, para citar solo a algunos: Paul Auster presentó su Diario de invierno en 2012; Erri de Luca habló del Mediterráneo; Amin Maalouf debatió sobre identidad y memoria; Orhan Pamuk reflexionó acerca del futuro del museo y la literatura; Herta Müller presentó una exposición de pequeño formato sobre su obra; Salman Rushdie nos explicó por qué vivimos en la era de la extrañeza, y Jonathan Safran Foer reivindicó la necesidad de no comer animales.

K15 // Salman Rushdie y Rodrigo Fresán © CCCB, Miquel Taverna, 2015

Somos conscientes de que la mejor manera de estimular el interés por la literatura es hacerlo desde la educación, por eso nos sumamos a iniciativas como Món Llibre y el festival de literaturas y arte infantil y juvenil FLIC, dos fiestas de las letras que acogemos en abril y enero, respectivamente, y que se centran en el público más joven a través de propuestas educativas, teatro, actuaciones musicales y juegos. Y es que los pequeños lectores pueden convertirse en grandes lectores y, por lo tanto, también son un público que puede crecer con nosotros.

En 2016 se conmemoraron los setecientos años de la muerte de Ramon Llull y a lo largo del año se realizaron varias actividades relacionadas con el escritor, filósofo, teólogo, profesor y misionero. En el CCCB nos sumamos a la celebración con una exposición, La máquina de pensar. Ramon Llull y el ars combinatoria, que ofrecía una nueva perspectiva en torno a su obra. Pero no es ni el primero ni el último aniversario que celebramos en el centro: también hemos recordado a J.V. Foix con el recital FestFoix. 25 años con/sin Foix; hemos acogido un homenaje a Joan Vinyoli en los treinta años de su muerte, Paseo de aniversario. Tributo a Joan Vinyoli, y Raimon leyó textos de Joan Fuster en la efemérides de 2012 que conmemoraba los noventa años de su nacimiento y los cincuenta de la publicación de su obra más importante, Nosaltres, els valencians. También celebramos, desde hace tres años, el Día Orwell; una vez al mes acogemos un encuentro dedicado a la palabra oral, PoetrySlam, y regularmente los Amigos del CCCB participan en el Klub de lectura dirigido por el periodista y escritor Antonio Lozano. Además, desde 2013, el CCCB forma parte de la plataforma Literature Across Frontiers, que promociona la literatura y la traducción en lenguas minoritarias y de la que forman parte festivales literarios de lugares tan diversos como Turquía, Polonia, el Reino Unido, Croacia, Noruega, Portugal o Eslovenia.

A parte de Llull, la programación literaria de 2016 estuvo llena de citas importantes. La programació contínua de Kosmopolis nos permitió disfrutar de la presencia de los escritores norteamericanos John Irving y Don DeLillo y en noviembre acogimos la Eurocon, el encuentro de literatura de ciencia-ficción más importante de Europa. El festival Primera Persona nos trajo autores como Renata Adler, Juan Marsé, Carlos Zanón y Jordi Puntí. Y también vinieron a hablar de libros y literatura autores como Elif Shafak, Mia Couto o Patrick Deville. Este 2017 hemos celebrado una nueva edición de Kosmopolis con invitados como John Banville, Pierre Lemaitre, Zeina Abirached, Jean Echenoz y PJ Harvey, que ofreció el primer recital poético en España, y tendremos con nosotros más nombres destacados de las letras contemporáneas.

Primera Persona 2015. La escritora Caitlin Moran y la periodista Marta Salicrú © CCCB, Miquel Taverna, 2015

Con todos estos antecedentes, la candidatura de Barcelona como Ciudad Literaria era un proyecto al que el centro se dedicó con entusiasmo y con el convencimiento de que era un reconocimiento que Barcelona se merecía desde hacía tiempo. Ahora, con este título honorífico, la ciudad entra de lleno en la liga de las ciudades creativas mundiales, y el CCCB seguirá estando en primera línea defendiendo la literatura como una de las bellas artes. Porque, tal y como definen los principios de Kosmopolis, la literatura es «el único discurso que no intenta modelar un mundo con fundamentos absolutos, fronteras disciplinarias o corsés ideológicos».

Sergio Silva: «Emergència! es un festival para todo aquel que quiera descubrir música nueva»

2 de febrero de 2016 No Comments

El próximo sábado 13 de febrero, el CCCB acoge la octava edición del festival de las bandas noveles que reclaman atención y un espacio propio. A partir de las 18h, los tres escenarios del festival –Hall, Auditorio y la planta 2–, acogerán los conciertos de Holögrama, Sorry Kate, Sara Fontán, Malheur, Des Âmes Libres, Ghost Transmission, Gentemayor, BeatLove y Rod V. Bandas, todas ellas, que se encuentran «en el momento en que su lenguaje justo empieza a cuajar», apuntan.

Emergència!, tras ocho ediciones, se ha consolidado como la primera cita de la temporada barcelonesa de festivales. Y lo ha hecho apostando por la música de base. Cartografiando el mapa del territorio en el que se mueven las bandas que empiezan y buscan su lugar dentro del panorama de lo alternativo.

Flamaradas en el Festival Emergència! 2015

El ideólogo y promotor del festival, Sergio Silva, que, junto al equipo del CCCB, saca adelante el proyecto con abnegada dedicación y empeño, explica los detalles de una cita discreta, enclavada en lo más hondo del «inverno» musical de la oferta de festivales de Barcelona, y que busca poner en valor todas aquellas propuestas que todavía no tienen cabida en los eventos de mayor calado.

Han pasado ocho ediciones de Emergència! y cada año crece. Se consolida al mismo tiempo que las bandas que programas. ¿Fue esta tu intención cuando pusiste en marcha el festival? Es decir, que creciera y se convirtiera en una referencia de lo que está sucediendo en el estado inicial de la creación musical.

Realmente no pensé que fuera un festival de referencia. Simplemente porque la fórmula en sí ya estaba inventada; es decir, la de un festival de bandas emergentes. Quizás ha ayudado el hecho de ver cómo algunas de esas formaciones han ido evolucionando para plantearte que puede que sí que desempeñemos un papel importante dentro de los pequeños festivales, pero no dejas de ser una pequeña plataforma que apuesta por grupos o artistas en un momento; ese momento, antes de que pasen a jugar en otra división.

¿Cuál es la idea que permanece desde el principio? ¿En qué se basa el festival?

¡¡La emergencia!! Sí, siempre se ha barajado esta idea de que hay un momento que es un «visto/no visto» y el reto está en pillarlo al vuelo, antes de que pase… Sirva como ejemplo el propio logo del festival.

Festival Emergència! 2015

La mayoría de grupos que tocan están escorados hacia la llamada música indie. Entre el pop/rock y el folk y la electrónica menos conceptual. ¿Por qué Emergència! no se abre a otros grupos y estilos emergentes?

Tendemos a etiquetar toda aquella música que sale de nuestros auriculares como indie, pero, a estas alturas, creo que el concepto tiene poco que ver con aquellos primeros años noventa. Dejando a un lado el tema del nunca acabar, el otro día charlando con uno de los miembros de Des Âmes Libres, me confesaba que les hacía gracia e ilusión tocar en un festival como el E!, ya que hasta ahora nadie nunca les había ofrecido tocar ante un público que no fuera más cercano al sonido dark.

Propuestas en ediciones anteriores como las de Tiger Menja Zebra, el norteamericano Lichens, la electrónica de Maria Minerva o, ya si nos fijamos en propuestas de este año, la del trío sevillano Malheur (con claras referencias a John Zorn), la violinista Sara Fontán (a la que casi todos conocemos por acompañar con su violín a nombres conocidos del indie, pero que, sin embargo, pocos conocen con su otra faceta, la de músico que viene del mundo de la clásica y que un día le dio por conectar su violín a un pedal y ver qué pasaba) o el sexteto Gentemayor, con los que veremos a más de uno quedarse boquiabierto, me hacen pensar que E! es un festival que tiene puesto un ojo en propuestas (en ocasiones) más experimentales o sesudas.

¿Es este un festival para los llamados hipsters?

Este es un pequeño festival para todo aquel que quiera descubrir nuevas músicas, nuevas formaciones. Para todo aquel que quiera dejarse guiar por las propuestas que están empezando a dar de que hablar o, simplemente, es un evento musical en el que por el precio de una merienda vas a degustar más de seis horas de música en directo.

Festival Emergència! 2014

¿Hay espacio para otras músicas emergentes? Otros estilos más étnicos o minoritarios, por ejemplo.

Cerrado el cartel de esta edición, supe de la existencia de Pylar (formación que cuenta con miembros de Orthodox).

Por unos instantes los imaginé en el escenario Hall, pero llegué tarde.

A lo largo de los años, por el festival han pasado grupos que ahora están consolidados. Incontables. ¿Qué conciertos recuerdas con especial cariño?

Es difícil quedarte con solo unos pocos, pero cierto es que guardo especial recuerdo de cómo se me erizó el vello (y creo que a todos los presentes en la sala) viendo a Tiger Menja Zebra, el Auditorio se venía abajo. Las caras de la gente al salir del concierto del norteamericano Lichens, que nos ofreció una actuación con solo su voz, una guitarra y dos pedales que nos hizo levitar. ¡Más de uno entró en trance!

Tiger Menja Zebra en el festival Emergència! 2013

Pony Bravo, porque su actuación en el festival les valió para que todo el territorio catalán quedara rendido a sus pies. Oso Leone, porque, aun habiendo pasado ya cuatro años de su paso por el E!, todavía cuando nos encontramos en algún escenario me recuerdan que, pese a no ser emergentes, les encantaría volver a tocar en el festival. La timidez con la que salía al escenario Marina Gallardo o Kíar y cómo el público las arropó. O algo más reciente como el Ensemble Topogràfic, que, además de inaugurar el escenario Vestíbulo en la edición 2015, después hemos comprobado su valía viendo su nombre entre lo más destacado del año.

Cada año la cuota de bandas andaluzas tiene su propio espacio y destacado. Eres andaluz y se nota. Hay algo en la música que se hace por tierras meridionales que gusta. Hay un algo, no sé describirlo, que permanece y explica un modo de sentir y de ser. La música andaluza tiene algo especial y único. ¿Qué crees que es?

Aunque mi madre diga que ya poco me queda de andaluz (y en algunos aspectos tiene razón), en lo que a música se refiere nunca he querido despegarme de lo que allí se cuece.

Ya desde pequeño era conocedor de bandas y artistas como Triana, Lole y Manuel o Smash, y más adelante me introduje en el universo de Silvio, Martirio, Pata Negra o Kiko Veneno. Con la eclosión del indie me empapé de grupos como Los Planetas, Sick Buzos, Sr. Chinarro, Strange Fruit, Amphetamine Discharge, El Hombre Burbuja… Pasada la fiebre, toman el relevo bandas como Pony Bravo, Marina Gallardo, Holögrama, I am Dive, El Niño de Elche, Lost Twin, Malheur, Beatlove…

El sur siempre ha estado en constante movimiento, nunca ha parado de generar buenas bandas, hay un «no sé qué» difícil de explicar… Puede ser debido al clima, la gastronomía o el buen saber vivir, el caso es que, a veces, leyendo los lineups de la mayoría de festivales del territorio nacional, no hacen sino aburrirme cada vez más, repitiéndose siempre los mismos grupos, y es cuando me digo: si en el sur hay grupos tan buenos o más como para montar un gran festival…

Pony Bravo en el festival Emergència! 2010

¿Y la música local, la de Barcelona? Esta sí que es la gran protagonista anual del evento…

¿Puedo añadir una sonrisa?

No me gusta que el festival se critique por la escasez de grupos de aquí (Cataluña) o de allá, quizás es cierto que sea esta la edición donde menos presencia catalana tenemos, no voy a entrar en juegos políticos ni nada similar. Quizás los grupos que estaban en la lista de este año los descarté simplemente porque consideré que ya no estaban en la liga emergente (delgada línea, y difícil de describir).

De vez en cuando recibo algún correo electrónico de algún grupo que quiere tocar en el E!, en el que describen su trayectoria detallando los cuatro discos publicados y los más de cuarenta conciertos que llevan a sus espaldas… ejem…

¿Qué debe tener un grupo para tocar en Emergència!?

Con mi antiguo compañero de aventuras, Abel González (ahora, en el Primavera Sound), charlamos innumerables veces de cómo tenía que ser un grupo o qué debía tener un grupo para tocar aquí. Creo que de una de esas charlas surgió la frase que usamos como una especie de lema:

«Tomemos una muestra de lo que surge de nuevo en la música independiente, ¡rápido! Una muestra mínima que nos dé una visión, a escala, de cómo nacen y crecen hoy las cosas. Todos son distintos entre sí, pero todos se hallan en el momentum en el que su lenguaje justo empieza a cuajar. Ver cuerpos emerger: antes no existían y después será demasiado tarde».

Sergio Silva, ideólogo y promotor del festival Emergència!, 2014

¿Qué destacarías de la edición de este año? Son propuestas, si cabe, más desconocidas que otros años…

Cierto, creo que este año el cartel está compuesto por una serie de propuestas más desconocidas si lo comparamos con otras ediciones. Por otro lado, el público ha demostrado año tras año que la idea de no conocer a parte del elenco artístico les atrae mucho más y saben que, al final de la noche, saldrán del CCCB con una nueva banda a seguir de cerca.

Nombraba líneas más arriba a las formaciones Malheur, Gentemayor o la violinista Sara Fontán.

Los sonidos oscuros y contundentes de Des Âmes Libres, la electrónica del guatemalteco Rod V o el sonido heredado de algunas bandas de rock alternativo de los ochenta que facturan los de Xàtiva, Ghost Transmission, son otras de las propuestas a tener en cuenta en esta edición 2016.

¿Qué planes de futuro contemplas para el festival? Se ha añadido un escenario y la imagen del festival ha cambiado –pese a que Miguel Briea sigue siendo el responsable–, así que entiendo que el evento va a seguir evolucionando.

En 2015 sumamos un tercer escenario, el Vestíbulo de la planta 2 del edificio (espacio que en un pasado vivió momentos memorables con aquellos primeros Electric Café y más tarde formando parte del Sónar Día). Este año este escenario está comisariado por el festival de músicas electrónicas de vanguardia Lapsus.

Desde mi posición llevando la parte técnica de este festival, siempre he admirado el buen gusto a la hora de programar electrónica y, además, me une una gran amistad con ellos (dentro y fuera del trabajo), así que vi que era el momento de sugerirles una colaboración de este tipo.

En cuanto a la imagen, soy un seguidor de Miguel Brieva. Aparte de ser un buen músico (militando en la banda que también pasó por el E!: Las Buenas Noches), ¡es un dibujante espectacular!

Este año recordé los collages que hizo para la película del director sevillano Santi Amodeo, Astronautas, y fue así cómo pensé que este año podríamos sugerirle trabajar más el collage.

Miraflores en el Festival Emergència! 2015

El resultado no deja de ser sorprendente. Solo debes detenerte por unos minutos en alguno de los carteles que ya hay repartidos por Barcelona para admirar la cantidad de detalles que se esconden tras el nombre.

No me imagino un festival de dos días, me gusta trabajar o pulir los pequeños detalles, los que uno a simple vista no percibe, aunque confieso que me hace especial ilusión imaginar cómo podría llegar a ser la edición 2018, en la que estaríamos cumpliendo diez años.

No quiero acabar esta entrevista sin agradecer antes a la pequeña gran familia que formamos el equipo Emergència! Sin ellos, nada de esto hubiera llegado hasta aquí.

Se busca detective sin nombre

29 de abril de 2015 No Comments

O por qué hay que leer a Eduardo Mendoza cada verano (y venir a escucharlo al Primera Persona)

Es el as de los detectives arruinados, medalla de latón de las existencias insolventes, plusmarquista olímpico de la precariedad (triple salto mortal en las Picornell, la piscina vacía y la ciudad al fondo). Pero cuando quieran dedicarle una calle en Barcelona, tendremos un problema. Porque entre las muchas cosas de las que carece este personaje la primera que no tiene es un nombre.

He aquí algunas hipótesis por las que Eduardo Mendoza podría haberle ahorrado un bautizo al detective de sus cuatro novelas más guasonas: a) No quería que le dedicaran una calle (hizo eso tan raro que es escribir para divertirse, que es la única forma de acabar divirtiendo al lector); b) Pretendía subrayar sus carencias así que lo dejó anónimo: por no tener, que no tuviera ni nombre; c) Quería que cada lector se identificara con él; d) Prefería que fuera el lector quien se lo pusiera; e) Barajó la posibilidad de llamarlo Millet o Maragall, pero al final lo descartó.

Así que al que es, con permiso de Plinio (no el pelota del emperador Trajano, sino el policía de Tomelloso creado por García Pavón), el Mejor Detective Español del Siglo XX se le conoce como “el detective sin nombre”, “el detective manicomial”, “el detective loco”, “el detective amante de la Pepsi-cola”, “el detective de Mendoza” y, permítannos, “el detective favorito de los organizadores de un festival llamado Primera Persona”.

Este detective, como la España de 1978 donde vivió sus primeras cuitas, suele ATRAVESAR problemas morrocotudos. Y quizás él, que ignora la pompa pero que habla con un estilo resabiado, que exhibe una labia con todos los quilates que no atesora en su cartera, no habría elegido el verbo atravesar, porque, como sucede en 2015, “nada hace prever que vayamos a salir por el otro lado”.

Las historias del detective de Mendoza deben leerse en la calle, en el metro, en la playa, en terrazas públicas, en convenciones de telefonía móvil e incluso en auditorios silenciosos para reír impúdicamente y demostrarle al mundo que esto de leer puede ser la monda. Que la euforia que generan sus laberínticas gestas se parece mucho al estado de excitación en el que caería uno después de echarse al coleto los 35 botellines de Pepsi que el detective suele trasegar en cada una de sus aventuras burbujeantes. Para vivirlas, la policía lo saca de la clínica mental, su residencia habitual, quizás porque sabe que solo un loco puede encontrar los móviles lógicos de la realidad (mucho más demente y absurda que la más disparatada de las ficciones).

Que el azar es el único motor de toda historia lo saben los agentes de bolsa, los Hombres del Tiempo, las abuelas del Bingo, los adictos a echar la Primitiva y los buenos novelistas, esos que son conscientes de que la anécdota es la sal de la narración (y que a veces es tronchante y da suerte volcar todo el salero). Bien, pues ya puede entrar en escena una casualidad: este verano estaba volviendo a leer (odio el verbo releer y no lo usaré aunque se resienta la sintaxis: solo dicen que releen los que en realidad no leen jamás) sus aventuras. Leía al fresco en el corral de una aldea zamorana, rodeado de cortinos, orquestas de verbena, bocinazos francachélicos de coches rumbo a la diversión. Decidí entonces enviarle a Kiko Amat un mensaje con un párrafo la mar de hilarante de El laberinto de las aceitunas. Me contestó con otro de El misterio de la cripta embrujada. Los dos habíamos decidido, sin hablarlo antes, volver a Mendoza el pasado verano (decíamos que a Mendoza, como a la aldea y a la cola del INEM, siempre se vuelve). Así que nos prometimos intentar que sus zapatos pisaran el Primera Persona.

Su detective sale de los bajos fondos, duerme en un manicomio y regenta una peluquería (escribió Simenon que su detective Maigret debería ser peluquero, porque son los que conocen mejor el alma humana). Ríe y patalea en el fango y es un poco como esas orquídeas que crecen en lodazales. Es pobre, majara y desgraciado como su tío yanqui, el detective en Babilonia de Richard Brautigan. No llegaron a conocerse, ya que éste solo visitó nuestro país durante la Guerra Civil. ¿El Souvenir? Dos balas alojadas en el pompis que lo libraron de la Segunda Guerra Mundial. El detective de Brautigan no tiene ni para comprar una pistola, pero quizás por eso, y como hacemos con el de Mendoza, regalamos y recomendamos sus libros como si nuestro nombre fuera Mr. Smith y fuéramos puerta a puerta intentando endilgar el maravilloso libro de los mormones. En parte lo hacemos por si algún día a esos detectives les alcanza la calderilla de los derechos de autor para comprarse una pistola y se pueden cargar a todos los mandarines de la literatura aburrida.

No nos importa mucho que Mendoza gane Premios Planeta ni que la gente ensaye hincados, genuflexiones y prosternaciones cada vez que se mentan sus obras más aplaudidas. Lo importante es que Mendoza escribía como le daba la santa gana y lo hacía con tal talento, frescor y brillo que cada año genera nuevos lectores (y vocaciones, en mi caso) en los coles e institutos. Todos querríamos saber el nombre del detective sin nombre y todos querríamos tomarnos una Pepsi con Mendoza (la beberíamos con tragos muy cortos para escucharlo más rato).

Escribía Raymond Chandler sobre los detectives privados, que en realidad son como los buenos escritores, lo siguiente: “Si hubiera bastantes hombres como ellos, creo que el mundo sería un lugar muy seguro en el que vivir, y sin embargo no demasiado aburrido como para que no valiera la pena habitar en él”. Lo mismo pienso no solo del detective de Mendoza, sino de Mendoza. Aquí algún insensato acabaría con un felicísimo cliché: “Si Mendoza no existiera, ¡habría que inventarlo!” (aplausos, en la cara del ocurrente). Ya, amigo, pero es que solo alguien tendría la capacidad fabuladora y el ingenio para inventar a Eduardo Mendoza. Y ese tipo es Eduardo Mendoza. Así que menos mal. Menos mal que existe Eduardo Mendoza. Si un día desapareciera, habría que llamar al detective sin nombre para que lo buscara. Y a ver cómo lo encontrábamos, porque no sabríamos por qué letra buscar en las Páginas Amarillas.

Eduardo Mendoza conversará con José Luis Cuerda viernes, 8 de mayo dentro del festival Primera Persona.

El Primera Persona suena a esto

28 de abril de 2015 No Comments

Siempre que hablamos del festival Primera Persona le añadimos una coletilla. Multidisciplinar. No es gratuita ni nos dan un plus por ponerla, si lo hiciéramos seríamos millonarios (y, desgraciadamente, no es el caso). Durante las tres ediciones que llevamos celebradas hasta la fecha, hemos tenido representantes de muchos y muy variados géneros artísticos: desde el cine de autor a la literatura pulp, de los cómics a los fanzines, la subcultura o el periodismo. Y el pop, claro. No podemos –ni queremos—entender una vida sin el pop, sin sus enseñanzas y su belleza. La importancia de las canciones y los grupos que más nos gustan es proporcional al espacio que tienen en Primera Persona. Nuestros YOS musicales.

Estos son los motivos por los que no pueden perderse los conciertos que tenemos este año en el festival:

Porque deben fiarse de nosotros. ¿Cuándo les hemos fallado? ¿Recuerdan la piel de gallina cuando escuchamos Dive for your memory de los Go-Betweens en el Teatro del CCCB, interpretado por Robert Forster con un grupo formado por músicos de Barcelona? ¿Y el concierto de Jota, de Los Planetas, con Sr. Chinarro? Esperen, seguro que no se han olvidado que hace menos de un año sonaban los atronadores primeros acordes de Sparky’s Dream con Gerald Love entrando con una de las frases más tarareadas del pop: “If she lived in space, man”. O cuando tocaron los Nueva Vulcano. ¡Incluso hemos tenido a Calvin Johnson, de Beat Happening, llegado directamente des de Olympia! Conciertos memorables con nuestros héroes sobre el escenario. Y este próximo mes de mayo tendremos unos cuantos más. LLEGIR MÉS-LEER MÁS-READ MORE

Lapsus 2015: segunda edición del festival de músicas electrònicas de vanguardia

8 de abril de 2015 No Comments

El próximo sábado, 11 de abril, la música electrónica vuelve al CCCB. El festival LAPSUS celebra su segunda edición con un programa musical y audiovisual atrevido, arriesgado e innovador. Hemos entrevistado a Albert Salinas, uno de los codirectores del festival, para que nos hable de las novedades de la edición de este año y del por qué de un encuentro que une lo mejor de la música electrónica del momento con los creadores audiovisuales más sorprendentes.

Más información, aquí: http://www.cccb.org/es/musica_i_art_escenic-lapsus_festival-212719

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