Soy cámara: píldoras audiovisuales para el verano

21 de julio de 2016 No Comments

En verano, época improductiva y ociosa por excelencia, Soy Cámara continúa ofreciendo contenidos a la carta del gran archivo de YouTube. La programación de este mes de julio y agosto sigue respondiendo a uno de los objetivos del proyecto: la investigación sobre la producción de imágenes, tanto en el cine como en la televisión o Internet. Pero también mira al verano y sus pilares: el turismo, el ocio y la familia.

Los estudiantes de la Elisava en Mirror, mirror on the wall, which is the greatest country of the world? reflexionan sobre la ideología norteamericana que podemos encontrar en las producciones de Walt Disney. De hecho, Walt Disney fue el responsable de las partes animadas de la serie de agitprop Why We Fight que quería demostrar a los ciudadanos norteamericanos la importancia de entrar en la Segunda Guerra Mundial. Según Marc Augé (y también lo había remarcado anteriormente el filósofo Jean Baudrillard), Disneyland es el mundo actual, con todo lo que tiene de bueno y malo: la experiencia del vacío y la experiencia de la libertad, donde todo es falso, puro artificio y todos los que lo visitan lo saben, pero no pueden resistirse a ello. También el amor romántico es un gran y sofisticado artificio como nos demuestran nuevas versiones de Disneyworld como Tinder u otras aplicaciones para encontrar pareja o sexo instantáneo. Pasolini no veía con buenos ojos el amor romántico, ya que era un invento del consumismo para que la gente pasara su tiempo de ocio en grandes superficies comerciales.

Alumnos de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) han intentado preguntarse en Virals Kitsch, por qué la mayoría de vídeos cutres de Internet, vídeos que superan cualquier concepción de lo kitsch, triunfan. El kitsch es una categoría estética que fue ampliamente analizada en la posmodernidad, pero que se ha recuperado a través de estos vídeos imposibles de digerir y de dejar de mirar que hacen del pastiche, el DIY y la provocación naïf sus ganchos más recurrentes. El éxito de estos productos sigue siendo un misterio. También el cineasta David Domingo en David Domingo. Trucos baratos trabaja desde el misterio y el juego con sus películas Super 8 o para Instagram, como si Méliès se hubiera encontrado con Rauschenberg y Derek Jarman en un gran festín pop.

«#ViralesKitsch» Itzuri Sánchez, Josep Llopis, Valentina Vivona. Universitat Pompeu Fabra

Si nos preguntamos sobre el trasfondo de las imágenes, quién mejor que David Simon, creador de series como The Wire, Generation Kill, Tremé o Show me a Hero, para indagar sobre ello. El equipo de Soy Cámara entrevista a David Simon en David Simon’s American Pie, no tanto para intentar desgranar su obra serial, sino para ver cuál es su visión de la vida en las grandes ciudades, del lenguaje, de los Estados Unidos, del futuro de la televisión o del papel de Internet. Esta cápsula, por proximidad temática, irá acompañada de Detectives de cine, un trabajo de estudiantes de la UAB sobre la figura del detective en el cine. David Simon ha reflexionado en la mayoría de sus series sobre la violencia congénita al poder. También hay otra violencia, la de la propia representación de las imágenes que acaba determinando el destino simbólico de las personas que aparecen en ellas. Y no solamente esto. La repetición y la estetización de algunas imágenes violentas nos han vuelto inmunes al conflicto que representan. Estas son las premisas del Soy Cámara Violència, con Judith Butler, Michela Marzano, Carles Guerra y Joan Fontcuberta como protagonistas. También hay algo de violento en la idea utópica de la «singularidad», aquel momento que imaginan, esperanzados, algunos de los CEO de Google, aquel momento en que hombres y máquinas convivirán en organismos simbióticos y donde todas las reglas que hasta ahora regían la humanidad habrán cambiado. Estas son algunas de las reflexiones de Cuerpos y almas prostéticos. Hay cuerpos que, sin necesidad de fusionarse con el silicio de la máquina, también son especiales; hablamos de las mentes sinestésicas que unos estudiantes de la UPF han investigado con la pieza Curtcircuits.

«Curtcircuits» Anna Cuesta Pujol, Maria Grau Piqué, Irene Marges Campos, Carla Martínez Valero, Montse Pujol Solà. Universitat Pompeu Fabra

El verano es aquella época del año en que la turística Barcelona se desmiembra como un cadáver exquisito. Las naciones desunidas de turistas que okupan el centro de la ciudad son incontables. Fruto de un trabajo con el festival BccN, mostraremos Barcelona: un cadàver exquisit, una cápsula colectiva sobre el turismo en la ciudad donde se hacen evidentes las dos «Barcelonas» de las cuales hablaba Manuel Delgado en De nens (2003) de Joaquim Jordà: la de la pasiva y resignada belleza de los planes de los urbanistas y la compleja y, a veces caótica, ciudad de la gente.

Otra perspectiva sobre el turismo nos la dará Antonio Baños con una playlist para la ocasión. Pero el verano no es solo de los que trabajan circulando por países con temperaturas de alta cocción y ciudades densificadas, sino también de aquellos que se reúnen en familia, en casa, con sus películas domésticas y relatos íntimos. Por esto recuperamos el Soy Cámara Asuntos Domésticos, sobre la historia y evolución de las home movies, desde el Super 8 hasta las webcams en directo; también se podrá ver Videodiaris, un ejercicio de estudiantes de la UPF sobre las películas personales de algunos cineastas. Al fin y al cabo, como decía Robert Louis Stevenson en un texto brillante de finales del siglo xix titulado En defensa de los ociosos, la llamada ociosidad no consiste en no hacer nada, sino en hacer muchas cosas no reconocidas en los dogmáticos formularios de las clases dirigentes. Stevenson también arguye que todo el tiempo ocioso es signo de gran vitalidad, a la inversa de lo que se ha concebido siempre, desde la Ley de Vagos y Maleantes del franquismo, hasta la opinión pública general de toda la historia del capitalismo.

Estar permanentemente ocupado impide el ejercicio del pensamiento y, no solo esto, sino que nos encierra en nosotros mismos, nos hace impermeables a los otros y al mundo. Por esto también dedicaremos un Soy Cámara a la Defensa de los ociosos porque como decía Stevenson: «¡Atlas no era más que un caballero con una prolongada pesadilla! No obstante, vemos comerciantes que trabajan hasta labrarse una gran fortuna y continúan trabajando hasta verse ante el tribunal de cuentas, plumillas que no cesan de garabatear artículos hasta que su mal humor es una cruz para todos los que se juntan con ellos, como si el Faraón hubiese mandado a los israelitas hacer un simple alfiler en lugar de una pirámide; y a hermosos jóvenes que trabajan hasta desfallecer para ser, finalmente, llevados en un coche fúnebre con plumas blancas (…) y ellos y el mundo en que habitan son tan insignificantes que la mente se hiela al pensarlo.»

Programación Soy Cámara:

Viernes 1 de julio: Mirror, Mirror on the wall, which is the greatest country of the world?

Viernes 1 de julio: Cuerpos y almas prostéticos

Viernes 8 de julio: Virales Kitsch

Viernes 8 de julio: Violència (desmuntable)

Viernes 15 de julio: Barcelona: un cadàver exquisit

Viernes 15 de julio: Curtcircuits

Viernes 22 de julio: David Domingo. Trucos baratos

Viernes 29 de julio: David Simon’s American Pie

Viernes 29 de julio: Detectives de cine

Viernes 5 de agosto: Asuntos Domésticos

Viernes 5 de agosto: Playlist sobre Turismo por Antonio Baños

Viernes 5 de agosto: Videodiarios

Viernes 26 de agosto: Els telèfons al cinema

Viernes 26 de agosto: En defensa dels ociosos

Noches de Gandules al CCCB, noches de cine y pecado

14 de julio de 2016 1 Comment

El ciclo de cine de verano de este año es toda una confesión: he pecado. Gandules’16 Gas Natural Fenosa está dedicada a los siete pecados capitales: la lujuria, la pereza, la gula, la ira, la envidia, la avaricia, la soberbia; y dos más de regalo, la tristeza y la fantasía extrema, generosidad de Desirée de Fez, la programadora de esta edición. 

Imagen de previsualización de YouTube

«He programado para Gandules’16 nueve películas pensando en lo que a mí me gustaría ver como espectadora en un ciclo de cine al aire libre, acompañada de amigos y en un ambiente relajado», explica Desirée de Fez. La crítica de cine ha hecho una selección variada con títulos como Amenaza en la sombra de Nicolas Roeg (Don’t Look Now, 1973) o The Room (2003) de Tommy Wiseau, considerada «una de las peores películas de la historia» por muchos críticos de cine.

Los pecados capitales están considerados el origen de todas las faltas que el ser humano puede desear cometer. Según San Tomás (II-II:153:4), «un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal». La lista de los pecados que hay que evitar según la moral cristiana ha ido variando. Originariamente eran ocho, entre los cuales estaba la tristeza. Fue en el siglo VI cuando el papa Gregorio Magno fijó el número de pecados en siete, considerando que la tristeza es una forma de pereza

Nueve pecados, nueve películas

Desirée de Fez ha querido recuperar la tristeza e incluir en la programación la fantasía extrema. «Hoy en día todos pecamos. Los siete pecados que conocemos de toda la vida se nos han quedado cortos», afirma. Gandules’16 ofrece al espectador nueve películas que conectan con un pecado, a veces de manera sutil. Y no, Seven (1995) no se encuentra entre las escogidas.

El ciclo comienza el 9 de agosto con Laberinto de pasiones (1982), una de las primeras películas de Pedro Almodóvar, una invitación a la lujuria que, para de Fez, «dibuja una parte de la historia social de los años ochenta». La pereza está representada por Movida del 76 (Dazed and Confused, 1993) de Richard Linklater. La gula por Joven y alocada (2012), de la chilena Marialy Rivas, que trata el descubrimiento sexual. De Fez ha escogido Babadook (2014), de Jennifer Kent, para representar la ira y dar una segunda oportunidad a esta película de terror que no ha tenido «la repercusión que merecía».

«Badabook» (Jennifer Kent, 2014)

Podremos disfrutar de producciones poco conocidas como El rapto de Bunny Lake (Bunny Lake Is Missing), de Otto Preminger, para el pecado de la envidia; y El gran rugido (Roar, 1981), de Noel Marshall, para la avaricia. «En esta película una joven Melanie Griffith fue atacada por un león y tuvo que someterse a una cirugía reconstructiva», apunta de Fez.

«El gran rugido» © Michael Rougier/Time&Life/1971

La última semana de Gandules propone el inclemente melodrama The Room (2003), de Tommy Wiseau, para la soberbia. La sublime Amenaza en la sombra (Don’t Look Now, 1973), de Nicolas Roeg, como una oda a la tristeza. Y Valerie y su semana de las maravillas (Valerie and Her Week of Wonders, 1970), de Jaromil Jires, como colofón con una fantasía extrema.

«Amenaza en la sombra» (Nicolas Roeg, 1973)

Desirée de Fez opina que se puede pecar con gracia y nos invita a conocer estos relatos y sus significados, y a simplemente evadirnos en estas noches de verano. Cada proyección estará precedida de un vídeo donde músicos como Joe Crepúsculo, críticos de cine como Manu Yáñez o el director Juan Antonio Bayona nos confiesan los aspectos que más les han seducido de la película.

Del 9 al 25 de agosto, todos los martes, miércoles y jueves estáis invitados a refrescaros a las 22.00 h en el Pati de les Dones. La entrada es gratuita y el aforo limitado. Mientras llega Gandules’16, también podéis sucumbir al deseo con nuestra lista de canciones pecadoras en Spotify, donde podéis añadir vuestras propuestas. Las canciones que propongáis sonarán como banda sonora del cine al aire libre antes de cada proyección.

Soy Cámara online. No gurú, no method, no teacher

25 de mayo de 2016 No Comments

Soy Cámara es el programa de televisión del CCCB. Durante cinco años ha sido emitido por La2 como un espacio de ensayo audiovisual que tenía en las actividades y el archivo del Centro su eje temático.

Soy Cámara está ahora en red y en la red: diversifica sus formatos, amplía sus objetivos y se abre a colaboraciones. Se ha iniciado una relación productiva con varios centros universitarios, desde los que se nutre una parte significativa de Soy Cámara. Todo el mundo está invitado. Hemos ordenado nuestro contenido en una serie de temas y tratamientos que, básicamente, se reducen a tres: reflexionar sobre las transformaciones que está implicando el marco digital, y muy especialmente en lo que concierne a la cultura visual, desarrollar una visión crítica y constructiva y no descuidar nuestro mundo inmediato, el registro documental y creativo de cuanto nos rodea.

Imagen de previsualización de YouTube

Soy Cámara quiere desarrollar formatos técnicos y narrativos que inviten a explorar la red: los enlaces insertados en pantalla y los prescriptores de derivas serán solo el principio.

Las actividades y el archivo del CCCB seguirán siendo uno de los ejes fundamentales de este proyecto.

Soy Cámara está pensado como un no-laboratorio audiovisual, en el que no se busca lo nuevo, ni se persigue una fórmula, ni se sienta cátedra. Bien al contrario, queremos ver y comprender mejor lo que ya existe, ponerlo en relación de manera creativa, impertinente si es posible, y aprender del recién llegado.

NO GURU, NO METHOD, NO TEACHER.

Síguenos

youtube.com/SoyCamaraCCCB | @CCCBaudiovisual | #SoyCámara

Étienne-Jules Marey: ojo en blanco

3 de marzo de 2016 No Comments

El 14 de enero se celebró la sesión inaugural del programa de cine Xcèntric con proyecciones del científico y pionero del cine Étienne-Jules Marey y música en directo de Mamut Cinema. El auditorio del CCCB se llenó y el público salió del acto emocionado. Este texto de Ana Vidal Bautista, profesora de semiótica de la imagen en la Universidad de Barcelona, recoge ese sentimiento y plantea una reflexión como espectadora sobre la obra de Marey.

 

Una reflexión sobre uno de los pioneros del cine, por Ana Vidal Bautista

Étienne-Jules Marey pertenece al grupo de los iniciadores del cine, en su mayoría hombres, que permiten un interesante traspaso de su condición científica, investigadora y experimental hacia los terrenos del arte.

El origen es, por definición, un terreno de misterio y extrañamiento. Es el terreno de la apertura porque todo origen abre un horizonte de posibilidades, caminos que esperan a ser o no explorados. Con las imágenes de Marey los espectadores asistimos a un nacimiento. Las primeras imágenes en movimiento, poco definidas y borrosas, extrañas y distantes, contrastan con las imágenes de nuestra época y nos invitan a dialogar con lo extraño, nos interrogan. Evidencian que la pregunta es heredera, en muchos sentidos, del origen de las cosas, de una inquietante mudanza: el nacimiento que las sumerge y nos sumerge indefinidamente en los misterios del tiempo.

Fotograma de un filme de Étienne-Jules Marey

Vivimos en la época de la alta definición y la complejidad del proceso comunicativo derivada, en gran parte, de la continua y creciente complejidad tecnológica. La simplicidad de las primeras imágenes en movimiento podría resultarnos altamente limitada y “muda” como una lengua no aprendida. Sin embargo, como si la cámara tuviera una mirada en blanco, la mirada de una criatura fascinada por su propia circunstancia: haber tomado vida, Marey nos invita a abandonar nuestra “vejez”, es decir, el arrebato de la omnisciencia para dialogar con el origen, donde todo es incierto y, precisamente por eso, también todavía posible.

La lectura de la obra de Marey como el resultado del trabajo de un cineasta representa un interesante traspaso de una identidad científica hacia los terrenos del arte, que comparte con la ciencia el deseo de interrogación y experimentación. Nosotros, espectadores por los que ha pasado un siglo, podemos hacer un traspaso que Marey no tuvo la oportunidad de hacer: el viaje de vuelta. Un viaje que, como cualquier otro, solo llevamos a cabo si estamos dispuestos a que los lugares por los que pasaremos nos transformen, incluso, si la transformación implica deshacernos de elementos que nos acompañan hasta entonces. Un traspaso que exige el valor de desprenderse de las certezas.

Los inicios del cine nos sitúan en el origen de una actividad que transformará nuestra cultura para siempre: la mirada a la pantalla. Ya desde su origen, el cine, da muestras, como la obra de Étienne-Jules Marey, de trabajos o “experimentos” que tratan de convertir la mirada-pantalla en un lenguaje, y por lenguaje podemos entender un sistema de búsqueda y conocimiento.

Marey, que era fisiólogo, también entendió el cine como un instrumento de fisiología: fisiología del tiempo. Filma elementos cotidianos: animales y hombres en movimiento. Pero no hay nada de cotidiano en las imágenes. Como el extraño, el libro, el viaje o la urna la pantalla nos invita a mirar las cosas como si no las hubiéramos visto. Marey nos obliga a mirar a los animales como si no los hubiéramos visto, a los hombres como si no los hubiéramos visto. El movimiento también es sujeto, su desarrollo y las variaciones, que se muestran al ojo, nos conduce a mirar, y por lo tanto pensar, el tiempo.

Étienne-Jules Marey, ”Cheval blanc monté”, 1886, locomotion du cheval, expérience 4. Dominio público

Como espectadores nos situamos ante una mirada que contrasta con un siglo de desarrollo. Un siglo que, sin que anular esas primeras miradas -o miradas en blanco porque remiten al origen- las completaría; como también, al contrario, se completaría en esas primeras miradas. Y eso puede que no lo tengamos presente, porque hay algo que se revela en las proyecciones de Marey -que inauguraron un nuevo lenguaje que ya en su época producía extrañamiento- que para los espectadores metamodernos queda atrás: la sensación misma de extrañamiento. Una sensación directamente relacionada con el movimiento, porque nos conduce a las preguntas, donde todo es susceptible alterar su curso.

Marey representa el tipo de cine con el que también nosotros nos convertimos en extraños, o recién nacidos, porque nos sumimos en el extrañamiento y el misterio tomados por la pulsión de mirar las cosas como si no las hubiéramos visto nunca. Aceptamos lo que nos interroga y nos interrogamos como el niño y el ángel de El cielo sobre Berlín. Preguntamos porque a través de lo visible entramos en contacto con lo invisible. Y las primeras imágenes en movimiento nos ponen en contacto con una red de invisibles: ¿Es posible salir del tiempo? ¿Podemos ignorar que todo antes de ser no ha sido? ¿Es posible ignorar que recordamos haber olvidado? ¿Qué se decide en el olvido? ¿A qué significación apunta la posibilidad de evidenciar el misterio a través de los interrogantes? ¿El vacío es un índice, un síntoma; qué señala? ¿Cuánto tarda el ojo en percibir lo que ya ha sido? ¿Nos enfrentamos los espectadores a las imágenes como a una copia? ¿Nos enfrentamos al mundo como a una copia? ¿Tenemos el valor de hacer el viaje que nos impone el tiempo con sus variaciones? ¿Transformamos las variaciones en copias? ¿Ha pasado el tiempo? Como afirmó el filósofo francés Henri Bergson, puede que el ojo vea “lo que la mente está preparada para comprender”. El cine de Marey nos hace ver, que exige ser nómada, desplazarse sin alojarse en la comprensión o reproducción a la que nos obliga permanentemente la cultura dominante: devolver el ojo al blanco.

El acto de mirar

19 de enero de 2016 No Comments

Olvidamos con frecuencia que el proceso de mirar también es una acción. Cuando miramos como espectadores, observamos, seleccionamos, comparamos e interpretamos aquello que tenemos delante de nuestros ojos.

Tomemos un ejemplo: The Assassin (2015), la última película del director taiwanés Hou Hsiao-Hsien. Es una película en donde abundan los planos generales en los que los personajes se pierden en imponentes paisajes, u. Un filme en que donde la visión es distante, de cámara-testigo, visión que nos invita a interpretar constantemente aquello que estamos viendo.

La protagonista, Nie Yinniang, es una asesina implacable, entrenada por una monja a la que le fue encargada su crianza desde pequeña. Nie debe elegir entre seguir el mandato de su maestra, el de asesinar a su primo y ex prometido Tian Ji’an, o desligarse de los preceptos con los que fue instruida. Hacia el final del filme, se nos muestra la discrepancia entre mentora y discípula a través de un prolongado plano general en el que la primera se encuentra en la cima de un acantilado y Nie entra gradualmente en el plano situándose al pie del peñasco. Con la dilación propia del aire espeso, una densa niebla empieza a cubrir el plano hasta que los personajes apenas se ven. Ni una palabra, ni un mínimo gesto nos son concedidos para explicar la ruptura entre Nie y su maestra. En cambio, la distancia entre los cuerpos, la lenta invasión de la niebla, se nos presentan a nuestros ojos-testigos, ojos-intérpretes para señalarnos cómo vemos e interpretamos el desafecto cinematográfico. ¿Cuántas veces hemos visto representada esta misma escena de distancia entre dos seres de distintas maneras? Comparamos, seleccionamos la información que nos ofrece el plano e interpretamos.

Fotograma de The assassin (Hou Hsiao-Hsien,2015)

The Assassin se presenta como el ejemplo ideal de nuestra capacidad activa de interpretación;, el modo en que está filmada nos hace pensar constantemente en la forma de lo que estamos viendo, al mismo tiempo la vez que lo relacionamos, lo ponemos en diálogo con otras cosas que hemos visto.

Porque escribir, hablar de cine, no es más que decidir qué tenemos delante y de qué forma eso se relaciona con el cine mismo y con el mundo en el que vivimos. Es ver películas para pensar cómo ajustar aquello que hemos visto en un relato sobre la contemporaneidad, como afirmaba un crítico como Serge Daney. No es la labor de quien escribe sobre cine interpretar una obra para señalar una verdad absoluta acerca de ella o traducir lo que eésta quiere decir a los espectadores;, esto sería partir de la presunción de que el espectador es siempre pasivo, de negarle el acto de su mirada. Si se entiende que pensar el cine, o escribir sobre él, es dinamitar este papel de autoridad e intérprete, no nos limitaremos a modos estereotipados de ver las cosas, a pautas establecidas que adelantan el resultado de lo que escribimos como si fuera una ciencia exacta. Evitaremos pensar el cine domesticando la mirada, la propia y la ajena.

Puede sonar a simpleza, pero para mí hablar de imágenes es partir de esta base, asumiendo siempre que es una operación tullida en la que nos vemos obligados a generar ideas a través del discurso de otros. Una operación en la que, al mirar, observamos, seleccionamos, comparamos e interpretamos, pero sin las presunciones contenidas en las jerarquías del gusto o el conocimiento legítimo. En una crítica, lo verdaderamente importante es el proceso de interpretación a través del que construimos esas ideas.

Imagen de previsualización de YouTube

Y desde este mismo lugar, es necesario comprender que no todo está escrito o hablado y que se abren constantemente nuevas formas de pensar y repensar la imagen, más ahora que contamos con innumerables recursos visuales para acercarnos a lo audiovisual. En tre medio de todo esto, quizá se encuentre algo llamado crítica cinematográfica.

Ana Uslenghi, ex alumna del Taller de Crítica Cinematográfica 2015

El Taller de Crítica Cinematográfica, organizado por la Associació Catalana de Crítics i Escriptors Cinematogràfics (ACCEC) y el Institut d’Humanitats, con la colaboración del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), se celebrará entre los días 2 de febrero y 7 de marzo en el CCCB. Programa e información práctica.

12345...10...»