Joan Duran-Porta

Joan Duran-Porta és historiador de l’art i llicenciat en periodisme. Treballa a l’àrea d’art romànic del Museu Nacional d’Art de Catalunya.

El laberinto del MNAC

28 de septiembre de 2010 1 Comment

Fresc amb laberint, església Santa Maria de Taüll. MNACEn la exposición “Por Laberintos”, que podéis ver en el CCCB hasta el día 9 de enero, se puede contemplar la fotografía de un pequeño laberinto que proviene de Santa María de Taüll. Se trata de un grafito realizado encima de la decoración pictórica de uno de los pilares de esta iglesia románica, situada en el valle de Boí. Todo el conjunto de pinturas murales de Santa María de Taüll se conserva hoy en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, de manera que para ver en directo el laberinto que nos ocupa sólo tenéis que ir al MNAC y entrar en las salas de arte románico…

El laberinto del MNAC es uno de los pocos laberintos medievales que se conservan en Cataluña. Es de tipo unicursal, es decir, de recorrido único, como es normal en los laberintos de la Edad Media, y se construye a partir de un esquema en forma de cruz que refuerza su carácter como símbolo cristiano.  En la mentalidad medieval, los laberintos se entienden como una metáfora del camino del hombre hacia la Salvación Eterna, y a la vez tienen un sentido cosmológico, de representación del universo.

Fresco con laberinto, iglesia Santa María de Taüll. MNAC, Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona. Foto: Calveras / Mérida / Sagristà

Imaginemos que el autor del laberinto fuese algún clérigo de la parroquia de Taüll interesado en este tipo de motivos simbólicos, que por cierto no dudó en situar el grafito en un lugar muy cercano a la puerta de entrada a la iglesia. Allí podía ser fácilmente contemplado por los fieles, los cuales quizás llevaban a cabo algún tipo de práctica ritual, de tipo popular, como repasarlo con el dedo.

En Cataluña, de grafitis medievales con laberintos se ha descubierto uno en el edificio de la Pia Almoina de Banyoles, y hay diversos en el claustro de la catedral de Vic. Por otra parte, la presencia de grafitos sobre pinturas murales no es nada extraña, y en el mismo MNAC disponemos de algunos ejemplos. Quizás los más interesantes son los de la portada de la iglesia de Sant Joan de Boí, dónde en vez de un laberinto podemos contemplar diversas escenas de guerra.

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